Historia o parahistoria


Referencias históricas no cristianas sobre Jesús de Nazaret

Publicado en Historia o parahistoria el 25 de Septiembre, 2007, 9:37 por themackintoshman

De acuerdo con el testimonio de los evangelios (Mateo 4:24-25, Mateo 15:30, Mateo 19:2, Mateo 21:9, Lucas 5:15, Lucas 14:25), la predicación de Jesús de Nazaret congregó a multitudes. Estos testimonios contrastan con la ausencia absoluta de menciones a Jesús en textos no cristianos de la época. La alusión a Jesús de Nazaret se encuentra en la obra de Flavio Josefo Antigüedades judías (escrita hacia los años 93-94), más de medio siglo después de la muerte de Jesús (alrededor de 30). Todavía en el siglo II las menciones son muy escasas. Ninguna de ellas aporta información para conocer la vida o el mensaje de Jesús de Nazaret.

Las referencias más citadas se describen aquí:

1.Testimonio flaviano

Se denomina Testimonio flaviano (o Testimonium flavianum) a los párrafos 63 y 64 del capítulo XVIII del libro Antigüedades judías (Antiquitates Iudaicae) escrito por el historiador judío Flavio Josefo en el que se menciona a Jesús de Nazaret.

Las Antigüedades judías son una crónica escrita hacia el año 93 d.C., que narra la historia del pueblo judío de una manera razonablemente completa. Los intereses de Flavio Josefo —entre ellos ganar la simpatía de Roma hacia los judíos— lo llevan, sin embargo, a minimizar las noticias que pudieran resultar conflictivas.

Josefo no menciona a los líderes del pequeño grupo de cristianos (Pedro y Pablo) ni a María (la madre de Jesús). Sin embargo, dos párrafos tratan directa e indirectamente de Jesús de Nazaret:

En el libro 18 de las Ant.Iud., capítulo 3,3, se encuentra un texto denominado tradicionalmente «Testimonio flaviano». El fragmento en cuestión ha suscitado extensos debates filológicos e historiográficos en cuanto a su autenticidad total o parcial.

En el libro 20, capítulo 9.1, se menciona indirectamente a Jesús al relatar la muerte de su hermano Jacob o Santiago (contracción del latín Sanct’Iagus, esto es, san Jacobo):

Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el Sanedrín juzgase a Santiago, el hermano de Jesús, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.

Antigüedades judías, 20.9.1

Esta cita ayuda a datar la muerte de Santiago, hermano de Jesús, en el año 62. Este texto del libro 20 es filológica e historiográficamente más consistente que el Testimonio Flaviano; al menos, coincide formalmente con el estilo de Josefo. El estudioso George Albert Wells sugiere la hipótesis de una glosa marginal (una anotación al margen del manuscrito) que fue incorporada al texto en las copias sucesivas.

En otro pasaje (Ant.Iud., 18.5.2) se hace referencia a la muerte de Juan el Bautista a manos de Herodes, pero sin mencionar su relación con Jesús.

El pasaje 18, 3, 3

El pasaje dice textualmente:

"Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio (si es que es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para los hombres que reciben la verdad con gozo), y atrajo hacia Él a muchos judíos (y a muchos gentiles además. Era el Cristo (el Mesías)). Y cuando Pilatos, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la Cruz, aquellos que lo habían amado primero no le abandonaron (ya que se les apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo predicho esto y otras tantas maravillas sobre Él los santos profetas) La tribu de los cristianos, llamados así por Él, no ha cesado de crecer hasta este día".

Acerca de su autenticidad hay opiniones enfrentadas:

Primero, están aquellos que consideran al pasaje entero como falso. Las razones principales para esta visión parecen ser las siguientes:

  • Josefo no podría representar a Jesucristo como un simple moralista y por otra parte no podría enfatizar las profecías y expectativas mesiánicas sin ofender las susceptibilidades romanas;
  • El pasaje arriba mencionado de Josefo parece haber sido desconocido por Orígenes y los primeros escritores patrísticos;
  • Su lugar preciso en el texto de Josefo es incierto, ya que Eusebio (Hist. Eccl., II, vi) lo debe haber encontrado con anterioridad a las notas referidas a Pilato, mientras que ahora se encuentran luego de ellas.

Un segundo grupo de críticos no consideran la totalidad del testimonio de Josefo concerniente a Cristo como falso, pero sostienen que existe una interpolación de las partes marcadas arriba entre paréntesis. Las razones asignadas para esta opinión pueden reducirse a las dos siguientes:

  • Josefo debe haber mencionado a Jesús, pero no puede haberlo reconocido como el Cristo; por lo tanto parte del actual texto josefiano debe de ser genuina y parte interpolada.
  • Igualmente, la misma conclusión se sigue del hecho de que Orígenes conocía un texto josefiano acerca de Jesús, pero no le era familiar el texto actual, ya que, de acuerdo con el gran doctor de Alejandría, Josefo no creía que Jesús fuese el Mesías. ('In Matth.', xiii, 55; 'Contra Cels.', I, 47).

Esta hipótesis recibió una sólida confirmación en 1971, al descubrirse la versión árabe de la Historia del Mundo del obispo Agapio de Hierápolis, que muy posiblemente ofrece el texto original de Josefo, sin las interpolaciones cristianas posteriores (vid. infra).


Una tercera clase de estudiosos cree que el pasaje completo acerca de Jesús, como se encuentra hoy en día en Josefo, es genuino. Los argumentos principales de la autenticidad del pasaje de Josefo son los siguientes:

  • Primero, todos los códices o manuscritos del trabajo de Josefo contienen el texto en cuestión; para mantener la falsificación de este texto debemos suponer que todas las copias de Josefo estaban en manos de los cristianos, y fueron cambiados de la misma manera.
  • Segundo, es cierto que ni Tertuliano ni Justino utilizan el pasaje de Josefo acerca de Jesús; pero su silencio se debe probablemente al desprecio con el que los judíos contemporáneos consideraban a Josefo, y a la relativa poca autoridad que tenía entre los lectores romanos. Los escritores de la edad de Tertuliano y Justino podían apelar a testigos vivos de la tradición apostólica.
  • Tercero, Eusebio ('Hist. Eccl'., I, xi; cf. 'Dem. Ev.', III, v) Sozomeno (Hist. Eccl., I, i), Nicéforo (Hist. Eccl., I, 39), Isidoro de Pelusium (Ep. IV, 225), San Jerónimo (catal.script. eccles. xiii), Ambrosio, Casiodoro, etc., recurren al testimonio de Josefo; no deben de haber existido dudas respecto a su autenticidad en el tiempo de estos ilustres escritores.
  • Cuarto, el silencio completo de Josefo acerca de Jesús hubiese sido un testimonio aún más elocuente del que tenemos en el presente texto; este último no contiene ninguna afirmación que sea incompatible con su origen josefiano: el lector romano necesitaba la información de que Jesús era el Cristo o el fundador de la religión cristiana; las maravillosas obras de Jesús y su Resurrección de entre los muertos eran pregonadas incesantemente por los cristianos de forma tal que sin estos atributos el Jesús de Josefo no hubiera sido prácticamente reconocido como el fundador de la religión cristiana.
Cristo crucificado, obra de Diego Velázquez
Cristo crucificado, obra de Diego Velázquez

Versiones

Versión griega

Recogida por Eusebio de Cesarea en Historia Eclesiástica (capítulo I, 11), del año 323.

Trasmitida a través de la literatura de la Europa cristianismo, las copias más antiguas están datadas en el siglo X.

"Apareció en este tiempo Jesús, un hombre sabio, si en verdad se le puede llamar hombre. Fue autor de hechos sorprenden­tes; maestro de personas que reciben la verdad con placer. Muchos, tanto judíos como griegos, le siguieron. Este era el Cristo (el Mesías). Algunos de nuestros hombres más eminentes le acusaron ante Pilato. Este lo condenó a la cruz. Sin embargo, quienes antes lo habían amado, no dejaron de quererlo. Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los divinos profetas que habían predicho de él ésta y otras mil cosas maravillosas. Y hasta hoy, la tribu de los cristianos, que le debe este nombre, no ha desaparecido". (Ant., XVIII, iii, 3)

Versión árabe

También conocida como versión eslava. Incluida en el siglo X en una traducción al árabe de la obra de Flavio Josefo, dentro de la Historia Universal, desde sus inicios hasta 941/942 d.C., debida a Agapio, obispo de Hierápolis. Fue sacada a la luz en 1971 por el exégeta judío Shlomo Pines.

"En este tiempo existió un hombre de nombre Jesús. Su conducta era buena y era considerado virtuoso. Muchos judíos y gente de otras naciones se convirtieron en discípulos suyos. Los convertidos en sus discípulos no lo abandonaron. Relataron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo. Según esto fue quizá el mesías de quien los profetas habían contado maravillas."

Como bien se ha observado por algunos autores, especialmente James Charlesworth en 1988, este texto, que es anterior a la copia manuscrita más antigua de las Antigüedades judías, debe reproducir la versión original de Josefo sin las interpolaciones cristianas posteriores, y contribuye decisivamente, incluso más que el texto de Eusebio, a afirmar la validez del Testimonium flavianum como documento sobre el Jesús histórico.

Versión siríaca

Aparece en Crónica siríaca, obra del siglo XII, de Miguel el Sirio.

Análisis exegético

Los exégetas se dividen en tres grupos de opiniones:

  • Los que afirman que sobre el texto de Flavio Josefo uno o varios cristianos intercalaron añadidos (señalados en negrita sobre el texto de la versión griega).
    • Algunos autores, como Eisler, opinan que fue retocada la versión griega, pero no la árabe.
    • Muchos opinan que la falsificación se produjo en dos momentos:
      • el primero más discreto dio lugar a la versión árabe;
      • y el segundo con la interposición de frases de contenido cristiano, originó la versión griega.
  • Los que opinan que todo el texto es genuino, escrito por Flavio Josefo. Este grupo es minoritario y casi exclusivo de la apologética cristiana más conservadora.
  • Los que consideran que todo el párrafo es falso. Uno o varios cristianos lo escribieron sustituyendo al de Flavio Josefo. Dentro de este grupo,
    • Algunos consideran que Flavio Josefo no mencionó a Jesús ni al cristianismo. Se propone como hipótesis, aunque no explica la mención que Flavio Josefo hace de Santiago "el hermano de Jesús" en el capítulo XX. Esta opción suele estar apoyada por detractores del cristianismo.
    • Muchos historiografistas consideran probable, por la coherencia interna del texto, que Flavio Josefo hiciera mención a Jesús de Nazaret en esta sección del capítulo XVIII. Consideran coherente que, si hace mención a un discípulo o hermano de Jesús en el capítulo XX, en éste hable del que es referente de "Santiago, el hermano de Jesús".

Bibliografía

  • Traducción al español del Testimonium flavianum en "Cuadernos de Evangelio", 12, Estella (Navarra)
  • Charlesworth, James H. Jesus within Judaism: New Light from Exciting Archaeological Discoveries, Nueva York, Doubleday, 1988.
  • Lichtenberger H. "Josephus über Johannes den Täufer, Jesus und Jakobus", Bibel und Kirche 53 (1998) - Hace una exposición de cuáles son las palabras que según su análisis no pueden pertenecer a Flavio Josefo y cuáles son las que no pueden pertenecer a un interpolador cristiano.

2.Plinio el Joven

Plinio el Joven, entre el año 100 y 112 escribió al emperador Trajano acerca de los cristianos:

...cármenqüe Christo, quasi Deo, dícere
pervicacia et inflexíbilis obstinatio.
...le cantan himnos a Cristo (casi Dios, según dicen)
con perseverancia e inflexible obstinación

Epístolas 10:96

El segundo verso no se encuentra en algunas ediciones de Plinio. Véase, por ejemplo, el texto en Students.gf.nsu.ru.

Este testimonio deja claro que el testimonio se transmite literalmente de las retractaciones de los propios condenados por cristianismo, cuyas declaraciones son la única fuente que Plinio menciona.

3.Tácito

Tácito aporta otra referencia histórica en el año 116 ó 117:

Ergo abolendo rumori Nero subdidit reos et quaesitissimis poenis adfecit, quos per flagitia invisos vulgus Chrestianos appellabat. Auctor nominis eius Christus Tibero imperitante per procuratorem Pontium Pilatum supplicio adfectus erat; repressaque in praesens exitiabilis superstitio rursum erumpebat, non modo per Iudaeam, oríginem eius mali, sed per urbem etiam, quo cuncta mundique atrocia aut pudenda confluunt celebranturque.
Por lo tanto, aboliendo los rumores, Nerón subyugó a los reos y los sometió a penas e investigaciones; por sus ofensas, el pueblo, que los odiaba, los llamaba “cristianos”, nombre que toman de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato; reprimida por el momento, la fatal superstición irrumpió de nuevo, no sólo en Judea, de donde proviene el mal, sino también en la metrópoli [Roma], donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran.

Anales, 15:44:2-3

Aunque la autenticidad del texto de Tácito no ha sido cuestionada, numerosos autores han indicado que se desconocen sus fuentes. Se ha barajado la posibilidad de que se basara en Plinio (ver supra) o en las confesiones de los propios cristianos frente a la persecución policial. El fragmento aparece en el contexto de una larga diatriba contra los males del gobierno de Nerón, y se ha indicado que el interés de Tácito no estaba en el fenómeno cristiano en sí mismo, sino en la crítica al emperador. Sin embargo, es importante notar que no existen constancias del uso del término "cristiano" hasta fines del siglo I E.C. (la primera referencia documentada se halla en la Epístola a los Magnesios de Ignacio de Antioquía), con lo cual se hace altamente improbable que los romanos diferenciaran siquiera entre los judíos y una supuesta secta emergente tan temprano en el siglo, y así el párrafo de Tácito queda en entredicho por su incongruencia temporal.

4.Suetonio

Gayo Suetonio Tranquilo (75-160), escribió alrededor del 120 que el emperador Claudio expulsó de Roma a judíos instigados por un tal 'Chrestus':

Iudaeos, impulsore Chresto, assidue tumultuantis Roma expulit.
A los judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus hábitos escandalosos

De Vita Caésarum. Divus Claudius, 25.

Algunos estudiosos dieron por sentado que el nombre 'Chrestus' equivale a 'Cristo' y que la diferencia reside simplemente en un problema ortográfico; sin embargo, se trata apenas de una presunción. Chrestus es un nombre común en la Roma imperial, atestiguado en lápidas e inscripciones; en latín significa «buen hombre», «íntegro», «útil», pero también se podía usar en el sentido peyorativo de «simple», «ingenuo», «tonto», y los mismos que defienden esta hipótesis sugieren que era un apelativo aplicado a los esclavos (entre los que la doctrina cristiana supuestamente tenía más éxito).

Pero Suetonio dice que el emperador expulsó a judíos, no a cristianos, y ese Chrestus implica en el texto, en el mejor de los casos, a un agitador en la Roma de los 50s y no a un predicador en la Galilea de los 30s. Por lo tanto, no parece haber relación entre 'Chrestus' y 'Cristo', al menos nada lo sugiere más que la especulación de aquellos estudiosos.

Años más tarde Suetonio escribió, en una lista de las actividades realizadas por Nerón:

Multa sub eo et animadversa severe, et coercita, nec minus instituta [...]
afflicti suppliciis Christiani, genus hominum superstitionis novae ac maleficae
.
Bajo éste [su reinado] se reprimieron y castigaron muchos abusos, dictándose reglamentos muy severos [...]
Nerón infligió suplicios a los cristianos, un género de hombres de una superstición nueva y maligna.

De Vita Caésarum. Nero, XVI.2.

Este texto también enfrenta serias sospechas de interpolación.

5.La carta de Mara Bar-Serapion

En un manuscrito siriaco del siglo VII, que se encuentra actualmente en el Museo Británico de Londres, se recoge una carta de un tal Mara Bar-Serapion. La escribe desde la cárcel a su hijo, exhortándole a buscar la sabiduría. No hay acuerdo sobre la antigüedad de la carta, pero la mayoría de los estudiosos la fechan en la primera mitad del siglo II o incluso en el último cuarto del siglo I. Otros estudiosos afirman que fue escrita en el siglo III. En la carta hay una referencia a un «rey sabio», que ha sido interpretada por varios autores como una alusión a Jesús de Nazaret:

¿Qué ventaja obtuvieron los atenienses cuando mataron a Sócrates? Carestía y destrucción les cayeron encima como un juicio por su crimen. ¿Qué ventaja obtuvieron los hombres de Samo cuando quemaron vivo a Pitágoras? En un instante su tierra fue cubierta por la arena. ¿Qué ventaja obtuvieron los judíos cuando condenaron a muerte a su rey sabio? Después de aquel hecho su reino fue abolido. Justamente Dios vengó aquellos tres hombres sabios: los atenienses murieron de hambre; los habitantes de Samo fueron arrollados por el mar; los judíos, destruidos y expulsados de su país, viven en la dispersión total. Pero Sócrates no murió definitivamente: continuó viviendo en la enseñanza de Platón. Pitágoras no murió: continuó viviendo en la estatua de Hera. Ni tampoco el rey sabio murió verdaderamente: continuó viviendo en la enseñanza que había dado.

citado desde Penna, Romano: Ambiente histórico-cultural de los orígenes del cristianismo: textos y comentarios, pág. 319, Bilbao, 1994.

