20 de Abril, 2007


Meme rmxed

Publicado en Paranoias propias y gustos personales el 20 de Abril, 2007, 11:59 por themackintoshman

Como no me lo manda nadie, y me apetece hacerlo, he copiado uno que encontré por ahí, y lo he "condimentado" un poco

Cuatro cuadros que "robaría":

- El matrimonio Arnolfini.de Jan Van Eyck

- Finis Gloriae Mundi de Juan Valdés Leal.

- Ascendiendo, descendiendo de M.C. Escher.

-Gran Vía 1981 , Antonio López García.

Cuatro personas con las que sería infiel a mi amantísima: Ella ya sabe lo de la lista,je,je,de hecho,ella ya tiene la suya, y creo que Darek, ocupa un puesto alto.

- Juliette Binoche.

- Sarah Jessica Parker.

- Kylie Minogue.

- Martina Klein.

Cuatro personas con las que tomar cañas-famosos o relevantes,vivos o muertos:

- Olvido Gara.

- Faemino y Cansado.

- Tim Burton.

- Hugh Grant, éste , de pintas , tiene que ser cojonudo.

Cuatro discos sin los que no podría vivir: ¿Sólo cuatro?, no puedo,

- Una i-pod de 80 gb.

-Una i-pod de 80 gb.

- Una i-pod de 80 gb.

- Una i-pod de 80 gb.
Cuatro películas que puedo ver una y otra vez:

- El rey arturo y los Caballeros de la Tabla Cuadrada.

- Pesadilla antes de navidad.

- Sospechosos habituales.

- El gabinete del Dr. Caligari.
Cuatro lugares donde he vivido:

- En León.

- En Oviedo.

- En mi mundo.

-En mi cabeza.
Cuatro programas de TV que me gusta ver:

- La hora chanante.

- Camera Café.

- Se lo que hicistéis....

- Rugby
Cuatro lugares donde he estado de vacaciones:

- Londres.

- La sierra de Madrid.

- Alicante.

-Asturias.
Cuatro de mis platos favoritos:

- Mollejas.

- Carne Guisada..

- Callos.

-Patatas con Pata.
Cuatro sitios que visito a diario:

- El baño.

- Mi coche.

- La oficina.

- El cristal ( café- bar)
Cuatro lugares donde preferiría estar ahora:

- Aturias.

- Londres.

- Petra.

-La fábrica de Guinness

El dilema de Warnock

Publicado en Cosas curiosas el 20 de Abril, 2007, 10:48 por themackintoshman

Hoy, la entrada que sigue, va dedicada a todos los que tenemos un blog, y sufrimos la ausencia de comentarios, aunque no la ausencia de visitas,Elena,hablabas de 340 visitas, el 03/04/07,tuve 363 visitas, y ni un comentario!, leed la entrada , y no desesperéis.

El dilema de Warnock hace referencia a que el hecho de que una anotación o entrada en un grupo de noticias, foro o lista de distribución de correo no haya recibido ni una sola respuesta no significa que que nadie esté interesado en el tema. El enunciado del dilema comienza con la siguiente pregunta:

¿Has escrito una anotación en una lista de distribución por correo, grupo de noticias
 o foro y te has preguntado por qué nadie respondió?

El autor del dilema, por el que éste recibe el nombre, se llama Bryan Warnock, que lo describió y formuló por vez primera en una lista de correo de Perl 6. Actualmente se usa de manera regular en el mundo Perl y en el mundo de los creadores de blogs para explicar la sensación que produce el que escribas algo en tu blog y no tengas ni un sólo comentario.

En su explicación del dilema, el señor Warnock ofrecía varias posibles razones para justificar esto. Citándole:

El problema con la falta de respuestas es que hay cinco posibles interpretaciones:

1) La anotación es correcta, la información bien escrita no necesita comentarios. 
No hay nada que añadir excepto "sí, lo que él ha dicho".

2) La anotación es un completo e incomprensible sin sentido, nadie quiere desperdiciar 
energía o ancho de banda ni siquiera para indicarlo.

