Montando en bici.

Publicado en León,sitios,historias y tradiciones el 3 de Febrero, 2009, 7:27 por themackintoshman

El otro día a Emilio, le dió por pensar en sus años mozos, cuando aprendió a montar en bicicleta, cuando, como en un rito de iniciación que marca el paso de la primera infancia a la niñez, aprendió a dominar las dos ruedas, y aprendió algo que nunca olvidará en su vida.

Como todo hermano pequeño, aprendió con la bicicleta que heredó de su hermano,una Torrot blanca, de esas que llamaban de "paseo" y aprendió, como no, con los patines que todos hemos llevado, bajo la atenta mirada de su abuelo,quien fué el que le acopló los patines y quien le llevaba a Papalaguinda los sábados por la tarde, después de comer en casa de su abuela  y de que su abuelo tomara el café  y quemara la alfombra con la faria, cuando se quedaba dormido.

Por aquella época, Papalaguinda se cerraba al tráfico los sábados por la tarde, brindando a los jóvenes leoneses un espacio donde rodar con sus bicicletas y patines.Así echaba Emilio la tarde, arriba y abajo de un Papalaguinda despejado de coches y cruzándose con otros como el, que montaban en bicicleta.

Un día su abuelo le quitó un patín y Emilio siguió montando con normalidad, al poco tiempo, le quitó el otro y mientras cruzaban el paso de peatones de donde el Instituto Padre Isla, Emilio,iba cagado de miedo, pero su abuelo le decía: "no te preocupes que yo te sujeto"; y se montó en la bici, su abuelo le sujetaba por el sillín mientras el aceleraba, su abuelo corría sujetándole, hasta que le soltó y Emilio anduvo sin nadie que le sujetara, hasta que se dió cueta de ello, le entró miedo, le tembló la dirección y cayó al suelo. Su abuelo llegó corriendo aconsolar al chaval que se había caido y se había raspado las rodillas,pero no le dejó ahí, le hizo montar otra vez en la bici y repitieron la situación anterior, pero esta vez Emilio, no se cayó cuando su abuelo le soltó y dió ese primer paso hacia la independencia, que es aprende a montar sólo en bicicleta, mientras su abuelo, enjuto de cuerpo y robusto de espíritu,como lo eran los militares de carrera de antes, le veía tras sus gafas de sol de carey marrón, con cristal azul.

Hoy el abuelo, no es ni la mitad de lo que fué, y se consume como un pajarillo, pero cada vez que Emilio le mira, lo que recuerda son ésas tardes de sábado en Papalaguinda.

Foto traida de  El León curioso, visitadlo, lo tengo en los links.