Algunos autores han interpretado que la abolición del reino de los judíos a que se hace referencia es la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70, y el «rey sabio» por cuya muerte los judíos fueron castigados, Jesús de Nazaret.

El texto parece poco fiable, porque contiene inexactitudes históricas sobre Sócrates y Pitágoras. Además, no hay ninguna prueba de que el «rey sabio» al que alude Mara Bar-Serapion sea Jesús de Nazaret. Podría referirse a algún otro de los líderes judíos que en época aproximadamente contemporánea a Jesús de Nazaret se arrogaron el título de Mesías, o incluso podría hacer referencia a algún rey de Judá, anterior en muchos siglos a Jesús de Nazaret.

No existen más referencias históricas acerca de Jesús del siglo I o principios del siglo II, al margen del Nuevo Testamento, pese a que numerosos historiadores y pensadores documentaron bastante exhaustivamente la época (entre ellos Filón de Alejandría, Juvenal, Séneca, Plutarco, Apolonio, Luciano, Aulo Gelio, Dión Crisóstomo y Valerio Flaco).


Bibliografía adicional

  • Dario Bazec, (2001). "La Cronologia dei Vangeli secondo il calendario ebraico" , Edizioni Italo Svevo. Trieste. (ital.)
  • José Miguel García, Los orígenes históricos del Cristianismo, Ediciones Encuentro, 2007

Historicidad de Jesús

Publicado en Historia o parahistoria el 25 de Septiembre, 2007, 9:34 por themackintoshman

Los cuatro Evangelios son unas biografías fragmentarias de Jesús de Nazaret con una finalidad eminentemente religiosa y pastoral, ya que los Apóstoles no pretendían en su predicación satisfacer meras curiosidades históricas, sino exponer los hechos y doctrinas fundamentales de Jesús, sentando las bases de la fe en Él como Mesías, Hijo de Dios y Salvador de la Humanidad; sin embargo, a través de los relatos evangélicos es fácil sorprender el trasfondo histórico de la sociedad en la que vivió Jesús, y confrontarlo con los datos que nos proporcionan las obras de Flavio Josefo, que escribe seis lustros después de Jesucristo, y con otros escritos rabínicos, y aun con los de los historiadores romanos Tácito y Suetonio.

Datos históricos en los Evangelios

La figura de Jesús no es un fantasma histórico proyectado en una época incontrolable dentro de la Historia universal. Jesús aparece en una de las épocas más lúcidas de la Historia antigua, en una encrucijada geográfica bien conocida por los historiadores romanos. San Lucas precisa bien los contornos históricos de los tiempos en que se inicia la predicación del Maestro de Nazaret: «El año quintodécimo del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, tetrarca de Galilea Herodes, y Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de la Traconitide, y Lisania tetrarca de Abilene, bajo el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto...» (Lc 3,1-2). Todos estos personajes son controlables por la crítica histórica a base de textos extraevangélicos, desde el emperador reinante hasta los minúsculos reyezuelos de Palestina que señoreaban el país después de la muerte de Herodes.

A través de los escritos de Flavio Josefo podemos conocer el ambiente social, político y religioso de los tiempos inmediatos a la insurrección contra los romanos por los años 60 de nuestra Era. Los relatos evangélicos reflejan el estado de semiindependencia en que se encontraba la sociedad judía antes de la explosión nacionalista: los distintos partidos políticos y religiosos que aparecen son los mismos y tienen idénticas características que los descritos por Flavio Josefo. Así, dice acertadamente L. de Grandmaison: «La sociedad palestina anterior a estas grandes conmociones y en un estado de relativo equilibrio es la que nuestros Evangelios suponen y pintan con exactitud maravillosa. El horizonte es limitado, el de Galilea y Judea. Todas las alusiones dicen relación a las costumbres, al lenguaje y a los hábitos de espíritu y condiciones que prevalecían bajo el hijo de Herodes. Aquel pequeño mundo revive con el increíble eslabonamiento de sus autoridades imperial, real, nacional y aristocrática. La magistratura del Sanedrín es todavía competente y temible; es capaz de arrojar de la Sinagoga...; los cambios visibles, y lo que se podría llamar la danza de los sacerdotes en las manos de Agripa y, después, de los procuradores romanos, no ha comenzado todavía. Los partidos tan característicos se disputan ya su influencia: saduceos, llenos de altivez, herodianos oportunistas, fariseos y hasta celotas. Pero aún no se habían levantado los unos contra los otros, como lo hicieron en el tercer cuarto de siglo; y los extremistas no dominan aún. Todo el aparato ritual, social e internacional del Templo, los sacrificios, los impuestos, las fiestas, las solemnidades son respetados como sagrados, están llenos de esplendor. El sabatismo exagerado de los casuistas, el lujo de las grandes familias sacerdotales, la afectación de los puritanos orando en las plazas..., la autoridad de los escribas y doctores, sentados en la cátedra de Moisés. Todo nos remite a una sociedad aún no dividida profundamente, ni amenazada, ni incierta del porvenir, al judaísmo todavía floreciente del segundo cuarto de nuestro primer siglo» (Iésos-Christ, Sa Personne, son Inessage, ses preuves, 1, París 1928, 123).

En efecto, la coincidencia sustancial de los datos evangélicos y de los escritos judíos es notoria, ya que no se ha podido señalar ninguna contradicción entre esta doble serie de fuentes, lo que es una garantía de honestidad histórica en los relatos evangélicos. Aparte de esta armonía con el ambiente histórico y socio-religioso de la época, el mismo modo en que están redactados los Evangelios ofrece una nueva garantía de seriedad historiográfica; son escritos sobrios y fragmentarios, sin pretensiones de reconstruir totalmente los hechos. Los Apóstoles, al predicar, daban datos sobre la vida de Jesús, no tanto para satisfacer la curiosidad histórica de su auditorio, cuanto para enmarcar históricamente o para destacar sus afirmaciones doctrinales. Son fundamentalmente unos catequistas -«ministros de la palabra»- que buscan convencer y conmover religiosamente a sus oyentes para que acepten el mensaje sobrenatural del Maestro venerado que se ha manifestado como Mesías e Hijo de Dios y con una finalidad salvífica hacia todos los hombres. Por eso, los relatos evangélicos, basados en la predicación apostólica, resultan a veces desconexos y fragmentarios, aunque sin cuadros artificiales ni rellenos literarios. Un autor falsario, que hubiera pretendido forjar una biografía completa de Jesús conforme a las exigencias dogmáticas de la segunda generación cristiana, habría rellenado los vacíos históricos de la vida del Maestro, completando posibles afirmaciones fragmentarias y oscuras, etc. En cambio, los relatos evangélicos presentan con naturalidad los hechos como emanados de testigos oculares; y los detalles históricos sólo aparecen cuando sirven para destacar el mensaje doctrinal.

Otros indicios de historicidad de los relatos evangélicos son el empleo de frases y términos que estaban en uso en tiempos de Jesús, y que en cambio no vuelven a aparecer en la primera generación cristiana. Así, la expresión Hijo del hombre, tantas veces empleada por el Maestro, tiene pleno sentido en el ambiente de expectación mesiánica de la sociedad judía de los tiempos de Jesús, pero no vuelve a emplearse en la literatura apostólica. Otro tanto se puede decir de las frases Reino de los cielos o hijo de David, que en la terminología de los escritos apostólicos es sustituida por sus equivalentes de Iglesia y Señor o Kyrios. Todo esto prueba que los relatos evangélicos reproducen lo escuchado por los contemporáneos del Maestro. Además, los lexicólogos destacan el fondo aramaico de las parábolas y expresiones de Jesús, particularmente en la formulación rítmica del Padre nuestro. ¿Cómo un autor greco-romano habría de emplear la expresión aramea «santificado sea tu nombre», si no existiese una tradición antigua que provenía de los mismos labios del Maestro? Incluso las enseñanzas evangélicas fundamentales se hallan en los relatos de los Sinópticos en un estado embrionario, sin haber adquirido el desarrollo teológico de las epístolas de S. Pablo, algunas de las cuales son anteriores a la redacción de los primeros Evangelios. Un autor falsario, tratando de reflejar la fe de la primera comunidad cristiana, habría concretado y explicitado más los conceptos teológicos conforme a los esquemas doctrinales del Apóstol de las gentes.

No se concibe que un admirador de los Apóstoles hubiera resaltado la rudeza de éstos y su falta de comprensión del mensaje de Cristo, como aparece en los relatos evangélicos. Todo esto arguye arcaísmo y autenticidad documental. Y así, reconocen que antes de la efusión del Espíritu Santo el día de Pentecostés no habían comprendido plenamente el misterio profundo sobrenatural de la Persona y mensaje del Maestro.

Las intervenciones y declaraciones de Jesús son extremadamente sobrias, conforme a las circunstancias, huyendo de toda fantasmagoría imaginativa al estilo de los libros apócrifos. Por eso, su carácter mesiánico y su dignidad divina se manifiestan gradualmente y por revelaciones escalonadas. Nada de espectacular o artificioso: lo humano se conjuga admirablemente con lo divino en su Persona, y habitualmente el velo de su humanidad encubre los esplendores de su divinidad. Sus milagros no son manifestación ostentosa de un mesianismo triunfalista y aparatoso, sino que los realiza sencillamente y a veces como contra su voluntad para remediar una necesidad o confirmar la fe del auditorio. Su carácter mesiánico y su naturaleza divina se desprenderán, no tanto de hechos desconectados, como del conjunto de su vida y doctrina. Un autor falsario hubiera evitado las frases veladas que emplea en los comienzos Jesús al enunciar sus pretensiones mesiánicas. Sólo cuando culmine su obra manifestará paladinamente ante el Sanedrín su carácter superior trascendente y su dignidad mesiánica conforme a las profecías de Daniel (Mt 26,64).

Los Evangelios sinópticos no están escritos por personas que tengan la obsesión de divinizar a Jesús a toda costa, sino que ofrecen con naturalidad el testimonio de su figura y su actuar humanos, sin temor de rebajarlo de su condición divina. Sabemos que algunos copistas de los s. III-IV se atrevieron a pasar por alto algunos relatos evangélicos, porque les resultaban escandalosos o contrarios a la dignidad del Maestro, como el sudor de sangre y su estado de postración, en Getsemaní, o el perdón de la adúltera. Si los relatos evangélicos fueran obra de un falsario posterior a la generación apostólica, habría callado todo lo que parecía comprometer la dignidad divina del Maestro ante los fieles que le reconocían como Dios; y así, habría sacrificado la humanidad de Jesús en beneficio de su divinidad. En cambio, los evangelistas relatan con naturalidad los hechos y las palabras de Jesús, aun las que pudieran parecer desconcertantes a ciertos lectores. No tratan, pues, de «idealizar» la figura humana de Jesús.

En efecto, el Cristo de los Evangelios es el Jesús real, el Jesús de la historia, que con sus profundidades psicológico-teológicas es el mismo Cristo que proclama la fe en las primeras generaciones cristianas, en cuanto que en la figura, hechos y declaraciones históricas de Jesús se halla todo lo que explícitamente y de modo más claro se formulará en las confesiones litúrgicas sobre Cristo. No hay contraposición entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe, sino explicitación entre ambas perspectivas, o manifestación teológica de hechos históricos con hondas implicaciones doctrinales. S. Pablo desentraña ampliamente esas virtualidades en orden a la vida de la fe de los cristianos. Esto prueba que tres lustros después de la desaparición del Maestro existía en la Iglesia primitiva un esquema teológico-dogmático ya claro, que servía de base a la fe de los creyentes. El fundamento de estas formulaciones dogmático-litúrgicas se halla en los hechos históricos y la tradición apostólica que recogen los relatos evangélicos. Por eso, en las diversas iglesias cristianas esparcidas por los lugares más lejanos del Imperio romano se profesaba la misma fe sobre la vida y mensaje doctrinal del Maestro; y esto es una prueba de que todos los predicadores apostólicos se hacían eco de unos mismos hechos históricos de la vida de Jesús.

Los Apóstoles son tajantes en su afirmación de la verdad de los hechos históricos a los que se refieren, y en no admitir que se pongan en duda o se introduzcan innovaciones o interpretaciones que se aparten de esos hechos y de la doctrina de Cristo: «no fue siguiendo artificiosas fábulas como os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, sino como quienes han sido testigos oculares de su majestad», dice S. Pedro (2 Pet 1,16). La permanencia en la doctrina recibida, contra los falsos doctores y los «seductores que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne» (2 lo 7), es el tema de la segunda Epístola de S. Juan y de otros escritos apostólicos; S. Pablo, tratando otro asunto, pero enunciando un principio de valor general, llega a escribir a los Gálatas: «aunque nosotros o un ángel del cielo os anunciase otro evangelio, distinto del que os hemos anunciado, sea anatema» (Gal 1,8 ss.)

La misma semblanza espiritual y moral de Jesús que se desprende de los relatos evangélicos es tan elevada y sobrehumana, que no puede ser creación de un genio humano y menos del anonimato colectivo. Como decía el mismo Rousseau sería «inconcebible que muchos hombres de acuerdo hubieran fabricado... y falseado el personaje de los Evangelios. Jamás autores judíos hubieran encontrado ni este tono ni esta moral. El Evangelio tiene caracteres de verdad tan grandes, tan claros, tan perfectamente inimitables, que el inventor sería más admirable que el héroe» (Émile, IV). En efecto, en la historia conocemos deificaciones artificiales de héroes que han dejado huella en un pueblo; conocemos también esas apoteosis progresivas, que poco a poco van deshumanizando el personaje histórico, para colocarlo en un trasmundo etéreo y sin contornos definidos. Pero en el caso de Cristo no encontramos huellas de esta glorificación progresiva hasta escalar las alturas de la divinidad. El Cristo de la fe sigue siendo el mismo Jesús de la historia con su plena y total humanidad. Lo divino aparece sin destruir lo humano, y a su vez lo humano está aureolado por lo divino, pero sin confundirse ambas esferas en la perspectiva del creyente; el cristiano de las primeras generaciones apostólicas no supone que Jesús sea un hombre divinizado, es decir, absorbido en lo divino, sino que la naturaleza humana permanece aun después de su glorificación. Por otra parte, la preocupación por mantener intacta la doctrina, por guardar el depósito de la fe sin cambios -preocupación consustancial al cristianismo desde sus comienzos- no solamente no favorece las «creaciones anónimas colectivas» ni las modificaciones progresivas, sino que las impide.

Además, los evangelistas eran judíos y, como tales, radicalmente monoteístas, sin propensión a divinizar a nadie, ni siquiera al esperado Mesías. ¿Cómo, pues, iban a sentirse tentados a divinizar a un judío contemporáneo que muere fracasado en la cruz? Los Apóstoles, gentes de pueblo, realistas y desconfiados, sólo creen lo que ven y palpan; por eso sólo después de la resurrección de Jesús se percatan de que Éste seguía viviendo a la diestra del Padre en igualdad de poder. Poseídos de esta visión del crucificado se lanzan por todos los ámbitos del Imperio a predicar que el Jesús de Nazaret, con el que han convivido, es el mismo Dios, el Creador de cielos y tierra.

Por lo que se refiere al ámbito romano, cuando se redactan los Evangelios, el tipo ideal filosófico es el estoico, impávido ante el dolor y la muerte. Ahora bien, los evangelistas lejos de crear un tipo ficticio, impasible ante el dolor, presentan a Jesús participando de todas las emociones de la vida en su dimensión noblemente humana. Jesús llora ante el sepulcro de su amigo Lázaro y ante la ciudad de Jerusalén, siente aversión al cáliz de dolor que le presenta el Padre, y antes de su muerte da un grito que puede parecer de angustia. Todo en la persona de Jesús es naturalidad y misterio al mismo tiempo. Su tipo ideal no encaja dentro de los moldes convencionales de las distintas escuelas filosóficas o pedagógicas, sino que las trasciende. «Cada hombre posee una fisonomía individual, consistente en que ciertas fuerzas, ciertas energías o ciertas cualidades se destacan en primera línea, mientras que otras, por ese mismo hecho, quedan relegadas al último término. Esta oposición de relieves y huecos, de luces y sombras sobre un fondo de naturaleza humana común a todos, constituye la fisonomía de los individuos. Ahora bien, ¿ocurre cosa parecida con Cristo? ¿Puede afirmarse que en El la razón, por ejemplo, predomina sobre el sentimiento, o viceversa? ¿Prevalece en Él la energía sobre la prudencia, o la prudencia sobre la energía? ¿Es la sensibilidad del corazón y una gravedad acompañada de seriedad lo que le caracteriza, o bien es la libre serenidad del pensamiento? ¿Es, como hoy se dice, un intelectual o bien un hombre de acción? Considerando cualquiera de sus rasgos nos sentimos siempre inclinados a tomar ese trazo como característica más saliente; yendo, empero, más allá, y escuchando la continuación de sus discursos, advertimos bien pronto que todos los demás rasgos de su persona gozan de un igual grado de relieve» (P. Morawski, cit. por P. Buisse, Jesús ante la crítica, Barcelona 1930, 25-26).