3) Nadie lee la anotación, por cualquier razón

4)  Nadie entendió la anotación, pero no preguntaron para aclararlo por la razón que sea.

5) A nadie le importa la anotación, por la razón que sea

Existen otras razones no comentadas, por ejemplo quizás escribir una buena réplica a la anotación requeriría hacer cierta búsqueda de información para el que el lector no tiene tiempo. Quizás el lector esté interesado, pero no se considere suficientemente cualificado para hacer una buena réplica. O quizás una réplica (por insignificante que sea) supondría un trabajo adicional (típico en una lista de desarrollo de software, en la que la persona que muestra una mayor conocimiento sobre una característica a menudo se encuentran a sí mismos ejerciendo de voluntarios para implementarla) y el lector no quiere verse envuelto.

En el lenguaje popular, el dilema de Warnock ha venido a referirse a todas las razones por las que uno podría no responder a una anotación, no tan sólo a las cinco originalmente expuestas por Warnock.

Tradicionalmente la definición de un dilema tiene exactamente dos elecciones, ambas desfavorables, lo que significaría que el dilema de Warnock como originalmente se formuló no es realmente un dilema. Sin embargo, muchos diccionarios modernos consideran esta restricción como innecesaria y permiten que se use la palabra coloquialmente para referirse a una situación difícil con cualquier número de opciones. Alternativamente, se puede considerar el dilema para que las dos opciones por las que no se responde al mensaje es sean que los lectores no están interesados en él o por cualquier otra razón.

Puede ser más seguro asumir en la mayor parte de las situaciones que no todo el que no responde a un mensaje se abstienen por la misma razón, como una lectura literal de la formulación original del dilema podría implicar.

El experimento de la cárcel de Stanford

Publicado en Cosas curiosas el 20 de Abril, 2007, 9:31 por themackintoshman

El experimento de la cárcel de Stanford es un conocido estudio psicológico de la respuesta humana a la cautividad, en particular a las circunstancias reales de la vida en prisión, y los efectos de los roles sociales impuestos en la conducta. Fue llevado a cabo en 1971 por un equipo de investigadores liderado por Philip Zimbardo de la Universidad de Stanford. Se reclutaron voluntarios que desempeñarían los roles de guardias y prisioneros en una prisión ficticia. Sin embargo, el experimento se les fue pronto de las manos y se canceló en la primera semana.

Las preocupaciones éticas que envuelven a los experimentos famosos a menudo establecen comparaciones con el experimento de Milgram, que fue llevado a cabo en 1963 en la Universidad de Yale por Stanley Milgram, un antiguo amigo de Zimbardo.

Metas y métodos

El estudio fue subvencionado por la Armada de los Estados Unidos, que buscaba una explicación a los conflictos en su sistema de prisiones y en el del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Zimbardo y su equipo intentaron probar la hipótesis de que los guardias de prisiones y los convictos se autoseleccionaban, a partir de una cierta disposición que redundaba en malas condiciones en tales situaciones.

Los participantes fueron reclutados mediante anuncios en los diarios y la oferta de una paga de 15 dólares diarios (en 2006 corresponderían a 57 euros diarios) por participar en la “simulación de una prisión”. De los 70 que respondieron al anuncio, Zimbardo y su equipo seleccionaron a los 24 que estimaron más saludables y estables psicológicamente. Los participantes eran predominantemente blancos, jóvenes y de clase media. Todos eran estudiantes universitarios.

El grupo de 24 jóvenes fue dividido aleatoriamente en dos mitades: los “prisioneros” y los “guardias”. Más tarde los prisioneros dirían que los guardias habían sido elegidos por tener la complexión física más robusta, aunque en realidad se les asignó el papel mediante el lanzamiento de una moneda, y no había diferencias objetivas de estatura o complexión entre los dos grupos.

La prisión fue dispuesta en el sótano del departamento de psicología de Stanford, que había sido acondicionado como cárcel ficticia. Un investigador asistente sería el “alcaide” y Zimbardo el “superintendente”.

Zimbardo dispuso varias condiciones específicas que esperaba que provocaran la desorientación, la despersonalización y la desindividuación.

