The Day the Earth Stood Still

Publicado en Cine mudo, clásico y cine que nos marcó. el 28 de Junio, 2007, 13:33 por themackintoshman

Recuerdo con agrado cuando ví ésta peli, debía tener unos siete u ocho años, y fué una de las primeras pelis de ciencia ficción que ví, y aunque las hay mejores,con más calidad en los efectos especiales,ésta tiene un lugar especial en mis recuerdos.  

ULTIMATUM A LA TIERRA
(The Day the Earth Stood Still, 1951. Robert Wise)

Por Alejandro Díaz





















Klaatu Barada Nikto... (1)

Si todas las películas son hijas de las circunstancias de su época de realización, el caso del cine fantástico de Hollywood en los años cincuenta es uno de los ejemplos más claros de ello. El fin de la Segunda Guerra Mundial y el asentamiento de los (por aquel entonces) dos bloques mayoritarios a nivel mundial, el comunista y el capitalista, influyeron decisivamente en los géneros cinematográficos, e implicaron, en el caso del fantástico, la aparición de un imaginario de amenazas procedentes de otros mundos que, de un modo u otro, pretendían desestabilizar el orden establecido en la nación estadounidense. Películas como La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1956. Don Siegel), La guerra de los mundos (War of the Worlds, 1953. Byron Haskin) o Invasores de Marte (Invaders From Mars, 1953. William Cameron Menzies), todas ellas realizadas durante aquella década, dan fe de los temores que compartía gran parte de la sociedad norteamericana (2).

Desde un punto de vista estrictamente argumental, Ultimátum a la Tierra no parece evidenciar en ningún caso una posible asociación directa entre el "enemigo comunista" y Klaatu, la antropomorfa criatura extraterrestre que interpreta Michael Rennie (3). Klaatu es demasiado afable y comprensivo, y resulta razonable en todo momento, al menos en apariencia. De hecho, el alien muestra a su llegada a la Tierra (EEUU, claro) su intención de reunirse con los gobiernos mundiales con la intención de hacerles un importante comunicado. Desafortunadamente, Klaatu no es escuchado por nadie, a pesar de sus impecables maneras, e incluso termina siendo tiroteado por las autoridades de la zona, lo que le obligará a hacer una demostración de fuerza, para la cual se sirve de Gort, un robot humanoide dotado de poder suficiente para destruir el planeta.

De este modo, el filme posee un planteamiento cercano al del reciente trabajo de Tim Burton Mars Attacks! (Ídem, 1996), comedia que homenajea y parodia a la película de Wise de manera evidente (en el aterrizaje del platillo volante en Washington D.C. está calcado). Pero mientras los humanos de Burton se mostrarán estúpidos y ridículamente engreídos, los de Wise son desconfiados y harto antipáticos, e inmediatamente recurren a la violencia contra aquello que desconocen. Por tanto, todos los países hacen gala de notable mezquindad, y el filme se entiende como una parábola antinuclear y antibelicista (4), aunque las sorprendentes revelaciones del discurso final de Klaatu, en mi opinión, abren incertidumbres y matizaciones que a continuación analizaremos.

Si nos detenemos exclusivamente en el comportamiento de Klaatu, podemos comprobar como, tras verse ignorado por los terrícolas, decide hacer la ya citada demostración de fuerza, para lo cual detiene durante una hora todas las máquinas del planeta cuya desconexión no cause daño a ningún ser humano. Como esto no consigue convencer a nadie, y tras sufrir de nuevo la violencia del ejército, Klaatu deja a un lado sus modales -como Jesucristo en el Templo- y señala, en un discurso final, la decisión de la federación de planetas que le envía de imponer una vigilancia en la Tierra, la cual será destruida, amenaza, en caso de no dejar a un lado su armamento y sus guerras.

Aquí es donde el filme es más ambiguo, pues esta "policía sideral" podría considerarse un reflejo de la OTAN, organización creada dos años antes de la realización del filme, y que vigilaba sin cesar al enemigo soviético (que a su vez contra-vigilaba, obviamente). Es evidente que Klaatu desea la paz, pero ¿hasta qué punto es legítimo que pretenda imponer a los terrícolas su deseo? ¿Es justo que disponga de la vida en la Tierra sólo por poseer una tecnología e inteligencia más "avanzadas"? Incluso, yendo más allá, puede plantearse la cuestión de la violencia como parte indisociable de la naturaleza humana, e incluso de su cultura. ¿Es mejor vivir sometido a un sistema ajeno, o continuar destruyéndose a uno mismo, pero manteniendo la propia identidad? Son preguntas que el film llega a plantear sin ningún tipo de retórica a medida que transcurren sus potentes imágenes.