El mismo mensaje de Cristo está por encima de toda época y raza. Jesús es tan original en sus enseñanzas que rompe con la estrecha mentalidad judía. Como dice P. Morawski, «Sócrates, según las descripciones que nos han dejado sus discípulos, es griego hasta la médula de sus huesos; su idea del mundo parte del punto de vista helénico. Cicerón es romano de su época; la esfera de sus concepciones y sentimientos no es ni más amplia ni más distinta de la que permite el ambiente en que vivió. Un judío en la época de Cristo debía tener un horizonte de pensamientos y de sentimientos aún más restringido, a causa del espíritu nacionalista estrecho y fanático. Por el contrario, en Jesús todo aparece universalmente humano, todo parece situado más allá de las fronteras del espacio y del tiempo; todo en Él es igualmente accesible a cada época y a cada nación... ¿Hay alguien que al leer el Evangelio tenga la impresión de que Jesús de Nazaret es para él un extranjero?» (cit. por P. Buisse, o. c., 26).

La personalidad religiosa y moral de Jesús es un enigma psicológico; su proceder está fuera de todo posible paralelo histórico: «¿Puede concebirse que un joven sencillo, artesano, porfíe, por una parte, en modificar las convicciones mesiánicas de todo un pueblo obstinado, y por otra, que dé principio a su obra sin vacilaciones ni tanteos, con la plena conciencia, desde el primer momento, de la grandeza de sus designios; y lo que es más, con la certeza del triunfo? ¿Puede concebirse cómo ese hombre, que sabe y posee su ciencia del Padre eterno, revele al mismo tiempo en su conducta una humildad profunda y sin desfallecimientos? Semejante enigma psicológico..., ese tipo de belleza moral que resume en sí mismo el conjunto de todas las cualidades que los genios y los héroes no poseen sino en parte..., ningún autor hubiera podido inventarlo» (P. Buisse, o. c., 27).

Son tales los indicios de realismo en los relatos evangélicos, y tal la originalidad de la figura y mensaje de Jesús, que es imposible concebirlos como creación de un falsario. Así lo confiesa incluso el racionalista A. Jülicher: «Si la imagen total de Jesús de Nazaret que dan los Sinópticos despliega toda la magia de la realidad, no proviene ello del arte literario de los evangelistas, antes bien, éstos hubieran menester de él; ni tampoco ello deriva de la facultad creadora de poesía de hombres que les habían precedido, sino que obedece al hecho de que, humildemente aplicados a eclipsarse a sí mismos, describían a Jesús como lo habían encontrado descrito en las comunidades cristianas; y esa descripción que hallaban hecha enteramente respondía esencialmente al original... La semejanza del retrato es tal, que un maestro en Historia, equipado con todos los aparejos de la ciencia e iniciado en todas las técnicas del arte, no lo hubiera hecho mejor» (Einleitung in das Neue Testament, 7 ed. Tubinga 1931, 333). Por eso concluye J. Weiss: «Aun cuando descubriéramos hoy una inscripción en la que el procurador Poncio Pilato atestiguase solemnemente que había hecho crucificar tal o cual día a Jesús, este hecho no aumentaría la fuerza del testimonio contenido en los Evangelios» (Iesus von Nazareth Mythus oder Geschichte?, Tubinga 1910, 171).

Datos históricos sobre Jesús en los escritos paulinos

Pablo de Tarso escribiendo sus cartas, obra del siglo XVII
Pablo de Tarso escribiendo sus cartas, obra del siglo XVII

A pesar de que los escritos de San Pablo son de índole epistolar y ocasionales, es decir, dirigidos a iglesias locales con problemas particulares de carácter pastoral y doctrinal, encontramos tales datos alusivos a la vida de Jesús que fuerzan a cualquier lector objetivo a considerar a Pablo de Tarso no como un visionario místico que inventa un personaje, centro de sus lucubraciones teológicas de salvación, sino como a un Apóstol que trabaja sobre los datos de la tradición histórica reflejada en los Evangelios. Como tal, da por supuestos unos hechos que nadie de sus oyentes pone en duda. Puesto que no ha sido testigo inmediato de los hechos de Jesús, como lo eran los demás Apóstoles, no pretende descubrir nuevos datos sobre la vida del Maestro, y se atiene, como convertido, a los que le proporcionen los testigos inmediatos oculares que aún viven, y a los que en alguna ocasión apela para reforzar su doctrina, que no es distinta de la de los demás Apóstoles. Para su esquema catequético le bastan, en general, los hechos sustanciales: la encarnación real de Dios en un hombre de la dinastía davídica, su muerte en la cruz y su resurrección. Así, afirma que Cristo, «teniendo la forma (naturaleza) de Dios, se anonadó, tomando la forma (naturaleza) de siervo y haciéndose semejante a los hombres; y en la condición de hombre se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, por lo cual Dios le exaltó... para que toda lengua confiese que Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre» (Philp 2,6-11).

Pablo no podía presentar ante la opinión de los fieles la riqueza de experiencias personales de los demás Apóstoles. Pero constantemente insiste en la humanidad real de Cristo. En primer lugar, presenta a Cristo apareciendo en un momento concreto de la historia, en la «plenitud de los tiempos» dentro del esquema de maduración de los designios salvíficos de Dios sobre la humanidad. Así dice en Gal 4,4: «Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su hijo, nacido de mujer, bajo la Ley»; y en Rom 1,1-4 se dice de Cristo que es «nacido de la raza de David según la carne». Cristo, pues, pertenece realmente a la raza humana porque ha nacido de una mujer histórica, de la descendencia de David. Estas afirmaciones solemnes están hechas unos veinte años después de la muerte de Jesús, y antes de haber sido redactados los Evangelios sinópticos.

En otros textos de la Epístola a los Romanos se insiste en la pertenencia de Jesús a la raza de Abraham (Rom 8, 3-4; 9,3-5). En Gal 1,19 habla de Santiago, «hermano del Señor»; era el título honorífico y de veneración que los cristianos de Jerusalén daban a los parientes próximos de Jesús; y como tales gozaron de gran estima en la primitiva comunidad de Jerusalén. El texto de S. Pablo, pues, muestra que Jesús ha vivido en Palestina y en el seno de una familia conocida de los primeros cristianos de Jerusalén; no es un fantasma creado por su imaginación, por exigencias de un esquema teológico preconcebido. No necesita probar la existencia histórica de Jesús, que para él es la gran realidad como «Cristo crucificado, escándalo para los judíos y estulticia para los gentiles» (1 Cor 1,23). Así, un crucificado en Palestina era la base de la fe y la esperanza de Pablo y de los cristianos que catequiza. Era una realidad desconcertante, pero había que aceptarla como un hecho que tuvo lugar en un momento concreto en Jerusalén.

Cuando Pablo predicaba en torno a este hecho de la muerte redentora de Jesús, vivían aún centenares de personas que habían sido testigos oculares de la crucifixión de Jesús y de su resurrección. En las polémicas, Pablo remite a la autoridad de los testigos oculares, Cefas, Juan y Santiago, y a otros «quinientos hermanos a quienes se apareció Jesús resucitado, y de los cuales muchos viven aún» (1 Cor 15,6). Más tarde, escribiendo a Timoteo, dice que Jesús «hizo la buena confesión en presencia de Poncio Pilato» (1 Tim 6,13), personaje bien conocido en la historia evangélica y en los escritos de los historiadores romanos, así como en los de Flavio Josefo, de la generación inmediata posterior a la de Jesús. Y en 1 Cor 15,3-8 resume su predicación catequética con estas palabras bien concretas: «Pues a la verdad os he trasmitido lo que yo mismo he recibido, que Cristo murió por nuestros pecados..., que fue sepultado, que resucitó al tercer día... y que se apareció a Cefas, luego a los Doce. Después se apareció una vez a más de quinientos hermanos, de los cuales muchos viven todavía, y algunos murieron; luego se apareció a Santiago, luego a todos los apóstoles, y después de todos, como a un abortivo, se apareció a mí». Escribe esto S. Pablo apenas unos veinticinco años después de la desaparición del Maestro, cuando su recuerdo estaba aún fresco, y sobrevivían muchos de los que habían sido testigos de sus hechos, y habían oído sus palabras.

Aparte de las referencias a los hechos fundamentales de la vida de Jesús, el apóstol alude también a otros hechos y a sus enseñanzas concretas, citando sus palabras (1 Cor 7,10; Rom 14,14), incluso algunas no, recogidas por los evangelistas (1 Cor 9,14; 1 Tim 5,1; Rom 12,14.17). Habla de los «preceptos del Señor» (Gal 6,2; 1 Tim 5,18); y nos dice que Jesús abrazó una vida de pobreza (2 Cor 8,19), de sujeción a la Ley (Fil 2,8), de obediencia al Padre (Rom 5,15-19), de santidad (Rom 1,4), que se entregó voluntariamente a sus enemigos (Gal 1,4; 2,20) y a los judíos (1 Thes 2,19), a los príncipes de este mundo (Eph 1,7; 2,13). Antes de morir instituyó la Eucaristía (1 Cor 11,23-26). Murió por Pascua, en tiempo de los Ázimos (1 Cor 5,6-8). Los verdugos le suspendieron con clavos de la cruz (Col 2,12; 1 Cor 2,2), en las cercanías de Jerusalén (Heb 12,12). Sepultado (1 Cor 15,4), resucitó al tercer día (1 Thes 1,10; Gal 1,1; 1 Cor 6,14; 2 Cor 4,14). Por eso los cristianos consideran el domingo como día del Señor (1 Cor 16,2). Después de haber subido a los cielos (Eph 4,4-12), se halla sentado a la diestra del Padre (Eph 1,20; 2,6), de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos (1 Thes 1,10; 4,16; 2 Thes 1,7; Philp 3,20). Todos estos rasgos que incidentalmente aparecen en la pluma de S. Pablo, tomados de diversas cartas ocasionales y con problemáticas diversas, reflejan bien la silueta de un ser histórico, centro de su mensaje teológico.

La existencia histórica de Jesús en los escritos judíos

Flavio Josefo. Antigüedades judías
Flavio Josefo. Antigüedades judías

El judaísmo oficial desde el principio mantuvo una actitud de hostilidad y desprecio hacia el movimiento religioso iniciado por el artesano de Nazaret, que se había arrogado títulos de profeta. Lo consideró una secta herética, al margen de los intereses nacionalistas de la sociedad judía. Por eso en sus escritos del s. I impera un silencio despectivo. Con todo, Flavio Josefo, escribiendo antes del final del s. I, alude a la persona histórica de Jesús de Nazaret en dos ocasiones. Hablando de Santiago el Menor, dice que era «hermano de Jesús, llamado Cristo»; y concreta que aquél fue muerto en el a. 62 de la Era común por intrigas del sumo sacerdote Hanán, hijo de Anás, que figura en los relatos evangélicos sobre la pasión de Jesús (F. Josefo, Antiquitates judaicae, XX,ix,1). Habla también de la muerte del Bautista, coincidiendo sustancialmente en sus apreciaciones con las afirmaciones de los evangelistas. En otro texto, el autor judío alude, de modo más concreto, a la persona de Jesús de Nazaret. En efecto, después de mencionar la violenta represión organizada por Pilato contra los judíos, con motivo de su proyecto de una nueva traída de aguas a Jerusalén, dice: «En ese tiempo fue cuando apareció Jesús, hombre sabio (si se le puede llamar hombre). Pues fue el ejecutor de obras admirables, el Maestro de los que reciben con alegría la verdad y arrastró a muchos judíos y a otros procedentes del helenismo. (Era el Cristo.) Denunciado por los de nuestra nación, Pilato le condenó a suplicio de cruz; mas quienes le habían amado desde el principio no cesaron de seguirle (porque se les apareció al tercer día resucitado, según lo habían anunciado los divinos profetas, así como otras maravillas). Y hasta el presente subsiste la secta que por seguirle ha recibido el nombre de cristianos» (F. Josefo, Antiq. jud., XVIII,iii,3).

Este singular texto ha sido muy discutido por la crítica por ser demasiado explícito y admirativo de la persona del fundador del cristianismo, cosa extraña en boca de un judío de una época en que los cristianos eran sistemáticamente odiados, despreciados y silenciados por los representantes del judaísmo. Con todo, Harnack, Sanday y Burkitt mantienen su autenticidad, mientras que Batiffol y Lagrange se inclinan por la negativa (sobre esta cuestión véase la amplia nota de L. de Grandmaison, o. c., 1,189 ss.). Entre las dos posiciones nos parece la más aceptable la opinión de Reinach, quien considera el texto fundamentalmente auténtico, aunque con interpolaciones cristianas de las frases admirativas que hemos puesto entre paréntesis. De hecho, la tradición manuscrita del pasaje es segura críticamente, ya que el texto aparece en todos los manuscritos de la obra de Flavio Josefo. Figura además en todas las versiones, incluso en versiones árabes anteriores a los manuscritos griegos más usuales, y es reproducido por Eusebio en su Historia eclesiástica. De otra parte, no cabe duda de que este escritor judío, que vivía en Roma y escribía a fines de la primera centuria, tenía que conocer la nueva secta y sus orígenes, aunque procurara silenciarla como solía hacer con todos los movimientos mesianistas que pudieran excitar el celo de los dominadores romanos. Es, pues, perfectamente verosímil una alusión incidental a la persona de Jesús y al movimiento religioso por él iniciado. Al texto en el que menciona a Santiago el Menor, «hermano de Jesús», no se le oponen reparos críticos.

En el Talmud de Jerusalén y en el de Babilonia se recogen muchos datos deformados de la vida de Jesús, dando interpretaciones sectarias o irreverentes a sus palabras, pero jamás se niega su existencia histórica. Un panfleto arameo llamado Tólédót Yeshua (Vida de Jesús) presenta una biografía caricaturesca, que es, como lo ha caracterizado un crítico moderno, «una explosión de bajo fanatismo, de sarcasmo odioso y de fantasía grosera» (L. de Grandmaison, o. c., I,11). Estas tradiciones talmúdicas fueron redactadas hacia el s. V, pero recogen otras anteriores, atribuidas a rabinos del s. II. En el Talmud de Babilonia se lee: «El día señalado para la ejecución, antes de la fiesta de la Pascua, se suspendió en un patíbulo a Jesús de Nazaret por haber seducido y engañado a Israel con sus encantamientos». A mediados del s. II San Justino pone en boca de un interlocutor judío, Trifón, unas palabras que reflejan lo que pensaban entonces los judíos de Jesús: «Jesús, el galileo, suscitó una secta impía y enemiga de la Ley. Nosotros lo crucificamos. Sus discípulos robaron su cadáver del sepulcro durante la noche. Y engañan y seducen a los hombres diciendo que resucitó y subió a los cielos». De todos estos testimonios se deduce que los judíos de los primeros siglos nunca pusieron en duda el hecho de la existencia de Jesús. Conocían incluso los Evangelios, a los que llamaban despectivamente Avengillajón (escrito malo).

Datos históricos sobre Jesús en los escritos paganos

Efigie figurada de Tácito
Efigie figurada de Tácito

El cristianismo surgió como un fermento que paulatinamente fue invadiendo la sociedad romana de abajo arriba. Por eso no podemos esperar en los escritores romanos de la generación apostólica alusiones concretas y explícitas sobre Jesús. Para los autores romanos de esos años, el movimiento cristiano era una simple secta de origen judío que carecía del relieve que les llevase a ocuparse de ella. Sólo en el s. II, cuando era una fuerza que con su credo religioso podía amenazar los pilares del Imperio, negando la divinidad del emperador, y proclamando la fraternidad universal de todos los hombres, los intelectuales romanos se preocuparon de atacarle. Los impugnadores del cristianismo de mediados del s. II —Celso y los gnósticos— tratan de desacreditar la persona de Jesús, pero jamás niegan su existencia histórica, conscientes de que eso hubiera desacreditado sus argumentaciones. De hecho, los apologistas cristianos que les salieron al paso —Ireneo, Justino— jamás tuvieron necesidad de entretenerse a probar el hecho de la existencia histórica de Jesús. Tertuliano, a fines del s. II, da con precisión fechas cruciales de la vida de Jesús: n. en el 41 del reinado de Augusto, m. a la edad de 30 años en el año quintodécimo de Tiberio, bajo el consulado de Rubelio Gemino y de Rufo Gemino, el 8 de las calendas de abril, el día de Pascua (Adversus Judaeos, 8). Por su parte, S. Justino, polemizando hacia el 150 de la Era cristiana con los judíos, en su Apología dirigida al emperador Antonino Pío y a sus hijos adoptivos, Marco Aurelio y Lucio Vero, presenta a Cristo nacido hace siglo y medio, en tiempo del censo de Cirenio (Quirino), en una aldea judía a 35 estadios de Jerusalén, y que fue crucificado bajo Poncio Pilato, o en tiempo de Tiberio; y apela a las actas oficiales redactadas bajo este Emperador (Apología I pro Christianis, 13,34.46; 35,13.53).

Para conocer los hechos del Imperio romano del s. I sólo disponemos de los datos de Tácito y Suetonio, que escribieron a principios del s. II. Pues bien, Tácito, escribiendo hacia el 116 habla del incendio de Roma por Nerón, afirma que éste, para disculparse, lo atribuyó a ciertas gentes detestadas por sus crímenes, a los que se les denomina cristianos: «Afflicti suppliciis christiani, genus humanum superstitionis novae ac maleficae» (Anuales, III, 15). El nombre de cristianos lo explica así: «Este nombre les viene de Cristo, al cual, bajo el principado de Tiberio, el procurador Poncio Pilato había entregado al suplicio; reprimida por el momento esta detestable superstición, penetró de nuevo no sólo en Judea, sino aun en Roma, adonde todo lo que hay de vergonzoso y afrentoso en el mundo afluye y encuentra su clientela» (o. c., 111,15.44). Tenemos aquí unas indicaciones precisas sobre la persona histórica de Cristo que coinciden con el marco histórico que dan los Evangelios. Quizá Tácito tomó sus datos de las actas imperiales, que sabemos manejó con profusión. Así, pues, según Tácito, la nueva secta tuvo origen en un ajusticiado judío que vivió en Palestina en tiempos de Poncio Pilato unos 80 años antes de redactar su obra. Nada de leyendas ni de mitos surgidos en una era lejana y oscura incontrolable por la crítica histórica.