Los guardias recibieron porras y uniformes caqui de inspiración militar, que habían escogido ellos mismos en un almacén militar. También se les proporcionaron gafas de espejo para impedir el contacto visual (Zimbardo dijo que tomó la idea de la película Cool hand Luke). A diferencia de los prisioneros, los guardias trabajarían en turnos y volverían a casa durante las horas libres, aunque muchos se prestarían voluntarios para hacer horas extra sin paga adicional.

Los prisioneros debían vestir sólo batas de muselina (sin ropa interior) y sandalias con tacones de goma, que Zimbardo escogió para forzarles a adoptar “posturas corporales no familiares” y contribuir a su incomodidad para provocar la desorientación. Se les designaría por números en lugar de por sus nombres. Estos números estaban cosidos a sus uniformes. Además debían llevar medias de nylon en la cabeza para simular que tenían las cabezas rapadas, a semejanza de los reclutas en entrenamiento. Además, llevarían una pequeña cadena alrededor de sus tobillos como “recordatorio constante” de su encarcelamiento y opresión.

El día anterior al experimento, los guardias asistieron a una breve reunión de orientación, pero no se les proporcionaron otras reglas explícitas aparte de la prohibición de ejercer la violencia física. Se les dijo que era su responsabilidad dirigir la prisión, lo que podían hacer de la forma que creyesen más conveniente.

Zimbardo enunció las siguientes instrucciones a los “guardias”:

Podéis producir en los prisioneros que sientan aburrimiento, miedo hasta cierto punto, podéis crear una noción de arbitrariedad y de que su vida está totalmente controlada por nosotros, por el sistema, vosotros, yo, y de que no tendrán privacidad... Vamos a despojarles de su individualidad de varias formas. En general todo esto conduce a un sentimiento de impotencia. Es decir, en esta situación tendremos todo el poder y ellos no tendrán ninguno.— vídeo The Stanford Prison Study, citado en Haslam & Reicher, 2003.

A los participantes que habían elegido desempeñar el papel de prisioneros se les dijo simplemente que esperasen en sus casas a que se les “visitase” el día que empezase el experimento. Sin previo aviso fueron “imputados” por robo a mano armada y arrestados por polícias reales del departamento de Palo Alto, que cooperaron en esta parte del experimento.

Los prisioneros pasaron un procedimiento completo de detención por la policía, incluyendo la toma de huellas dactilares, que se les tomara una fotografía para ser fichados y se les leyeran sus derechos Miranda. Tras este proceso fueron trasladados a la prisión ficticia, donde fueron inspeccionados desnudos, “despiojados” y se dieron sus nuevas identidades.

Resultados

El experimento se descontroló rápidamente. Los prisioneros sufrieron—y aceptaron— un tratamiento sádico y humillante a manos de los guardias, y al final muchos mostraban graves desórdenes emocionales.

Tras un primer día relativamente anodino, el segundo día se desató un motín. Los guardias se prestaron como voluntarios para hacer horas extras y disolver la revuelta, atacando a los prisioneros con extintores sin la supervisión directa del equipo investigador. A partir de este momento, los guardias trataron de dividir a los prisioneros y enfrentarlos situándolos en bloques de celdas "buenos" y "malos", para hacerles creer que había "informantes" entre ellos. Esta treta fue muy efectiva, pues no se volvieron a producir rebeliones a gran escala. De acuerdo con los consejeros de Zimbardo, esta táctica había sido empleada con éxito también en prisiones reales estadounidenses.

Los "conteos" de prisioneros, que habían sido ideados inicialmente para ayudar a los prisioneros a familiarizarse con sus números identificativos, evolucionaron en experiencias traumáticas en las que los guardias atormentaban a los prisioneros y les imponían castigos físicos, que incluían ejercicios forzados.

Se abandonó rápidamente la higiene y la hospitalidad. El derecho de ir al lavabo pasó a ser un priviliegio que podía (como frecuentemente ocurría) ser denegado. Se obligó a algunos prisioneros a limpiar retretes con sus manos desnudas. Se retiraron los colchones de las celdas de los "malos" y también se forzó a los prisioneros a dormir desnudos en el suelo de hormigón. La comida también era negada frecuentemente como medida de castigo. También se les obligó a ir desnudos y a llevar a cabo actos homosexuales como humillación.