La película traza un panorama lleno de inseguridad, a lo que ayuda la realización de su responsable, el modesto artesano de Hollywood Robert Wise, un todo-terreno (ha firmado títulos como Quiero vivir/I Want To Live!, 1958 o Sonrisas y lágrimas/The Sound of Music, 1965, entre otros muchos, amén de un puñado de conocidas obras del género de terror y fantástico, como The Haunting/Ídem., 1963 -rehecha hace poco por el temible Jan De Bont-; La amenaza de Andrómeda/The Andromeda Strain, 1971; o Star Trek, la película/Star Trek, The Motion Picture, 1979. -5-) que debutó como director de la mano del estupendo productor de series B Val Lewton, quien le permitió hacerse cargo de La maldición de la mujer pantera (The Curse of the Cat People, 1944), secuela de la obra maestra de Jacques Tourneur. El hecho de haber tenido que enfrentarse a presupuestos exiguos desde el principio es quizá la causa de la gran economía de medios de la que Wise hace uso en Ultimátum a la Tierra. Como ejemplo de ello está el hábil montaje de planos con el que se resuelven las reacciones mundiales ante los acontecimientos, o la utilización de los tanques y figurantes vestidos de militares, no muy numerosos, pero bien emplazados en los encuadres para crear una impresión de bullicio.

Por su atmósfera y su labor fotográfica, la película está cerca del cine negro. Si prescindimos, por ejemplo, de las escenas puramente fantásticas (las que transcurren en el interior del platillo, o las apariciones del temible Gort -cuyo diseño, un poco simplón, todo hay que decirlo, parece situarse como inspiración del dibujo de Bender, el caradura robot de la teleserie de Matt Groening Futurama), tendríamos un film noir casi en estado puro, sin que su temática "nuclear" sea un impedimento para ello, pues se da en obras cumbre del género como El beso mortal (Kiss Me Deadly, 1955. Robert Aldrich), además de en multitud de filmes de serie B o serie Z.

La negrura de Ultimátum a la Tierra queda patente en muchos de sus tramos. Ahí está, por ejemplo, esa especie de desfile de fantasmas que constituye la salida de Klaatu con el niño (visita al cementerio incluida), o el ambiente de crispación y amenaza que se respira en todo momento (y que contrasta con la parsimonia del extraterrestre). Una atmósfera opresiva a la que contribuye de modo decisivo la increíble partitura compuesta por Bernard Herrmann (homenajeada también por Danny Elfman en Mars Attacks!).

Ultimátum a la Tierra es, al fin, una película demasiado indefinida para resultar panfletaria, pero que a su vez presenta demasiadas implicaciones político-sociales de su época de realización como para ser ignoradas. Un espectáculo inquietante, profético incluso, y que mantiene todavía un punto de oscuridad, de terror, que lo convierte en un verdadero clásico.

(1) Palabras con un significado clave en la película (el cual no desvelaremos), recuperadas en su día por Sam Raimi para un guiño en la delirante, y divertidísima, El ejército de las tinieblas (Army of Darkness, 1993).
(2) Temores que, lamentablemente, han terminado, de alguna manera, haciéndose realidad el 11 de Septiembre de 2001, en los atentados contra el World Trade Center de NYC y el Pentágono. Curiosamente, la situación que este acto terrorista ha generado también puede ser asociable a algunos de los planteamientos de Ultimátum a la Tierra.
(3) ) En un principio la Fox pensó en Claude Rains para el papel de Klaatu, pero el teatro neoyorkino tenía ocupado al excelente actor inglés. Entonces Darryl Zanuck propuso al también británico Rennie, a quien acababa de descubrir en la escena londinense, proposición que tanto el director como el estudio aceptaron de buen grado.
(4) El propio Wise declara, en conversación con Harry Kreisler acerca de Ultimátum a la Tierra, "[Tras leer el guión] Pensé que era un filme de ciencia ficción absolutamente maravilloso. Me gustó mucho lo que tenía que decir: La advertencia al mundo para que empiece a cohesionarse, para empezar a convivir; tengamos paz. [...] Me parece que bajo casi todas las cosas subyace un deseo universal de paz, no importa en qué país." (Conversations With History, Universidad de California, 28.2.1998.)
(5) La carrera de Wise (n. 1914) se prolonga desde sus inicios como montador (editó los dos primeros filmes de Orson Welles, nada menos) hasta el año 2000, en el que dirigió el telefilm, de reciente emisión en España, Tormenta de verano.

El link: http://www.miradas.net/0204/clasicos/2003/0308_ultimatum.html