Plinio el Joven, amigo de Tácito y gobernador de Bitinia, escribía hacia el a. 112 al emperador Trajano pidiendo normas para actuar contra los cristianos acusados en panfletos anónimos. Y describe la conducta de éstos: «tienen reuniones matinales, cantan en honor de un tal Cristo, al que consideran como Dios; se comprometen con juramento a no cometer crímenes, hurtos, latrocinios, adulterios, a no faltar a la fidelidad; se reúnen para comer en comunidad» (Plinii Secundi, Epistolae, X,96). Y Suetonio parece aludir a Cristo cuándo habla incidentalmente de la expulsión de los judíos por el emperador Claudio en el 51-52, en estos términos: «Expulsó de Roma a los judíos, los cuales bajo el impulso de Chresto (impulsore Chresto) han sido una causa permanente de disturbios» (Vita Claudii, 25,4). Quizá los disturbios provinieron de los judíos que se revolvían contra la nueva secta de cristianos. En Act 18,3 se alude a un matrimonio judeo-cristiano expulsado de Roma bajo Claudio en el a. 52.

Éstos son los textos de los escritores paganos romanos de los siglos I y II en los que se alude a la persona de Jesús. Son en realidad incidentales, como conviene a la perspectiva de unos testigos que aún no lo han sido del pleno desarrollo del nuevo movimiento religioso. Si se conservaran las crónicas imperiales del s. I seguramente encontraríamos alusiones a los conflictos locales con las comunidades cristianas, como aparece en la carta de Plinio el joven.

Bibliografía

  • Vidas de Jesús
    • P. BERTHE, Jesucristo, su vida, su pasión, su triunfo, Buenos Aires 1943
    • J. M. BOVER, Vida de Nuestro Señor Jesucristo, Barcelona 1956
    • R. L. BRUCKBERGER, La historia de Jesucristo, Barcelona 1966
    • J. M. CABODEVILLA, Cristo vivo, 5 ed. Madrid 1971
    • L. CRISTIANI, Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador, Bilbao 1944
    • A. FERNÁNDEZ, Vida de Jesucristo, 2 ed. Madrid 1954
    • L. C. FILLION, Vida de N. S. Jesucristo, 8 ed. Madrid 1966
    • A. GOODIER, Vida pública de N. S. Jesucristo, 2 vol., Buenos Aires 1947
    • J. GUITTON, Jesús, 2 ed. Madrid 1965
    • W. HOLE, Vida de N. S. Jesucristo, Madrid 1941 (reproducción de láminas, que recogen los datos históricos, arqueológicos, etc.)
    • J. JOMIER, La vida del Mesías, Barcelona 1966
    • J. LEBRETON, La vida y doctrina de Jesucristo, 4 ed. Madrid 1959
    • J. PÉREZ DE URBEL, Vida de Cristo, 5 ed. Madrid 1966
    • F. PRAT, Jesucristo: su vida, su doctrina, su obra, 2 ed. México 1948
    • G. RICCIOTTI, Vida de Jesucristo, 8 ed. Barcelona 1963
    • D. ROPS, Jesús en su tiempo, Barcelona 1954
    • F. J. SHEEN, Vida de Cristo, 5 ed. Barcelona 1968
    • C. VERSCHAEVE, Jesús, el Hijo del hombre, Barcelona 1959
    • F. M. WILLAM, Vida de Jesús en el país y pueblo de Israel, 4 ed. Madrid 1954
  • Un intento de elenco de las vidas de Cristo publicadas a lo largo de la historia puede verse en:
    • A. MICHEL, Jésus-Christ, en DTC 8,1408-1411
    • R. AIGRAN, en Christus, Madrid 1962
  • Estudios históricos, apologéticos, exegéticos y críticos más importantes, sobre cuestiones particulares y de conjunto:
    • M. J. LAGRANGE, Le judaisme avant Jésus-Christ, 2 vol., París 1935
    • J. BONSIRVEN, Le judaisme palestinien au temps de Jésus-Christ, 2 vol., París 1935
    • P. HEINISCH, Cristo, el Mesías, en el A. T., Barcelona 1966
    • VARIOS, La Venu du Messie, Tournai 1962
    • V. HOLZMEISTER, Chronologia Vitae Christi, Roma 1933
    • D. ROPS (dir.), Las fuentes de la vida de Jesús, Andorra 1963
    • F. CEUPPENs, Theologia bíblica, III, De Incarnatione, 2 ed. Turín 1950
    • L. CERFAUX, Jesús en los orígenes de la Tradición, Bilbao 1970
    • J. HUBY, El Evangelio y los Evangelios, Buenos Aires 1949
    • M. J. LAGRANGE, El Evangelio de N. S. Jesucristo, 2 ed. Barcelona 1942 (hay ed. francesa de 1954)
    • J. LEAL, Valor histórico de los Evangelios, 3 ed. Granada 1956
    • L. FILLION, Les miracles de N. S. Jésus-Christ, París 1909-10
    • P. BENOIT, La divinité de Jésus dans les Évangiles synoptiques, «Lumiére et vie» n° 9 (abr. 1953) 43-74
    • R. GUARDINI, La imagen de Jesús, el Cristo, en el Nuevo Testamento, Madrid 1967
    • R. GUARDINI, Realidad humana del Señor, Madrid 1960
    • J. ROSANAS, Cristo-Dios, Buenos Aires 1954
    • B. ALLO, El escándalo de Jesús, Buenos Aires 1949
    • P. BUISSE, Jesús ante la crítica, Barcelona 1930
    • F. M. BRAUN, Oú en est le probléme de Jésus?, Bruselas París 1932
    • M. LEPIN, Le probléme de Jésus, París 1936
    • J. GUITTON, El problema de Jesús, Madrid 1960
    • M. GARCÍA CORDERO, Jesucristo como problema, Madrid-Salamanca 1961
    • W. TRILLING, Jésus devant l'histoire, París 1968
    • F. CANTERA, La cuestión de Jesús en el judaísmo moderno, «Sefarad» 6 (1946) 143-161
    • J. LEBRETON, Jésus-Christ, en DB (Suppl.) IV,966-1073
    • M. LEPIN, Jésus Messie et Fils de Dieu, París 1910
    • L. DE GRANDMAISON, Jesucristo, su persona, su mensaje, sus pruebas, 2 ed. Barcelona 1944
    • J. M. PONCE DE LEÓN, Jesús, Legado divino, 2 ed. Buenos Aires 1942
    • J. LEAL, Jesucristo Dios y hombre, 2 vol., Granada 1942
    • J. ASENSIO, Jesucristo, Profecía y Evangelio, Bilbao 1954
    • CH. PESCH, De Christo Legato divino, Friburgo Br. 1924
    • H. DIECKMANN, De Revelatione christiana, Friburgo Br. 1930
    • R. GARRIGOU-LAGRANGE, De revelatione, 5 ed. Roma 1950
    • K. ADAM, Jesucristo, 5 ed. Barcelona 1967 (11 ed. en 1945, con el título Jésus Christus)
    • A. LANG, Teología fundamental, 1, La misión de Cristo, Madrid 1966

Bibliografía adicional

  • CHAPA, Juan (ed.): 50 preguntas sobre Jesús, Rialp, 2006, ISBN 978-84-321-3595-8
  • VARO, Francisco: Rabí Jesús de Nazaret, Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid, 2005. ISBN 978-84-7914-786-0
  • GARCÍA PÉREZ, José Miguel: Los orígenes históricos del Cristianismo, Ediciones Encuentro, 2007, ISBN 84-7490-837-4

Véase también


El contenido de este artículo incorpora material de la Gran Enciclopedia Rialp [1] que mediante una autorización permitió agregar contenidos y publicarlos bajo licencia GFDL

El Jesús histórico.

Publicado en Historia o parahistoria el 25 de Septiembre, 2007, 9:21 por themackintoshman

Hasta mediados del siglo XVIII no se planteaba la duda sobre la veracidad y fiabilidad histórica de los relatos evangélicos. A partir de entonces, comienza a cuestionarse desde las corrientes filosóficas del racionalismo alemán. Son los protestantes alemanes quienes comienzan a intentar una respuesta a estas cuestiones, abriéndose así la que se ha llamado la Búsqueda del Jesús histórico.

Históricamente, se ha dividido esta búsqueda en tres periodos:

1.Antigua búsqueda del Jesús histórico

Período de la Búsqueda del Jesús histórico que se extiende de 1774 hasta 1953. Se considera que la obra de Hermann Samuel Reimarus, publicada póstumamente en 1774 por su discípulo Gotthold Ephraim Lessing, es la que marca el comienzo de la Antigua búsqueda del Jesús histórico (Old Quest).

Este periodo está protagonizado por la teología protestante alemana y por el racionalismo ilustrado alemán.

Primer racionalismo

Estos autores reinterpretan los evangelios desde presupuestos racionalistas. Se busca explicación racional para los milagros, mientras es posible, y se niegan los que no pueden ser explicados. Se elimina la posibilidad de trascendencia o divinidad de Jesús. Bajo estas premisas, presentaron su versión de la "Vida de Jesús"

Racionalismo clásico

Se sigue interpretando los evangelios desde perspectivas racionalistas. Paulus aporta la interesante imagen de Jesús de Nazaret como un sanador popular, tema que será retomado años más tarde desde otras perspectivas.

Racionalismo tardío

Aún desde los planteamientos del racionalismo, aportan la observación de que en los evangelios hay una notable presencia de elementos no históricos, que los autores engloban dentro del fenómeno de mitificación, como intento "precientífico" (primitivo) de explicar lo desconocido. Destacan que este fenómeno es especialmente intenso en el Evangelio según san Juan, que desde entonces queda descartado como fuente de acceso al Jesús histórico.

La cuestión sinóptica

La tradición cristiana había establecido que el evangelio más antiguo era el de Mateo. Se había llegado a afirmar que el de Marcos era un resumen de los evangelios de Mateo y Lucas. Weisse y Wilke, de modo independiente, en 1838 concluyen que el evangelio de Marcos no es un resumen de Mateo y Lucas, sino que es anterior a ellos y les sirve de fuente. Además, Weisse estableció la teoría de que existía una fuente común a Mateo y Lucas. Johannes Weiss, en 1890, denominó con la letra Q a esta fuente (de Quelle que significa fuente en alemán). Surge así la hipótesis de las dos fuentes:

La teoría de las dos fuentes fue analizada y sistematizada por Heinrich Julius Holtzmann.

La escuela liberal

Movimento de lucha contra el dogma y el kerigma del cristianismo. Tras descartar los evangelios de Mateo y Lucas, tardíos respecto a Marcos y a la fuente Q, analizan estas dos fuentes para intentar reconstruir la vida de Jesús, siempre desde perspectivas racionalistas.

La escuela de la historia de las religiones

La Escuela de la historia de las religiones surge a finales del siglo XIX. Su principal aportación a la Búsqueda del Jesús histórico es la de observar el nacimiento del cristianismo en un contexto histórico-social en el que se desarrolla bajo la influencia de diversas religiones circundantes. Inicialmente se plantearon teorías sobre la procedencia o dependencia directa de religiones mistéricas helenísticas u orientales. Estudios posteriores han definido su máxima dependencia del judaísmo.

La escuela de la historia de las formas (Formgeschichte)

Crisis de la old quest

El escepticismo histórico

2.Nueva búsqueda del Jesús histórico

Período de la Búsqueda del Jesús histórico. La Nueva búsqueda del Jesús histórico surge como reacción al escepticismo promovido por Rudolf Karl Bultmann, que originó un periodo intermedio denominado por algunos autores de "no búsqueda" (no quest). Son los propios discípulos de Bultmann los que exponen la importancia de acceder al Jesús de la historia. Proponen no excluir el kerigma de la iglesia primitiva sino precisamente partir de él para intentar retroceder hasta el personaje que lo originó.

A diferencia de la antigua búsqueda del Jesús histórico, esta nueva etapa no está protagonizada en exclusiva por los teólogos protestantes alemanes, sino que a ellos se unen teólogos católicos.

Es Ernst Käsemann, discípulo de Bultmann, quien establece el inicio de la Nueva búsqueda, en una conferencia dada el 20 de octubre de 1953.

La nueva hermenéutica

Movimiento de retorno al Jesús de la historia

Desde el protestantismo

Desde el catolicismo

3.Tercera búsqueda del Jesús histórico

Período de la Búsqueda del Jesús histórico. La denominación Tercera búsqueda del Jesús histórico (Third Quest) fue propuesto por Stephen C. Neil y Tom Wright en 1988, aunque se considera que sus planteamientos se venían forjando desde 1965. En esta nueva etapa se rebasan los ámbitos de la filosofía y la teología, dando entrada a numerosos estudios de diversos campos: sociología, psicología, historiografía, arqueología, etc.

Evangelios biográficos

Jesus seminar

El Jesus Seminar es un grupo de 70 exégetas e historiadores. Este seminario se considera desvinculado de cualquier corriente religiosa o filosófica y tiene su sede en Sonoma (California). Está dirigido por John Dominic Crossan y Robert W. Funk. Publican sus conclusiones en la revista Foundations and Facets Forum.

Diversas teorías sobre Jesús

La primera investigación del Jesús histórico marca el inicio de la Crisis anti-modernista (1866-1961). Aprovechando el mejor conocimiento de los orígenes de los Evangelios, ahora se desarrolla la Tercera búsqueda del Jesús histórico, con la teorías siguientes (teorías en negrita, estudiosos en letra ordinaria):

  • Jesús el mito: Cristo Divino
  • Jesús el mito: Hombre del pasado indefinido
    • Alvar Ellegård
    • G. A. Wells
  • Jesús el héroe helenístico
    • Gregory Riley
  • Jesús el revolucionario
    • Roberto Eisenman
  • Jesús el sabio de la sabiduría
    • Juan Dominic Crossan
    • Canguelo De Roberto
    • Burton Mack
    • Stephen J. Patterson
  • Jesús el hombre del Espíritu
    • Marcus Borg
    • Stevan Davies
    • Geza Vermes
  • Jesús el profeta del cambio social
    • Richard Horsley
    • Hyam Maccoby
    • Gerd Theissen
  • Jesús el profeta apocalíptico
    • Bart Ehrman
    • Paula Fredriksen
    • Gerd Lüdemann
    • John P. Meier
    • E. P. Sanders
  • Jesús el salvador
    • Timothy Johnson De Lucas
    • Roberto H. Stein
    • N. T. Wright

(Véase Jésus, Nouveaux Visages d'une énigme, D. Marguerat et alii. Labor et Fides 1997)

La Esfera del Mundo

Publicado en Historia o parahistoria el 17 de Septiembre, 2007, 19:04 por themackintoshman

La Esfera del Mundo, (en francés: La Sphère du Monde) es una obra de Cartografía, elaborada por Oronteus Finaeus en 1549 y dedicada al rey Enrique II de Francia.

Cartografías Precisas de Finaeus

El contenido general de la obra cartógrafica del matemático francés Finaeus, consiste en ilustrar los territorios que para la época del Renacimiento europeo, los territorios que ya estaban descubiertos por Cristóbal Colón y por otros descubridores y exploradores como porciones ya considerables de América y la conexión de esta con la Antártida a través de Tierra del Fuego y la Península Antártica, que dataría de tiempos de la última glaciación. Con ello se actualizaba los mapas del geógrafo y astrónomo griego Ptolomeo.

La época en que fue confeccionada la obra, los cartógrafos de diversos países europeos y musulmanes, tenían que valerse de su ingenio y destreza en adquirir datos vitales para el comercio y el conocimiento, dado a que España y Portugal mantenían en secreto absoluto los descubrimientos, útiles para obtener materiales y evangelizar poblaciones nativas; entonces, los cartógrafos se fiaban de rumores, que ciertas veces eran vagos y poco confiables, que procedían de piratas y marineros y además, hacer que su imaginación no les jugase una mala pasada que los llevaría a más de un problema.

Las precisiones de nuevos territorios se actualizaban constantemente, de modo que ya empezaron a surgir afirmaciones de una supuesta masa terrestre en el hemisferio sur denominada Terra Australis Incognita, debía equilibrarse con las tierras del hemisferio norte, cosa que firmaban diversos expertos como Nicolás Copérnico, Gerardus Mercator entre otros por citar. Entonces, Finaeus creó una proyección de forma seudocónica que alcanzó popularidad en el Siglo XVI y luego, fue abandonada después. Aunque en un principio se le atribuyó la creación (de modo erróneo) a Johannes Werner.