El propio Zimbardo ha citado su propio envolvimiento creciente en el experimento, que guió y en el que participó activamente. En el cuarto día, él y los guardias reaccionaron ante el rumor de un plan de huida intentando trasladar el experimento a un bloque de celdas reales en el departamento local de policía porque era más "seguro". La policía rechazó su petición, alegando preocupaciones por el seguro y Zimbardo recuerda haberse enfadado y disgustado por la falta de cooperación de la policía.

A medida que el experimento evolucionó, muchos de los guardias incrementaron su sadismo—particularmente por la noche, cuando pensaban que las cámaras estaban apagadas. Los investigadores vieron a aproximadamente un tercio de los guardias mostrando tendencias sádicas "genuinas". Muchos de los guardias se enfadaron cuando el experimento fue cancelado.

Un argumento que empleó Zimbardo para apoyar su tesis de que los participantes habían internalizado sus roles fue que, cuando se les ofreció la "libertad condicional" a cambio de toda su paga, la mayoría de los prisioneros aceptó el trato. Pero cuando su libertad condicional fue "rechazada", ninguno abandonó el experimento. Zimbardo afirma que no tenían ninguna razón para seguir participando si eran capaces de rechazar su compensación material para abandonar la prisión.

Los prisioneros empezaron a mostrar desórdenes emocionales agudos. Un prisionero desarrolló un sarpullido psicosomático en todo su cuerpo al enterarse de que su "libertad condicional" había sido rechazada (Zimbardo la rechazó porque pensaba que trataba de un ardid para que le sacaran de la prisión). Los llantos y el pensamiento desorganizado se volvieron comunes entre los prisioneros. Dos de ellos sufrieron traumas tan severos que se les retiró del experimento y fueron reemplazados.

Uno de los prisioneros de reemplazo, el Prisionero número 416, quedó horrorizado por el tratamiento de los guardias y emprendió una huelga de hambre. Se le recluyó en confinamiento solitario en un pequeño compartimento durante tres horas, en las que le obligaron a sostener las salchichas que había rechazado comer. El resto de los prisioneros lo vieron como un alborotador que buscaba causar problemas. Para explotar este aspecto los guardias les ofrecieron una elección: podían o bien entregar sus mantas o dejar al Prisionero número 416 en confinamiento solitario durante toda la noche. Los prisioneros escogieron conservar sus mantas. Posteriormente Zimbardo intervino para hacer que 416 volviera a su celda.

Zimbardo decidió terminar el experimento prematuramente cuando Christina Maslach, una estudiante de posgrado no familiarizada con el experimento objetó que la "prisión" mostraba unas pésimas condiciones tras ser introducida para realizar entrevistas. Zimbardo se percató de que de las más de cincuenta personas externas al experimento que habían visto la prisión ella fue la única que cuestionó su moralidad. Tras apenas seis días, ocho antes de que acabara oficialmente, el experimento fue cancelado.

Conclusiones

Se ha dicho que el resultado del experimento demuestra la impresionabilidad y la obediencia de la gente cuando se les proporciona una ideología legitimizadora y el apoyo institucional. También ha sido empleado para ilustrar la teoría de la disonancia cognitiva y el poder de la autoridad.

En psicología se suele decir que el resultado del experimento apoya las teorías de la atribución situacional de la conducta en detrimento de la atribución disposicional. En otras palabras, se supone que fue la situación la que provocó la conducta de los participantes y no sus personalidades individuales. De esta forma sería compatible con los resultados del también famoso experimento de Milgram, en el que gente ordinaria cumple órdenes de administrar lo que parecen shocks eléctricos fatales a un compañero del experimentador.

Casualmente poco después de la finalización del estudio se produjeron motines sangrientos en las prisiones de San Quintin y Attica, y Zimbardo reportó sus descubrimientos al Comité judicial de los Estados Unidos.

Críticas al experimento

El experimento fue ampliamente criticado por ser falto de ética y casi fuera de lo considerado el método científico. Los críticos incluyen a Erich Fromm, que cuestionó si se podrían generalizar los resultados del experimento.