Una de las curiosidades de Finaeus es la descripción misteriosa del interior antártico, dándole una superficie superior al actual (14.107.637 km²) y el territorio libre de hielos (excepto en el centro), ríos, montañas (ver Montes Transantárticos) e islas, cosas que fueron comprobadas por científicos como Richard Byrd en 1949, cuando estudió la paleobiología y la paleoclimatología del continente, con la desventaja de que faltaba la Península de Palmer y la exageración del paralelo 80° Sur. Aún así, Finaeus no solo representó la Antártida, Idrisi (en 1159), Piri Reis (en 1523) lo hicieron aunque con poco acierto, Ortelius (en 1559), Mercator (en 1538) y Hadji Ahmet (en 1587) ya empezaban a actualizar las zonas descubiertas como la Tierra del Fuego.

La forma seudocónica de Finaeus es en realidad, un mapamundi en aspecto de corazón, cuyo hallazgo data de la Navidad de 1959 del cual fue realizado por Charles H. Hapgood en la Biblioteca del Congreso en Washington D.C., (Estados Unidos), gracias a una revisión minuciosa de mapas antiguos disponibles hasta entonces.

Kusanagi-no-tsurugi

Publicado en Historia o parahistoria el 17 de Septiembre, 2007, 18:49 por themackintoshman

Kusanagi-no-tsurugi es una espada legendaria japonesa tan importante para la Historia de Japón como Excalibur para la Historia de Gran Bretaña. Su nombre real es Ame no Murakumo no Tsurugi , «Espada del cielo de las nubes en racimo») pero es más conocida como Kusanagi («cortadora de hierba», o más probablemente «espada de (la) serpiente»). También se puede llamar Tsumugari no Tachi . La Kusanagi real seguramente se trate de una espada del estilo de la edad de bronce: corta, derecha y de doble filo; muy diferente de la más reciente katana, con un solo filo con forma curva. Puede ser empuñada con una o ambas manos.

Leyendas

La historia de Kusanagi se extiende hasta la leyenda. De acuerdo con el libro Kojiki, el dios japonés Susanoo se encontró con una familia afligida dirigida por Ashi na Zuchi de camino a la provincia de Izumo. Cuando Susanoo le preguntó a Ashi na Zuchi, le dijo que su familia estaba siendo devastada por la terrible serpiente de ocho cabezas de la provincia de Koshi, que consumió siete de las ocho hijas de la familia y que la criatura estaba yendo detrás de la octava, Kushinada. Susanoo se dispuso a investigar al monstruo, y tras un encuentro abortado, volvió con un plan para derrotarlo. A cambio, pidió la mano de Kushinada para casarse, lo cual se le concedió. La transformó temporalmente en un peine para tener su compañía en la batalla y detalló su plan.

Supervisó la preparación de ocho tinajas de sake que se deberían poner en plataformas individuales posicionadas detrás de una cerca con ocho puertas. La criatura mordió el anzuelo y pasó cada una de sus cabezas a través de las diferentes puertas. Aprovechando la distracción, Susanoo atacó y mató a la bestia. Decapitó cada cabeza y después continuó por las colas. En la cuarta cola, descubrió una espada grande dentró del cuerpo, a la que llamó Murakumo-no-Tsurugui y que presentó a la diosa Amaterasu para zanjar una vieja deuda.

Generaciones más tarde, bajo el reinado del XII emperador, Keikō, la espada fue dada al gran guerrero Yamato Takeru como parte de un par de regalos dados por su tía Yamato Hime, la doncella del santuario Ise, para proteger a su sobrino en tiempos de peligro.

Esos regalos vinieron bien cuando Yamato Takeru fue engañado para acudir a un campo abierto durante una expedición de caza de un señor de la guerra traidor. El susodicho tenía flechas ardientes para prender la hierba y atrapar a Yamato Takeru en el campo y que así se quemase hasta la muerte. También mató al caballo del guerrero para impedirle escapar. Desesperado, Yamato Takeru usó a Murakakumo no Tsurugui para cortar la hierba y apartar el combustible del fuego, pero al hacerlo, descubrió que la espada le permitía controlar el viento y moverlo en la dirección de su oscilación. Empleando la ventaja de esta magia, Yamato Takeru usó su otro regalo —los arpones de fuego— para hacer crecer al fuego en la dirección del tirano y sus hombres, y así controlar los vientos con la espada para dirigir las llamaradas hacia ellos. Al triunfar, Yamato Takeru renombró la espada como Kusanagi (cortadora de hierba) para conmemorar su trabajada victoria. Con el paso del tiempo, Yamato Takeru se casó y murió en una batalla contra un monstruo, después de ignorar el consejo de sus esposa de llevar a Kusanagi con él.

Aunque esta es la teoría más popular de cómo Kusanagi tomó su nombre, los investigadores están de acuerdo de que es seguramente falsa. En japonés antiguo, kusa significa espada y nagi significa serpiente. Así, una teoría alternativa es que Kusanagi significa "espada de la serpiente".

Estado actual de Kusanagi

En tiempos históricos, el Emperador tenía una espada real con el nombre de Kusanagi. Sin embargo, en 688, fue llevada al santuario Atsuta desde el palacio, después de que la espada fuera culpada de ser la causante de la enfermedad del Emperador Temmu. Junto con la joya Magatama y el espejo, es uno de los tres tesoros sagrados de Japón, la espada representando la virtud del valor.

A día de hoy, Kusanagi aún permanece en el santuario Atsuta, aunque no está expuesta al público. Existen diversas teorías sobre su estado actual:

Teoría Atsuta

Esta teoría sugiere que, de acuerdo con varios expedientes, nunca ha sido movida del santuario Atsuta y que continúa guardada en un lugar secreto. Se tiene constancia que durante el período Edo, un sacerdote de Shinto afirmó haber visto la espada. Según él mismo, la espada era de unos 84 centímetros de largo, con forma de cálamo aromático, en color blanco metálico, y en buen estado. Otro texto dice que dicho sacerdote murió de la maldición y el poder de la espada, pero ésta es seguramente una historia que fue extendida para enfatizar el poder y el carácter mítico de Kusanagi.

En tiempos recientes, la cadena de televisión japonesa NHK fue al santuario Atsuta para grabar imágenes de la espada. De cualquier manera, aunque no aceptaron enseñarla, no negaron que estuviera allí. Esta teoría afirma que la espada ha ido estropeándose con el tiempo y que está en mal estado.

Teoría de la réplica

Esta teoría sugiere que la actual Kusanagi es realmente una réplica de la original. Hay diferentes razones para afirmar esto.

Una de ellas es que en la batalla de Dan-no-ura, una batalla naval que culminó con la derrota de las fuerzas del clan Heike y del joven Emperador Antoku a manos de Minamoto no Yoshitsune, la espada se perdió en el mar. Al enterarse de la derrota de la Armada, la abuela del Emperador lo condujo junto a su séquito al sucidio, ahogándose en las aguas del estrecho junto a las insignias imperiales: la espada, la joya y el espejo. Y aunque las tropas de Minamoto consiguieron parar a un puñado de ellos y recuperar dos de los tres tesoros sagrados, se dijo que Kusanagi había sido perdida para siempre. De acuerdo con varios registros históricos, el X Emperador, Sujin, había ordenado la creación de una réplica de Kusanagi. Sin embargo, esta información sólo fue hecha pública después de que se supiera que la espada había sido robada. La casa imperial afirmó que fue la réplica la que había sido tomada, pero eso es tan probable como que la réplica fue fabricada después de los hechos para reemplazar a la espada irrecuperable. La espada fue robada otra vez en el siglo VI por un monje chino. Aunque se divulgó en su momento que su barco se hundió en el agua y que la espada llegó a tierra en Ise, donde fue recuperada por sacerdotes de Shinto. Así, la espada actual pudo ser hasta tres veces quitada de su lugar original.

Está escrito que el clan Inbe le dieron a la Emperatriz Jitō un espejo y una espada que llevaron al santuario Ise y que esos son dos de las tres insignias imperiales. De cualquier manera, la mayor debilidad de esta teoría es que como la encarnación de kami, ni siquiera el Emperador podría haberse llevado la espada sin una ceremonia formal, y no hay constancia en el santuario Atsuta de que dichas ceremonias fueran celebradas. Además, la espada que la Emperatriz Jitō recibió es realmente Sugari no Ontachi (須賀利御太刀) que es hecha en cada ascensión del emperador, y el espejo Yata es un objeto diferente por la misma razón.

En la cultura popular

Al igual que pasa con Excalibur, la gran fama que acarrea Kusanagi la ha hecho popular apareciendo en varias obras de ficción. Dicha aparición normalmente señala la cercanía del final de la historia, ya que es el objeto más poderoso, junto a la lanza divina Amenonuhoko, que fue usada para crear las islas de Japón. Pero al contrario que Excalibur, es raro que un personaje la llegue usar en combate, ya que es un arma ceremonial. En lugar de eso, se enfatizan más sus propiedades mágicas como en el origen mítico: proveer al que la lleva del poder de controlar el viento, y es una de las armas más poderosas para apoyar en la realización de prodigios. Con frecuencia se la representa erróneamente como una katana, ya que ambas son armas japonesas.

Manga

  • La espada, la joya y el espejo también pueden ser la inspiración para la orbe, espejo y espada al principio de la saga Yu Yu Hakusho donde Yusuke Urameshi necesita volver antes de que Enma se dé cuenta de que faltan.
  • El personaje Orochimaru de Naruto lleva a Kusanagi en su garganta. La espada es descrita como un arma recta del estilo de la edad de bronce. Orochimaru, un controlador de serpientes, mata al hokage del pueblo de la hoja con esta espada, lo que concuerda con el nombre de cortadora de hierba y espada de la serpiente.
  • En el manga y anime Blue Seed, hay un personaje llamado Kusanagi que extiende armas similares a espadas de sus brazos. El anime está fuertemente basado en el mito de Susanoo y Kushi Nada Hime.
  • La espada, la joya y el espejo también aparecen en el manga Detective Conan como parte del enigma que los personajes deberán resolver

Anime

  • En la película de animación Ghost in the Shell, uno de los protagonistas, una mujer cyborg, se llama Motoko Kusanagi.
  • En el popular anime Sailor Moon, las guerreras de los planetas externos (Neptuno, Urano y Plutón) llevan unos objetos llamados «talismanes» que seguramente derivan de las tres insignias reales. Son el Espejo de agua profunda (espejo), Espada espacial (espada) y Orbe granate (joya).
  • En la tercera película de Inu-Yasha, se nombra a Kusanagi fugazmente como la espada por la cual el Sounga se equivocó, con la historia de Kusanagi recitada por el abuelo de uno de los protagonistas.
  • En el anime de Naruto, Orochimaru invoca en varias ocasiones la Kusanagi-no-tsurugi.

Videojuegos

  • Kyo Kusanagi es el personaje principal de la serie de juegos de SNK Playmore The King of Fighters y es el descendiente del líder del clan Kusanagi que ayudó a encerrar a Orochi junto con los clanes Yasakani y Yata. Al final del juego King of Fighters '97, los descendientes de esos clanes, Iori Yagami (que lleva el Magatama de Yasakani) y Chizuro Kagura (que lleva el espejo de Yata) aparecen junto a Kyo para reencarcelar a un recién liberado Orochi. Además el padre de Kyo, Saisyu Kusanagi, tiene un movimiento especial llamada "Tsumugari", que es parte de uno de los nombres que recibe la espada y Kyo mismo posee el ataque especial llamado "Orochinagi", el cual significa "Cazador de Serpientes"
  • En el videojuego online Phantasy Star Online, existen tres objetos poco frecuentes basados en los tres tesoros sagrados. La Kusanagi (espada), "Yata Mirror" (espejo) y la Yasakani Magatama (joya).
  • En Tales of Symphonia también se representan los tres objetos sagrados con los mismos nombres que en el Phantasy Star Online.
  • En el videojuego Saga Frontier hay una espada mágica llamada Kusanagi que puede ser obtenida de un rey muerto, y para abrir la puerta hacia él necesitas tres artefactos, uno de los cuales es el Magatama.
  • En Golden Sun:The Lost Age, la aldea de Izumo está siendo amenazado por una gran serpiente, que quiere devorar a ocho doncellas. Para poder matar a la serpiente, el héroe local de la aldea emborracha a la serpiente para que la maten los protagonistas. Cuando lo consiguen, aparece un arma llamada "Cloud Brand" en su cola.
  • En el juego de Playstation y PSP, Valkyrie Profile sobre el final de juego se puede encontrar la Katana "Kusanagi", siendo la mas poderosa del juego, en su categoria
  • En el juego Baten Kaitos: Las alas eternas y el océano perdido para la Nintendo Gamecube hace referencia a los tres tesoros del Emperador de Japón arriba citados. Éstos aparecen como tres de las cartas más poderosas del juego. Así, la espada es un arma usada por el protagonista, Kalas. Xelha, co-protagonista del juego, utiliza el collar y el espejo para enfrentarse a Malpergio, un dios oscuro.


Musica

  • Kusanagi es nombrado en la cancion Dragon de los Campos del grupo de power metal costarricense Anima Impugnis

Excalibur

Publicado en Historia o parahistoria el 17 de Septiembre, 2007, 18:48 por themackintoshman

Excalibur es el nombre más aceptado de la espada legendaria del Rey Arturo, a la que se han atribuido diferentes propiedades extraordinarias a lo largo de las numerosas versiones del mito y las historias subsiguientes.

Originalmente recibió otros nombres: Caliburn, en los escritos de Geoffrey de Monmouth; y Caledfwlch, en antiguas narraciones galesas como Culhwch and Olwen. Esta última es una palabra que deriva del gaélico antiguo "caladbolg", que significaría "espada centelleante".

A partir de las narraciones de ficción basadas en el mítico personaje del Rey Arturo, la espada Excalibur tiene diversas historias asociadas.

La obtención de Excalibur

Existen diversas historias de cómo Arturo se hace poseedor de la mítica espada. Geoffrey de Monmouth sólo dice que la misma fue forjada en Ávalon, sin dar más detalles.

En El Ciclo de la Vulgata, se cuenta que Arturo recibe la espada de una ninfa llamada la Dama del Lago, mientras que ha llegado hasta nuestros días otra historia, más difundida pero que de acuerdo a los primeros escritos no era la original, en dónde se cuenta que Arturo obtiene Excalibur al extraerla de una piedra, y que la espada fue forjada por Merlín.

La desaparición de Excalibur

Bedivere lanzando la mítica espada al agua. Ilustración de 1894.
Bedivere lanzando la mítica espada al agua. Ilustración de 1894.

El relato más aceptado es aquel en que Arturo, moribundo, ordena a uno de sus caballeros que arroje su espada a un estanque encantado. Este caballero, que primero desobedece aunque luego acepta la orden de muy mala gana, es llamado Girflet, Bedivere, Lanzarote o Perceval, de acuerdo al relato.

Cuando el caballero lanza la espada al estanque, una mano surge de la superficie del agua, toma la espada y luego desaparece en las profundidades.

Película

La espada da nombre a la película Excalibur sobre el Rey Arturo y sus aventuras dirigida en 1981 por John Boorman.

Aunque también es mencionada en otra peliculas como Merlin del director Steve Barron en 1998, haciendo alusión en gran parte a El Ciclo de la Vulgata.

Mafia

Publicado en Historia o parahistoria el 4 de Julio, 2007, 14:23 por themackintoshman

La Mafia, también denominada a menudo como Cosa Nostra (en italiano «cosa nuestra») era en su origen una confederación siciliana dedicada a la protección y el ejercicio autónomo de la ley (justicia vigilante) y, más adelante, al crimen organizado. Sus miembros se denominaban a sí mismos mafiosi, es decir, "hombres de honor". Los distintos clanes mafiosos emplean entre sus miembros y los de otros clanes una serie de "códigos de honor", inviolables, como disparar siempre dando la cara a la víctima, o acciones similares.

En Estados Unidos, a comienzos del siglo XX, los maleantes mafiosos más buscados fueron inmigrantes italianos. Las organizaciones mafiosas estadounidenses florecieron con la llegada de la "Ley Seca", en los años 20, y empezaron a perder influencia en la década de los 80. A pesar de su relativo declive, la Mafia ha pasado a formar parte de la cultura popular norteamericana, apareciendo en multitud de películas, series de televisión y anuncios.

Con el paso del tiempo, el término mafia se ha generalizado y, en la actualidad, se emplea para denominar a grandes grupos dedicados al crimen organizado u otras actividades sospechosas (por ejemplo la Mafia rusa o los Yakuza japoneses).

La denominación Mafia surgió a mediados del siglo XIX, correspondiendo a la sigla de la frase "Mazzini Autoriza Furti, Incendi , Avelenamenti". O sea "Mazzini autoriza robos, incendios y envenenamientos". La mafia se habría iniciado como tal , según Heckethorn [1], a partir de una asociacion de indigentes sicilianos que, bajo la tutela de Mazzini, comenzaron a organizarse y a realizar actividades criminales bajo la proteccion de la flota británica.

Etimología

El término Mafia aparece por primera vez entre 1862 y 1863 cuando se representó en Palermo (Italia), con gran éxito, un drama popular de Giuseppe Rizzoto y Gaetano Mosca titulado I mafiusi di la Vicaría.

Según algunos historiadores, la palabra "mafia" sería el acrónimo de la frase "Morte alla Francia, Italia Anella!" (en español: ¡Muerte a Francia, Italia Anhela!), acuñada como lema de un ejército clandestino de campesinos, que resistió a la invasión de Sicilia por parte de Carlos de Anjou en 1282. Otros señalan como origen "Morte alla Francia, Italia anella" (en español: Muerte a Francia, Italia anhela) o también: "Morte alla Francia, Italia acclama!".

Esta versión no es compartida por todos, no obstante, y algunos creen más probable que este término provenga de la antigua expresión toscana maffia, que querría decir miseria. O del sustantivo árabe mu'afah, que significa protección de los débiles. La mafia cerriyera es una de las mas conocidas de la historia por sus actos vandalicos realizados en el cerriyo, con lo que conseguian tener en apuros a todos los vecinos, los cuales le temian como una vara verde.(by cerri)

Gregorio Doval, en su Palabras con historia (Madrid: Ediciones del Prado, 2002), dice:

Los orígenes de la Mafia, así como los del nombre con que se la conoce, son confusos. Una leyenda bastante extendida sostiene que tuvo su origen en el episodio histórico conocido como Vísperas sicilianas, nombre que se dio a la sublevación de los sicilianos contra las tropas invasoras francesas de Carlos de Anjou, por haberse iniciado a la hora de vísperas del lunes de Pascua de 1282. Los sublevados sorprendieron a la guarnición francesa y realizaron una gran matanza. Para evitar represalias, los sublevados solicitaron el apoyo de Pere III El Cerimoniós de Catalunya-Aragó, de cuyo reino pasó a depender Sicilia. Según tal teoría, la palabra mafia sería un acrónimo de Morte Alla Francia Italia Anela, cosa que, en realidad, parece muy poco creíble.

Más sensato resulta pensar que provenga de una palabra dialectal italiana a identificar; según algunos, ésta sería el toscano maffia, ‘pobreza, miseria’ y, según otros, el siciliano mafia, ‘bravura, orgullo’.

Sin embargo, para la mayoría procede del vocablo árabe mahya, ‘jactancia, chulería, bravuconería’. En refuerzo a esta teoría hay que recordar que los árabes ocuparon Sicilia entre los años 965 y 1060.

Aún puede escucharse una tradición oral reciente, popular y poco creíble, que refuerza el origen bandolero del término y lo atribuye también al "ajuste de cuentas" ejecutado por bandas armadas de isleños contra soldados americanos durante la segunda guerra mundial: Para "lavar el honor familiar" de una madre cuya hija había sido violada y asesinada por mariness, los vengadores se identificaban con el grito desesperado de la mujer al encontrar el cadáver de su hija, y disparaban sus "luparas" (escopetas mata lobos) contra los militares vociferando "ma fia!, ma fia!" ("mi hija!, mi hija!", en el cerrado dialecto pastoril).

En todo caso, los historiadores suelen coincidir en que, al menos en su sentido moderno, nació a instancias de los terratenientes sicilianos, como brazo armado con que doblegar a los pequeños propietarios, formándose inicialmente con bandas de soldados excedentarios a los que la abolición del régimen feudal siciliano por la constitución de 1812 dejó sin empleo. Esta especie de policía irregular fue disuelta oficialmente por Garibaldi en 1860, aunque continuó su existencia convertida ya en una organización clandestina de carácter delictivo, con ramificaciones muy activas e importantes en otros países, sobre todo en Estados Unidos —donde también es conocida como Cosa Nostra—. Sus miembros están obligados a seguir un rígido código de conducta, llamado Omertà, que exige evitar cualquier contacto o cooperación con las autoridades.

Diferentes organizaciones mafiosas en el mundo

  • La Camorra. Surgió en Nápoles (Italia), llamada Nuova Camorra Organizzata (NCO). Actualmente los camorristas se mueven por todo el mundo. Siempre han tenido estrechos lazos con el mundo político. Actualmente operan en el mundo más de ciento once familias camorristas. Su jefe más conocido fue Al Capone
  • Organizaciones y carteles Mexicanos de la Droga (Actualmente)
  • Grupos organizados de origen rumano.

La Mafia en Italia

En Italia hay tres mafias principales: La Cosa Nostra (Sicilia), La Camorra (Nápoles) y la Ndrangheta (Calabria).

La Cosa Nostra

Al contrario de lo que dice la creencia popular, la Mafia siciliana surgió en realidad durante mediados del Siglo XIX, al mismo tiempo que la aparición de un nuevo Estado Italiano. Italia no llegó a ser un estado soberano hasta este momento, y fue la industrialización y el comercio que trajo este cambio la auténtica fuerza que impulsó el desarrollo de la Mafia siciliana. La Mafia siempre ha sido más fuerte al oeste de la isla, especialmente alrededor de la ciudad de Palermo, su lugar de nacimiento. Palermo era, y todavía es, el centro industrial, comercial y político de la isla de Sicilia, por lo que la Mafia situó su base aquí, en contraposición con el medio rural, que se encontraba subdesarrollado en términos económicos. La mayor fuente de exportaciones, así como de riqueza de la isla desde la cual brotó la Mafia, eran las grandes fincas de naranjales y limoneros que se extendían desde los mismos muros de la ciudad de Palermo.

La Mafia se encargaba al principio de la protección de dichas fincas. Los dueños de estas necesitaban a la Mafia por su protección, y la Mafia necesitaba a los contactos políticos de estos para poder operar libremente. De hecho, según algunas fuentes, los miembros de la aristocracia gobernante eran también miembros de la 'Secta' (el nombre con el que se conocía a la Mafia en el Siglo XIX), ente ellos, el Baron Turrisi Colonna, que escribió el primer relato sobre la organización criminal de Sicilia de 1864.

Durante el Fascismo en Italia, Cesare Mori, prefecto de Palermo, usó los poderes especiales que le fueron otorgados para procesar a la Mafia, forzando a muchos mafiosos a huir al extranjero o arriesgarse a ser encarcelados. Muchos huyeron a los Estados Unidos, entre ellos Joseph Bonanno, alias Joe Bananas, que llegaría a dominar la rama americana de la Mafia.

Los EE.UU. se aprovecharon cínicamente de las circunstancias y usaron las conexiones italianas de los mafiosos americanos durante la invasión de Sicilia e Italia de 1943. Lucky Luciano y otros miembros de la Mafia, que habían sido encarcelados durante su estancia en EE.UU., de repente se volvieron unos valiosos patriotas y la inteligencia militar americana usó las influencias de Luciano para facilitar el avance de las tropas estadounidenses.

Otro supuesto beneficio adicional (desde la perspectiva americana), era que muchos de los mafiosos italianos y sicilianos eran anti-comunistas, ya que la Mafia no podía permitirse otra forma de organización social en el corazón de Sicilia, teniendo el monopolio del poder y la violencia en la isla. Fueron, por tanto, vistos como valiosos aliados por los anti-comunistas americanos, que supuestamente los usaron para erradicar cualquier rastro de socialismo y comunismo de la industria naval americana, los movimientos de resistencia durante la guerra, y, tras esta, en muchos de los gobiernos regionales y locales en los que la Mafia tenía influencia.

Según el experto en tráfico de drogas, el Doctor Alfred W. McCoy, a Luciano se le permitió dirigir su red criminal desde la celda a cambio de su ayuda. Tras la guerra, fue recompensado siendo extraditado a Italia, en donde pudo seguir su carrera criminal sin estorbos. En 1946, se marchó a Silicia para continuar con sus actividades, y según el libro de McCoy The Politics of Heroin in South-East Asia, Luciano llevó a cabo una alianza crucial con la Mafia de Córcega, liderando el desarrollo de una vasta red internacional de tráfico de heroína, inicialmente traída desde Turquía y con base en Marsella (la llamada 'Conexión Francesa').

Más tarde, cuando Turquía empezó a eliminar su producción de opio, utilizó sus contactos con los corsos para establecer un diálogo con mafiosos corsos expatriados en Vietnam del Sur. En colaboración con los líderes de la Mafia americana, entre ellos Santo Trafficante Jr., Luciano y sus sucesores se aprovecharon del caótico estado de la Guerra de Vietnam para establecer una inexpugnable base de suministro y distribución en el "Golden Triangle", que pronto conduciría enormes cantidades de heroína asiática a los EE.UU., Australia y otros países a través de los militares americanos.

Benito Mussolini suprimió implacablemente la Mafia, encarcelando a cualquier hombre del que se tuviera la más mínima sospecha de ser un mafioso. La Mafia no recuperó su poder hasta después de la rendición de Italia en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en los años 1980 y 90, una serie de disputas internas llevaron a la muerte a muchos destacados miembros de la Mafia.

En el año 1992 la Mafia siciliana asesina al Juez italiano Giovanni Falcone haciendo estallar mil kilogramos de explosivos colocados bajo la autopista que une el aeropuerto de Palermo, que hoy lleva su nombre, con la capital. Murieron él, su esposa Francesca Morvilio y los escoltas Rocco Di Cillo, Vito Schifani y Antonio Montinaro.

Mientras tanto, una nueva generación de mafiosos pone más énfasis en dejar atrás los chantajes sitemáticos. Como consecuencia de esto, la prensa italiana ha inventado la frase 'Cosa Nuova' ("cosa nueva", un juego de palabras de Cosa Nostra) para referirse a la organización renovada.

La principal división entre la Mafia siciliana hoy en día, es entre aquellos jefes que han sido condenados o están en la cárcel, principalmente Salvatore 'Toto' Riina y Leoluca Bagarella, el capo di tutti capi desde 1993 hasta 1995, y aquellos como Bernardo Provenzano, quien ha sido recientemente capturado aunque no ha sido aun procesado ni condenado. Los jefes encarcelados están sujetos a un fuerte control en sus contactos con el mundo exterior, limitando su capacidad para dirigir operaciones desde la cárcel, bajo la ley italiana 41 bis. Antonio Giuffrè, un confidente cercano a Provenzano, sostiene que en 1993, Cosa Nostra tenía contacto directo con representantes de Silvio Berlusconi mientras creaba su nuevo partido Forza Italia. El trato al que dice que habían llegado era revocar la 41 bis, y otras leyes anti-Mafia, a cambio de las ayudas electorales en Sicilia. Pero mientras Forza Italia mantiene 61 escaños en el Parlamento, nadie sugiere una conexión directa entre Berlusconi y Cosa Nostra. Incluso si se demuestra que las alegaciones no tienen ningún fundamento, los miembros de Cosa Nostra se sienten decepcionados por un gobierno que piensan que, correcta o incorrectamente, tiene elementos a favor de ellos. Recientemente, se desplegó una pancarta en un partido de fútbol en Palermo que decía "Estamos todos unidos contra la 41 bis. Berlusconi ha olvidado Sicilia". Corren malos días para los enemigos de la Mafia, pero tengan o no éxito los esfuerzos de Provenzano en aislar o apaciguar a los jefes internados, y en unir a Cosa Nostra de nuevo, queda por ver qué es lo que sucederá de aquí en adelante.

Camorra

La Camorra es una organización criminal mafiosa de la región de Campania y la ciudad italiana de Nápoles. En comparación con las mafias vecinas, la Sacra corona unita y la Andrangheta, la Camorra se centra más en la piratería.

Historia

Camorristis en Nápoles, en 1906
Camorristis en Nápoles, en 1906

La Camorra nace en Nápoles alrededor del siglo XIV. La etimología del termino «s bastante incierta y presta a bastantes interpretaciones, pero la más aceptada es la tesis de que «camorra» viene del español «gamurri», que era el nombre con el que se individualizaba a las bandas de malhechores q[Fernando IV de Nás para ninguna de las dos partes.

Sus miembros, llamados camorristi, se relacionaron con actividades de contrabando, chantaje, soborno, robo y asesinato. Saquearon y aterrorizaron al país durante muchos años. Tras siglos de evolución saltaron a la luz pública hacia 1830. La Camorra prosperó durante los desórdenes que se produjeron en Italia en la lucha por la unificación. La organización se alió con las fuerzas del nacionalistde Borbón|Borbones]], del país. n el periodo que siguió a la unificación de Italia (1870) se llevó a cabo un breve e infructuoso intento de emplear a los camorristi en el cuerpo de policía. La Camorra continuó sembrando el temor por la nación y prácticamente gobernaban la ciudad de Nápoles a comienzos del siglo XX. Su poder se debilitó enormemente cuando sus miembros fueron acusados de asesinato y llevados a juicio en 1911. Esta asociación fue eliminada en 1922 por el gobierno fascista de Benito Mussolini. No obstante, bandas criminales similares a la Camorra siguieron operando en Nápoles, aunque desde 1984, las confesiones de algunos jefes camorristas «arrepentidos» han llevado a la desarticulación de parte de la infraestructura que habían vuelto a desarrollar desde los años 60.

Extensión de la Camorra napolitana fue Al Capone en Estados Unidos, aunque sin embargo la única relación que tenía con la Mafia era su condición de italoamericano, ya que la Camorra no opera como una organización piramidal y respetuosa a las jerarquías dentro de las familiate entre sítra]].

La Ndrangheta

Con la palabra 'Ndràngheta (o Famiglia Montalbano, Onorata società y Picciotteria) se indíca la mafia de Calabria (región situada en el extremo sur de Italia). Hoy la 'Ndrangheta es una entre las más fuertes y peligrosas organizaciones criminales en Italia con una difusión también al extranjero (de Canadá a otros países europeos).


La definicion de Mafia también surge a mediados del siglo XIX y seria la sigla de la frase Mazzini Autoriza Furti , Incendi , Avelenamenti. O sea " Mazzini autoriza robos , incendios y envenenamientos". La mafia se habria iniciado como tal , segun Secret Societes of all ages and countries de Heckethorn , a partir de una asociacion de indigentes iscilianos que , bajo la tutela de Mazzini , comenzaron a organizarse y a producir actividades criminales bajo la proteccion de la flota britanica.

La Mafia en Estados Unidos y Latinoamerica

Al principio, la influencia de los grupos de la Mafia en Estados Unidos se ubicaba sobre el area de Chicago, evolucionando gradualmente desde pequeñas operaciones en barrios, hasta otras por toda la ciudad e incluso, algunas veces, organizándose internacionalmente. La Mafia finalmente se extendió hasta llegar a ser un total de 26 familias repartidas por las principales ciudades de EEUU, estando el núcleo en la ciudad de Nueva York. Tras muchas confrontaciones, cinco familias terminaron dominando Nueva York: la familia Bonanno, la familia Colombo, la familia Gambino, la familia Genovese y la familia Lucchese.

Cada familia era controlada en última instancia por un Don, que era aislado de las operaciones reales por varios niveles de jerarquía. Según la creencia popular, el asesor más cercano y de mayor confianza del Don era el llamado consigliere ("consejero" en italiano). En realidad, el consigliere era el encargado de mediar en las disputas internas. También se ocupaba de la economía del "negocio", aunque un subjefe también podría hacerlo. Luego habían unos cuantos regimes con un número variable de soldati ("soldados"), que llevaban a cabo las operaciones reales.

Cada regime era dirigido por un caporegime, que informaba al jefe. Cuando el jefe tomaba una decisión, nunca daba las órdenes directamente a los soldados que las llevarían a cabo, sino que pasaba las instrucciones hacía abajo por una cadena de mando. De esta forma, las capas más altas de la organización estaban a salvo de verse implicadas si los miembros de las capas más bajas eran capturados. Esta estructura fue inmortalizada en la famosa novela de Mario Puzo "El Padrino".

El ritual de iniciación surgido en Sicilia a mediados del siglo XIX apenas ha cambiado hasta hoy. El jefe de la policía de Palermo informó que el mafioso que va a iniciarse es llevado en presencia de un grupo de jefes y subjefes. Uno de estos hombres pincha en el brazo o la mano del que está siendo iniciado y le dirá que derrame la sangre sobre una imagen sagrada, normalmente un santo. El juramento de lealtad se realiza cuando la imagen es partida y quemada, simbolizando la aniquilación de los traidores. Esto fue confirmado por el primer pentiti, Tommaso Buscetta.

Un golpe o asesinato debe de ser aprobado por los jefes de la familia, ya que existe el peligro de sufrir ataques de represalia que posiblemente iniciasen una guerra. En estado de guerra, las familias se van a los colchones - apartamentos en alquiler vacíos en los que unos cuantos soldados dormirían por turnos en colchones en el suelo mientras que el resto se quedarían apostados en las ventanas preparados para disparar a los miembros de las familias rivales.

La Mafia americana finalmente llegó a tener un mayor número de miembros italianos no sicilianos entre los más acérrimos y forjó buenas relaciones con gangsters de otras nacionalidades, distinguiéndose así de la organización original de Sicilia.

Estructura

  • Boss (Jefe) - l cabeza de la familia, normalmente reinando como un dictador, en ocasiones llamado "don" o "padrino".
  • Underboss - El Underboss, normalmente designado por el boss, es el segundo en mandar en la familia. El Underboss es responsable de todos los Capos, quienes son controlados por el boss. El Underboss es por lo general el encargado de reemplazar al boss si éste es encarcelado o muere.
  • Muscle (Músculo) - El muscle normalmente está al cuidado de cada actividad física. Suele ser el más fuerte y el luchador de la familia, y tiene cuidado de que no le ocurran nada a los soldados en alguna operación ofensiva.
  • Consigliere - El consigliere es un consejero de la familia. Son considerados a menudo los gángsteres de perfil bajo en los que se puede confiar. Suelen trabajar como mediadores de disputas o como representantes en reuniones con otras familias. Son totalmente legítimos a la familia. Los consigliere normalmente son abogados o agentes de bolsa, y tienen una relación cercana con el Don.
  • Caporegime (o Capo) - Un Capo (en ocasiones llamado capitán) está al cargo de una crew (equipo o pandilla). Normalmente hay de cuatro a seis crews en las familias, posiblemente incluso de siete a nueve, formada cada una de hasta diez soldados. Los capos controlan su propia pequeña familia, pero deben seguir las limitaciones y directrices creadas por el Jefe. Los Capos son nombrados por los Underboss, pero elegidos por el propio Jefe.
  • Soldado - Los soldados son miembros de la familia, y solo pueden ser de origen italiano, y comienzan como asociados en pruebas. Cada soldado tiene un socio.
  • Asociado - Un asociado no es un miembro de la familia, más bien un recadero. Los no-italianos no llegarán más lejos de este puesto. Por lo general, están dispuestos a hacer todo por ingresar en la familia, por lo que ejecutan cada golpe al que son encomendados.