Como fue un trabajo de campo fue imposible llevar a cabo los controles científicos tradicionales. Zimbardo no fue un mero observador neutral, sino que controló la dirección del experimento como "superintendente". Las conclusiones y las observaciones de los investigadores fueron muy subjetivas y basadas en anécdotas, y el experimento es muy difícil de reproducir por otros investigadores.

Algunos de los críticos al experimento argumentan que los participantes basaban su conducta en cómo se esperaba que se comportasen o que la modelaron de acuerdo con estereotipos que ya tenían sobre prisioneros y guardias. En otras palabras, los participantes realizaban un mero juego de rol. Como respuesta, Zimbardo declaró que incluso aunque inicialmente pudiera haber sido un juego de rol, los participantes internalizaron sus papeles a medida que el experimento continuó.

El experimento fue criticado también en base a su validez ecológica. Muchas de las condiciones impuestas al experimento fueron arbitrarias y pueden no estar correlacionadas con las condiciones reales de las prisiones, incluyendo la llegada de los "prisioneros" con los ojos vendados, hacerles vestir ropa de mujer, no permitirles vestir ropa interior, impedirles mirar a través de ventanas y prohibirles usar sus nombres reales. Zimbardo se defendió de estas críticas declarando que la prisión es una experiencia confusa y deshumanizante, y que era necesario impulsar estos procedimientos para darles a los "prisioneros" las condiciones mentales adecuadas; pero es difícil saber cuán similares son estos efectos a los de una verdadera prisión, y las condiciones del experimento son difíciles de reproducir exactamente para que otros investigadores puedan llegar a conclusiones a este respecto.

Algunos dicen que el estudio fue demasiado determinista: los informes describen diferencias significativas en la crueldad de los guardias, el peor de los cuales fue llamado "John Wayne" por los prisioneros, pero otros fueron más amables y a menudo concedieron favores a los prisioneros. Zimbardo no realizó ningún intento de explicar estas diferencias.

Por último, la muestra fue muy pequeña, de sólo 24 participantes en un periodo de tiempo relativamente pequeño. Y dado que los 24 interactuaban en un mismo grupo, tal vez sea más correcto considerar el tamaño de la muestra como 1.

Haslam y Reicher (2003), psicólogos de la Universidad de Exeter y la Universidad de St Andrews, llevaron a cabo una repetición parcial del experimento con la asistencia de la BBC, que televisó escenas del estudio en un reality show llamado “El experimento”. Los resultados y conclusiones fueron muy diferentes a los de Zimbardo. Aunque su procedimiento no fue una réplica directa del de Zimbardo, su estudio arroja nuevas dudas sobre la generalidad de sus conclusiones. [1]

Cultura popular

  • Una novela de 1999 del autor alemán Mario Giordano titulada Black Box se inspiró en el experimento de Stanford.
  • En 2001 la BBC realizó un documental, The Experiment, que recreaba el experimento con voluntarios. Se detuvo por preocupaciones acerca del bienestar de los participantes.[2]
  • Das Experiment (El experimento), una película alemana del director Oliver Hirschbiegel rodada en 2001, está basada en la novela de Giordano. que a su vez se inspira en el experimento.
  • "The Black Box," una obra adaptada de Das Experiment, fue dirigida por Anthony S. Beukas. En ella actuaron miembros de la Yeshiva College Dramatics Society de la Universidad de Yeshiva en diciembre de 2005.
  • El relato del experimento va a ser filmada por Christopher McQuarrie (ganador de un Oscar por el guión de Sospechosos habituales) a partir de un guión que escribió con Tim Talbott.
  • El 27 de octubre de 2006, la productora de Madonna detuvo la producción de una película sobre el experimento. [3]
  • El episodio My Big Fat Greek Rush Week de la serie de televisión Veronica Mars realizó una alusión al experimento cuando varios de sus personajes principales participaron en una recreación del mismo. En particular, hay dos personajes que actúan de forma similar a como lo hicieran el “Prisionero número 416” y “John Wayne”.