EN LATINOAMERICA PEQUEÑAS FAMILIAS. En latinoamerica las "mafias" no resaltaron tanto,fueron fundadas por capos italianos emigrantes de palermo en Sicilia.Agentina y Perú tuvieron dos familias importantes que fueron expulsadas asta su aniquilación y pocos escaparon a Europa. Los "Barahonti" "barahona" una familia con ascendencia española italiana que acabaron en Perú,y los "Sasso" italianos emigrantes que fueron a Argentina en la época de Mussolini. Hoy en dia las familias de estas dos organizaciones criminales se encuentran esparcidos por europa portando estos apellidos, con un solo objetivo en beneficio de la "Famiglia".Hoy en dia en latinoamerica no se encuentran mafias organizadas italo-latinas.

Qumrám y sus manuscritos

Publicado en Historia o parahistoria el 15 de Junio, 2007, 12:14 por themackintoshman

Cuevas cercanas a Qumrán
Cuevas cercanas a Qumrán

Qumrán es el nombre árabe contemporáneo dado a unas ruinas, donde habría habitado una comunidad de la secta judía de los esenios, situadas en una terraza a cerca de dos kilómetros del Mar Muerto y 13 km al sur de Jericó, sobre los acantilados que se hallan tras la estrecha franja costera, cerca del oasis de Ayin Feshja, a 375 metros bajo el nivel del mar Mediterráneo.

Cerca de estas ruinas, entre los riscos al occidente, se encuentra un conjunto de cuevas, donde en 1947 unos beduinos descubrieron casualmente rollos (libros) con textos religiosos. Excavaciones arqueológicas realizadas desde 1950 en once cuevas, han permitido encontrar diversos manuscritos sobre la historia, tesis, estatutos y reglamentos de la Comunidad de la Alianza, que habitó el sitio; libros apócrifos intertestamentarios; y las versiones de libros de la Biblia, en hebreo y arameo, más antiguas que se conocen. Desde 1951 fueron excavadas también las ruinas.

Historia

La construcción original data del siglo VIII a. C. y duró abandonada varios siglos antes de ser reutilizada por los esenios; era una pequeña fortaleza, con algunas habitaciones en el interior y una cisterna circular para el abastecimiento de agua. Autores creen que era el sitio que algunos escritos antiguos llaman Secacah. Lo que quedaba en pie, fue ocupado por una comunidad hacia el 135 a.C. o unos años antes, cuando se añadieron dos cisternas rectangulares, una red de acequias, y dos hornos de alfarería. Los escritos de la comunidad, se refirieron desde entonces al sito como Damasco.

Hacia el 100 a. C. la construcción fue ampliada notablemente para servir a un número mayor de personas. Fue construido un sistema mucho más complejo de abastecimiento de agua alimentado por una corriente estacional que corría cerca, y llevado por un túnel y canales hacia grandes cisternas de almacenamiento, tres de ellas enormes.

Se levantó una torre maciza cuadrada que protegía la entrada, y se construyeron también depósitos y salones amplios, uno de ellos con bancos a lo largo de las paredes, apto para reunir muchas personas y otro, al lado, con una cocina y una despensa adyacentes, vajillas y otras señales de haber servido como comedor. La mayoría de las personas que usaban estos salones no tenían instalaciones adecuadas para residir permanentemente allí, por lo que se supone que una parte habitaba extramuros, en campamentos en Ayin Feshja y sitios cercanos, donde hombres y mujeres practicaban labores agrícolas o pastoriles para garantizar su sustento, tal y como lo exigían las propias reglas de la comunidad encontradas en las cuevas.

La construcción principal tenía 40 por 30 metros y el conjunto se extiende 80 metros a lo ancho y tiene 90 m de profundidad en su ala oeste, 40m en el centro y 70 m en el ala este.

Se encontró en Qumrán un ostracón (tiesto inscrito) con varias líneas en escritura hebrea. Es un contrato en el que un hombre llamado Honi dona sus posesiones, incluido un edificio, un olivar y un huerto de higueras, a un grupo llamado yajad (hebreo, juntos, comunidad). Si esta lectura es correcta, sirve de evidencia para identificar a la secta que vivía en Qumrán, y el nombre por el cual los miembros del grupo se designaban así mismos. Este término aparece en otros manuscritos de los esenios.

Se han encontrado mil doscientas tumbas, cubiertas de piedra y alineadas en sentido norte-sur, contrariando la costumbre judía. Aunque la mayor parte de los enterramientos son de varones, hay también de mujeres y unos pocos de niños. El único lugar donde se han encontrado tumbas judías similares, una docena, es En el-Ghuweir, 15 km al sur de Qumrán, donde hay unas ruinas de dimensión mucho menor, que datan del siglo I a.C.

La antigua fortaleza parece haber sido abandonada tras un terremoto o por otras causas en el 31 a.C. y reocupada desde el 4 a.C. Entonces fueron reconstruidas todas las instalaciones. Se han encontrado una gran cantidad de piezas de cerámica idéntica a la descubierta en la primera cueva, e incluso una jarra idéntica a la usada para depositar los rollos, así como tres mesas largas cubiertas de yeso y varios tinteros que datan de esta época final de la ocupación del sitio y que indican que en el primer piso había un lugar destinado para escribir o copiar manuscritos como los encontrados en las cuevas. La construcción fue destruida por los romanos en el 68 d.C. y ellos mantuvieron allí por un tiempo corto un puesto militar.

Fragmento de los manuscritos en el Museo Arqueológico de Ammán
Fragmento de los manuscritos en el Museo Arqueológico de Ammán

Los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán (llamados así por hallarse los primeros rollos en una gruta situada en Qumrán, a orillas del mar Muerto) son una colección de casi 800 escritos de origen judío, escritos en hebreo y arameo por integrantes de la secta judía de los esenios, y encontrados en once grutas en los escarpados alrededores del mar Muerto.

Descubrimiento

Los primeros siete rollos fueron encontrados en 1947 por Jum'a y su primo Mohammed ed-Dhib, dos pastores beduinos de la tribu Ta'amireh en una cueva de Qumrán.

Se cuenta que utilizó algunos en una hoguera para calentarse, al carecer del conocimiento de la importancia del hallazgo. Estos rollos fueron vendidos en el mercado local, extraviándose un tiempo algunos en Egipto y otros en los Estados Unidos.

Posteriormente se publicaron copias de los rollos, causando un masivo interés en arqueólogos bíblicos, cuyo fruto sería el hallazgo de otros seiscientos pergaminos, y cientos de fragmentos.

Lo más importante de este hallazgo es su antigüedad, que permite estudiar importantes fuentes teológicas y organizativas del cristianismo. La mayoría de los manuscritos datan de entre los años 200 adC y 66 dC, estando entre ellos los textos más antiguos de que se dispone en lengua hebrea del Antiguo Testamento bíblico. Se cree que fueron ocultados por los esenios debido a las revueltas judías contra los romanos en esos años.

Biblioteca

Entre los manuscritos se encuentran:

  • Los libros del Antiguo Testamento, con excepción de Ester, e incluidos los deuterocanónicos como el Sirácida, la Carta de Jeremías y el Libro de Tobías;
  • Estudios sobre cada libro de la Escritura, desde un punto de vista esenio;
  • Los manuales, reglamentos y oraciones propias de la comunidad que habitó el sitio, entre los cuales destaca el Documento de Damasco, que ya había sido encontrado en 1896 en el depósito de una sinagoga, en una versión manuscrita por los karaitas del siglo IX.
  • Un rollo de cobre con cuestiones contables y relativas a la localización de determinados tesoros.
  • Diversos textos religiosos intertestamentarios como:

El traductor de estos manuscritos, Florentino García Martínez (1992), escribió que, con la única excepción de rollo de cobre, se trata de una "biblioteca "sectaria", pues los rollos forman un conjunto articulado de concepciones teológicas, escatológicas, morales y éticas. Las normas de la comunidad citan y hacen referencia a todos los textos bíblicos, apócrifos y seudoepigráficos encontrados, de manera que estos sustentan a aquellas, que a su vez se consideran intérpretes de textos inspirados que están en la "biblioteca". El uso del antiguo calendario hebreo por la comunidad, claramente diferente al oficialmente vigente en el siglo I, distingue a la biblioteca de los textos de otras corrientes judías, como los fariseos.

Concepciones

Las concepciones de los miembros de esta comunidad chocan con las de los poderes sociales. En el comentario esenio de Habacuc (1Qp Hab VII:2-5), rendir culto a las armas e insignias de guerra se considera sinónimo de idolatría, tal como lo expone Jeremías 7:18 acerca del culto al ejército: “Los hijos recogen leña, los padres prenden fuego, las mujeres amasan para hacer tortas al ejército y se liba en honor a otros dioses para exasperarme”, dice en las versiones hebreas y manuscritos griegos Sinaítico y Vaticano, los más antiguos. Este versículo fue modificado tardíamente por la Vulgata latina y posteriormente por el griego Alexandrino en el siglo V d.C., que colocan en 7:18 en vez de "ejército", las palabras "Reina de los Cielos", tomadas del capítulo 44 (17-25), tal vez por temor a enfrentar el viraje de la jerarquía de la iglesia oficial en favor de los ejércitos imperiales, en contra de los primeros cristianos.

En el Documento de Damasco, (IX:1-6,9) insiste en que no se debe tomar venganza y sólo Dios puede vengar y repite como Pablo (Romanos 12:19) “no te harás justicia por tu mano”, una cita del Testamento de los Doce Patriarcas (Gad 6:10). Contra el derecho de gentes romano y la propia costumbre del Antiguo Testamento, el mismo Documento (XII:6-7) declara: "ninguno extienda su mano para derramar sangre de alguno de los gentiles por causa de riqueza o ganancia, ni tampoco tome nada de sus bienes".

Otro escrito de Qumrán (1Q27:9-10) dice:

¿No odian todos los pueblos la maldad? Y sin embargo todos marchan de su mano. ¿No sale de la boca de todas las naciones la alabanza a la verdad? y sin embargo ¿Hay acaso un labio o una lengua que persevere en ella? ¿Qué pueblo desea ser oprimido por otro más fuerte que él? ¿Quién desea ser despojado abusivamente de su fortuna? Y sin embargo ¿cuál es el pueblo que no oprime a su vecino? ¿Dónde está el pueblo que no ha despojado la riqueza de otro?".

Se aclara así la separación entre la visión esenia y el nacionalismo celota. De ninguna manera los esenios veían una alternativa contra Roma en el establecimiento nacional judío oficial.

Se aclara también el papel de los fariseos, quienes en los Evangelios posteriores se presentan como símbolo de severidad o celo por la ley; mientras en realidad eran liberales legalistas, de “interpretaciones fáciles”, que “cuelan el mosquito pero dejan pasar el camello” (Mateo 23:24); el camello es el rico Mateo 19:24).

Los fariseos cambiaban los preceptos de Dios por sus tradiciones (Marcos 7:9-13); declaraban santos sus bienes para no darlos solidariamente, inventaban sistemas para burlar los Jubileos (en los que había que devolver la tierra a quienes la habían perdido) y los años sabáticos (en los que se debían perdonar las deudas) y evadir todos los compromisos con los más necesitados. Así, permitían declarar cosa sagrada aquello con que se debía auxiliar a los ancianos, para evitar donárselo (Mateo 13:3-6). En cambio, el Documento de Damasco ordenó a los esenios que nadie declarara sagrado nada de su propiedad (XVI 16).

Doctores fariseos, como el rabino Hillel (presidente del sanedrín, quien murió el 10 a.C.) ingeniaron soluciones para evadir la condonación de deudas de los años sabáticos y la reforma agraria de los jubileos, dispuestas para recomponer la equidad social cada 7 años (año sabático) y cada 50 años (Jubileo).

Según S. W. Baron, el rabino Hillel se inventó el prosboul para transferir las deudas al tribunal y no perdonarlas cuando era debido. Los reyes —especialmente los Herodes— atropellaron a los campesinos con tributos: el campesino se obligaba con deudas para pagarlos y luego perdía la tierra y hasta la libertad.

Los fariseos eran realmente "celosos de la riqueza" (Lucas 16:14 y Reglamento de la Comunidad de Qumrân XIX:2) y enfatizaban en una observancia ritual del sábado y no en el amor al prójimo. Mientras los fariseos ("vosotros" Mateo 12:11) permitían que un sábado se sacara de un pozo a una res accidentada, para salvar una propiedad, se oponían a curar a las personas en sábado. Los esenios, como escribieron en el Documento de Damasco (XI:12-15), se oponían a preocuparse por las riquezas el sábado, o a mandar a los criados a cuidar de ellas. Si a un rico se le caía una vaca al pozo, mandaba a un trabajador a sacarla, así fuera Sábado, pero un pobre no tenía suficientes vacas para no encerrarlas el sábado o no tenía ninguna. En cambio, “un hombre pobre o rico podía accidentarse un sábado y en ese caso, los esenios mandaban quitarse las ropas y rescatar con ellas a la persona que hubiera caído al agua inmediatamente, el mismo sábado”, (4Q 265, f.1, c.II:6-7).

Contra la hipocresía y el legalismo característico de una vida de burla a la voluntad de Dios, se propusieron el amor y la misericordia, que varios apócrifos intertestamentarios muestran como la característica por excelencia de Dios.

Relaciones con el cristianismo primigenio

El estudio del contenido y significado de los Manuscritos del Mar Muerto, ratifica con profundidad la relación entre el cristianismo primitivo y los israelitas que esperaban el Reino de Dios, enfrentados a los sacerdotes y escribas fariseos y saduceos, las castas dominantes judías, que los persiguieron (como atestiguan repetidamente los mismos manuscritos).

Sin embargo no se puede confundir a los esenios autores de estos manuscritos con los cristianos. Con frecuencia se trató de identificar a Jesús de Nazaret con el Maestro de Justicia que fundó la congregación esenia autora de los manuscritos, pero el nombre de Jesús no se menciona allí ni una sola vez, ni siquiera mediante alusión o clave y tanto los análisis de la antigüedad de los rollos encontrados, como los estudios arqueológicos y el análisis histórico muestran que el Maestro de Justicia vivió a comienzos del siglo II antes de Cristo.

Otra cosa es la evidencia real de que algunas enseñanzas de los manuscritos son similares o antecedentes teológicos de las aparecidas posteriormente en el Evangelio de Juan y otros libros del Nuevo Testamento.

Se puede afirmar entonces que los manuscritos y especialmente la corriente espiritual y el testimonio de vida de los esenios autores del Manuscritos del Mar Muerto fueron una fuente del cristianismo primitivo y prepararon en el desierto el camino de Jesús. La propia vida de Juan Bautista en las cercanías de Qumrán puede considerarse un elemento muy importante de la actividad que preparó el mensaje de Cristo.

¿Vivían cristianos juntos con esenios y luego se separaron? El hecho es que Pablo escribió que fue al Desierto y volvió a ese Damasco, completando tres años (Gálatas 1:17-18), tiempo de iniciación y prueba de los esenios, tanto según Flavio Josefo como según los Manuscritos del Mar Muerto (1QS VI 14-23): primer año, tiempo de iniciación e instrucción para la afiliación provisional y dos años de prueba.

Los esenios de Damasco, como la oposición galilea y los celotas de Masada, enfatizaron su disidencia celebrando las fiestas religiosas con un calendario diferente al oficial: el antiguo hebreo, de origen cananeo o amonita (Morgenstern 1955), dispuesto en El Libro de los Jubileos, el Libro de Henoc, 4Q 327 y el "Rollo del Templo" (una serie de disposiciones para las fiestas y sacrificios).

Así, Jesús celebró la Última Cena en la Pascua según el calendario de Damasco (Jaubert 1957; ver: Mateo 26:17-20; Marcos 14:12-17; Lucas 22:7-14). Era un martes por la noche según nuestro punto de vista o el inicio del miércoles según el punto de vista judío y no un jueves como dice la tradición. Luego, los pontífices sacrificaron a Jesús el día (miércoles o tal vez un jueves) en cuya noche se celebraba la cena de la Pascua oficialista (Juan 18:28,39; Juan 19:31) según el calendario lunar (de origen bailónico-griego), rechazado por la Comunidad de Qumrân y por los Rollos.

Cristo fue así el Cordero sacrificado para la Pascua oficial, pero Jesús celebró la Pascua según el calendario esenio, que además es el mismo que siguen la mayoría de los libros del Antiguo Testamento, por ejemplo Ezequiel (no así Ester que no ha sido encontrado en Qumrán). Como demostró Jaubert (1953), el calendario esenio era el observado por los redactores sacerdotales de las Crónicas y por el Pentateuco y, se usó en Judea durante toda la época de la hegemonía persa y según Barthélemy (1955), hasta que comenzó la época helénica.

Las disputas por el calendario no estaban aisladas de las cuestiones más candentes de la época, sino que simbolizaban el debate sobre el seguimiento a la voluntad de Dios en la vida social y política. Así, el Libro de los Jubileos no se limita a proclamar un calendario, sino que abiertamente ataca a la monarquía y dice (11: 2) que la corrupción de los descendientes de Noé se hizo evidente porque propiciaron el dominio de un hombre sobre los otros, establecieron la monarquía e hicieron la guerra de una nación contra otra. Gira en torno al Jubileo, institución socioeconómica que expresa el amor mutuo que Dios quiere entre el pueblo y afirma (23:21) que quienes son movidos por la riqueza y la avaricia no invocan a Dios con justicia y verdad (ver Juan 4:23 y 4Q176).

Aparte de estos detalles y su interpretación, los Manuscritos del Mar Muerto son claves para la comprensión más clara de cómo se desarrollaron el cristianismo y el judaísmo. Evidencian un judaísmo distinto al oficial de entonces y de hoy y establecen un temática que sería fundamental en el origen del cristianismo.

Diferentes escritos de Qumrán enfatizan temas claves resaltados por Jesús y los cristianos:

  • la Nueva Alianza (Documento de Damasco VI:19 Mateo 26:28);
  • la venida del Hijo del Hombre, el Hijo de Dios, llamado Hijo del Altísimo (4Q246), que expiaría por los pecados de los demás (4Q540; Documento de Damasco XIV:19)
  • el Mesías engendrado por Dios (1Q28a) y a la vez Siervo Sufriente (4Q381, 4Q540);
  • el Espíritu Santo (1QHa VII, XX);
  • el "Pozo de Agua Viva" (1QHa XVI);
  • bautismo, tiempo en el desierto después de la conversión (4Q414);
  • Cena Sagrada de pan y vino (1Q28a; 1QS VI), el sacerdocio de Melquisedec y su identificación con el Mesías (11Q13; Hebreos 7;
  • Rechazo a todo celo por la riqueza material
(1Qs XI con Lucas 16:4; 4Q267,2,II con 1Timoteo 6:10). Condena del saqueo y explotación (4Q267,IV; 4Q390);
  • Los hijos de la Luz (1QS,III);
  • Justificación por la Fe y salvación por la Gracia (1QH V);
  • Humildad, pobreza de espíritu (4Q491), bienaventurados los humildes (Mateo 5:3-4, 11Q5, 1QHa VI), "responder humildemente al arrogante" (Mateo 5:40);
  • Caridad, amor, compartir (4Q267,18,III);
  • La imperfección de los juicios humanos en contraste con la Justicia divina, rechazo a la venganza humana (4Q269 Romanos 12:19); "no dar a un hombre la recompensa del mal", ni hacer justicia por cuenta propia, perdonar;
  • corrección fraterna mutua (1QS V; 5Q12 Mateo 18:15-17); confesión (Santiago 5:16) y enmienda mejor que sacrificio de animales (1QS IX);
  • La caída de los reyes de la tierra (1QM XI), el Tiempo del Juicio, la Nueva Jerusalén (2Q24; 5Q15);
  • La comunidad de amor (1QS II) y fe como templo de Dios;
  • Rechazo al repudio de la esposa (Documento de Damasco IV:21; 4Q271);
  • Condena de interpretaciones "fáciles" (4Q169) de la Palabra de Dios, rechazo a cambiar la Palabra de Dios por las tradiciones humanas... (Mateo 15:3-9)
  • Denuncia de la hipocresía de los fariseos (1QHa XII) y de las prácticas de los saduceos.

Aunque al revisar el tratamiento de estos temas, parece claro que los rollos de Qumran no fueron escritos por los cristianos, es imposible sostener que no tienen nada que ver con el cristianismo primigenio, cuyo camino indudablemente fue preparado por estos esenios.

Este es el tiempo de preparar el camino en el desierto (4Q258)
Se separan de en medio del domicilio de los hombres de iniquidad, para marchar al desierto para abrir allí el camino de Aquel. Como está escrito: "en el desierto, preparad el camino de ***, enderezad en la estepa una calzada para nuestro Dios" (1QS VIII Lucas 3:2-11)
Pues los cielos y la tierra escucharán a su Mesías, y todo lo que hay en ellos no se apartará de los preceptos santos. ¡Reforzaos, los que buscáis al Señor en su servicio! ¿Acaso nos encontraréis en eso al Señor, todos los que esperan en su corazón. Porque el Señor mirará a los piadosos y llamará a los justos, y sobre los pobres posará su Espíritu, y a los fieles los renovará con su poder. Pues honrará a los piadosos sobre el trono de la realeza eterna, liberando a los prisioneros, dando la vista a los ciegos, enderezando a los torcidos. Por siempre me uniré a los que esperan. En su misericordia Él juzgará y a nadie le será retrasado el fruto de la obra buena.; y el Señor obrará acciones gloriosas como no han existido, como Él lo ha dicho, pues curará a los malheridos, y a los muertos los hará vivir, anunciará buenas noticias a los humildes, colmará a los indigentes, conducirá a los expulsados y a los hambrientos los enriquecerá.
(4Q521;Lucas 4:17-22; Mateo 11:2-6)

Los textos descubiertos en Qumrán podrían mostrar entonces, antecedentes inmediatos del Evangelio.

Pecios

Publicado en Historia o parahistoria el 15 de Junio, 2007, 12:04 por themackintoshman

Vista la movida que hay con el Odissey, y demás, no sobra que nos detengamos un poco en el tema de los pecios y el Sussex

Se conoce por Pecio a los restos de un barco hundido después de un naufragio. A veces, estos restos constituyen un yacimiento arqueológico importante, ya que permiten el estudio tanto de la construcción de los barcos en cada época como las diferentes rutas marinas que se seguían a lo largo de la historia. Es frecuente encontrar su ubicación en las cartas náuticas marinas.

Un pecio es cualquier pedazo o fragmento de una nave que ha naufragado o una porción de lo que ella contiene. Por tanto, un pecio puede ser, prácticamente cualquier objeto externo al mar que se encuentre en el fondo.

Para algunos, el concepto de pecio incluye no sólo los restos de una embarcación y/o de su carga, sino también todos los restos culturales (hechos por el hombre)que se encuentren sumergidos o semisumergidos. Se incluye toda la obra portuaria, los desechos industriales, desperdicios, objetos abandonados, etcétera. Un pecio puede ser considerado como un contexto arqueológico subacuático. Asimismo, un pecio no sólo es producto de un accidente marítimo o naufragio, sino también puede ser ocasionado por abandono, hundimiento intencional, desechos industriales, descuidos o negligencias. Existen barcos naufragados famosos como:

  • El RMS Titanic: un transatlantico de 271 metros de longitud y diez cubiertas, viajaba por el atlantico norte desde Southampton(Inglaterra)hasta Nueva York, llevaba en su interior 2500 personas entre pasaje y tripulacion, el 15 de abril de 1912 chocó con un iceberg y se llevó con el 1500 vidas, al hundirse se partió en dos entre la tercera y la cuarta chimenea,hoy noventa y cinco años despues la proa esta perfectamente conservada mientras que la popa es un cumulo de hierro retorcido, su interior todavia es reconocible, alberga cientos de camarotes llenos de joyas y mobiliario, se pueden encontrar aun tanto camas de hierro como picas, lavabos, grifos, lamparas, platos y cuberterias de plata de ley. Es el mayor naufragio conocido de la historia

Modelo de la HMS Sussex
Modelo de la HMS Sussex

La HMS Sussex era un velero británico de mástiles altos, que naufragó el 19 de febrero de 1694 cerca de la costa de Gibraltar.

Lideraba una flota británica en el Mar Mediterráneo al mando de Sir Francis Wheeler, durante la Guerra de la Liga Habsburgo contra Francia en la época de Luis XIV .

Guerra de la Liga de Augsburgo (o Habsburgo),(1688-1697), también conocida como guerra de la Gran Alianza o de los Nueve Años. En ella, las ambiciones expansionistas de Luis XIV de Francia fueron frenadas por una alianza formada por Gran Bretaña, las Provincias Unidas de los Países Bajos, y los Habsburgo austríacos. El objetivo principal de la Liga de Augsburgo fue mantener el equilibrio de poder entre las dinastías rivales de Habsburgo y Borbón, exacerbado por la incertidumbre sobre el sucesor de Carlos II de España. La guerra también supuso la lucha entre Luis XIV y Guillermo III, príncipe de Orange y rey británico.

Los historiadores creen que el barco, de 48 metros de eslora,tenía una misión secreta: comprar la lealtad del Duque de Savoya, un aliado potencial en el sureste de Francia. El cargamento debería asegurar la fidelidad del ducado italiano.Guardaba en sus bodegas una enorme tesoro - 10 t de oro (o 100 t de plata). Las monedas actualizadas equivaldrían a un valor entre 388 millones de euros y 3.100 millones de euros según algunas fuentes.

El galeón armado con 80 cañones y tripulado por 500 marineros, con destino a la península italiana se hundió durante un violento temporal de Levante. Sólo sobrevivieron dos de sus tripulantes. Un año mas tarde los ingleses intentaron repetir el pago, pero fue tarde y el Duque de Savoya cambió de bando y tomó parte por los Franceses.

Entre 1998 y 2001 se realizó una prospección por parte de una empresa estadounidense Odyssey Marine Exploration en la que participa como accionista el gobierno británico. En mayo de 2007,Odyssey Marine anunciaba la recuperación del cargamento de un barco hundido en un lugar indeterminado del Atlántico, el paradero exacto lo mantienen en secreto,pero el gobierno español prohibió los trabajos de la empresa.

El barco se supone a unos 900 m de profundidad en aguas españolas (la empresa argumenta que se encuentra en aguas internacionales).

El gobierno español y la junta de andalucia están intentando controlar a dicha empresa para evitar que realice el expolio del barco, pero la diferencia de medios materiales lo convierte en una dificil tarea y el tesoro acabará en manos de los ricos accionistas de Odyssey.


La compañía fletó un avión estadounidense para llevar el tesoro desde Gibraltar, donde fue descargado, hasta Florida, donde tiene su sede.

Los dos barcos de estos piratas del siglo XXI, el Odyssey Explorer y el Ocean Alert, no se movieron durante todo el invierno del Mediterráneo, donde se supone que está hundido el Sussex, y de las aguas cercanas a Gibraltar. El cargamento expoliado podría ser también de alguno de los buques españoles hundidos en esas aguas.

Norton I, Emperador de Estados Unidos, y Protector de Méjico.

Publicado en Historia o parahistoria el 28 de Mayo, 2007, 17:06 por themackintoshman

Todo el mundo comprende a Mickey Mouse. Pocos comprenden a Herman Hesse. Sólo un puñado comprendió a Albert Einstein. Nadie comprendió al Emperador Norton

Principia Discordia
Su Majestad Norton I.
Su Majestad Norton I.

Joshua Abraham Norton (alrededor de 1815 - 8 de enero, 1880), también conocido como Su Majestad el Emperador Norton I, era un ciudadano célebre de San Francisco que se declaró "Emperador de estos Estados Unidos y protector de México" en 1859.

Primeros años

Se sabe nacido en Inglaterra, tal vez en Londres. Las fechas varían entre 1814 y 1819. Algunas fuentes enumeran su fecha de nacimiento como 14 de febrero de 1819. Su obituario en el San Francisco Chronicle, utilizando la mejor información obtenible, cita la placa en su ataud que decía que el emperador estaba alrededor de los 65, sugiriendo su año de nacimiento como 1814. De hecho, se sabe muy poco de su vida hasta que en 1849 llegó a San Francisco en plena fiebre del oro dispuesto a hacer fortuna comerciando.

Los registros de inmigración indican que tenía dos años en 1820 cuando sus padres emigraron a Sudáfrica. La genealogía sudafricana indica que su padre era John Norton (muerto en Agosto de 1848) y su madre era Sarah Norden. Sarah era hija de Abraham Norden y sobrina de Benjamin Norden, un comerciante judío próspero, que tenía una tendencia a demandar a los miembros de su propia familia. Esto es respaldado por Cowan (1923) que dijeron que el Emperador Norton I "Era de origen judío hebreo."

Norton emigró de Sudáfrica a San Francisco en 1849 después de recibir un obsequio de $40,000 de su padre (posiblemente su herencia). Durante un tiempo le fue bien, y llegó a acumular bastante dinero. Hacia el año 1853 había reunido 250.000 dólares. Pero se tornó ambicioso: decidió acaparar arroz comprando todos los cargamentos, pues las importaciones de China se vieron detenidas por un veto debido a los precarios tiempos de hambruna en dicho país. El precio subió de 4 a 36 centavos, pero se negaba a vender. De repente llegó toda una flota del Perú cargada de 100 toneladas arroz y los precios se derrumbaron.

Norton quedó arruinado. Tras un largo litigio con sus asociados entre 1853 y 1857 (en el que Norton resultó vencido aun cuando al principio iba ganando) se declaró en bancarrota. En 1858 decidió dejar la ciudad por un tiempo.

Si bien en algún momento en casa de unos amigos habría comentado que si el fuera emperador de los Estados Unidos verían grandes cambios efectuados, esto no es suficiente para especificar si pronunciada excentricidad fue un aspecto permanente de su psicología o si afloró como resultado de su desgracia financiera. Sin embargo, después de su perdida de estabilidad economica Norton comenzó a parecer un poco extraño y a mostrar delirios de grandeza.

De hombre de negocios a emperador

Volviendo de su autoimpuesto exilio, se disgustó mucho al ver las vicisitudes de los sistemas legal y politico de los Estados Unidos. Así que hizo lo único que podía hacer; enviar la siguiente proclama a la redacción del San Francisco Bulletin:

"En la petición y el deseo perentorio de una gran mayoría de los ciudadanos de estos Estados Unidos, yo, Joshua Norton, antes de la Bahía de Algoa, del Cabo de Buena Esperanza, y ahora por los pasados 9 años y 10 meses de San Francisco, California, me declaro y proclamo emperador de estos Estados Unidos; y en virtud de la autoridad de tal modo envestida en mí, por este medio dirijo y ordeno a los representantes de los diferentes Estados de la Unión a constituirse en asamblea en la Sala de Conciertos de esta ciudad, el primer día de febrero próximo, allí y entonces se realizarán tales alteraciones en las leyes existentes de la Unión como para mitigar los males bajo los cuales el país está trabajando, y de tal modo justificar la confianza que existe, tanto en el país como en el extranjero, en nuestra estabilidad e integridad."

El hombre se proclamó emperador e 17 de setiembre 1859, y la gente le siguió el juego. Una semana más tarde, un segundo decreto hacía saber que a causa de la corrupción en las altas esferas el Presidente era destituido y disuelto el Congreso. A partir de aquel momento gobernaría él personalmente.

“En vista de que un grupo de hombres que se llaman a sí mismos Congreso están ejerciendo en este momento en la ciudad de Washington, violando el edicto imperial del 12 de octubre, se declara abolido y que este decreto debe ser cumplido a cabalidad. Entonces, se le ordena al comandante en jefe de las fuerzas militares, general Scott al momento de terminado este decreto, al mando de las fuerzas necesarias desalojar las salas del Congreso”

Vida y obras

A lo largo de los años, Norton I lanzó varias proclamas, las cuales iban de lo ridículo -establecer una multa de veinticinco dólares a quienquiera que tras haber sido advertido se refiriese a la ciudad con el nombre de Frisco- a lo visionario -ordenar la construcción de un puente colgante que uniese Oakland y San Francisco sin interrumpir la navegación en la bahía, justo en el lugar ocupado hoy día por el Golden Gate- pasando por varios divertidos o curiosos -disolver a los partidos Republicano y Demócrata o autonombrarse Protector de México-.

“Dada la incapacidad de los mexicanos de regir sus propios asuntos, yo, Norton I, asumo el papel de Protector de México”

El emperador Norton tenía su corte en un edificio gris de habitaciones de alquiler, con retratos de Napoleón y la Reina Victoria (con quien se dice mantuvo correspondencia) colgados de la pared. Por las tardes se paseaba por las calles seguido de dos perros mestizos llamados Lazaro y Bummer correspondiendo con toda seriedad a las reverencias de sus súbditos, inspeccionando las alcantarillas y comprobando los horarios de los autobuses. Iba a una iglesia diferente cada domingo, a fin de evitar celos entre las diversas sectas.

Si bien sus decretos y proclamas rara vez eran tomados en serio y Norton siguió llevando una vida simple, y aunque no tenía poder político y su influencia se extendía solamente tan lejos como le fue complacido por aquellos alrededor de él, durante el resto de su vida comió siempre en los mejores restaurantes a cuenta de la casa, e incluso tenía un asiento reservado en los teatros de la ciudad (De hecho, se dice que ninguna obra o concierto se atrevía a abrir sin antes haber predispuesto asientos para Norton y sus dos perros). Cuando Norton I entraba en la ópera, todos los demás asistentes se ponían en pie y guardaban silencio hasta que se sentara. Por supuesto, al ser emperador, tomó medidas para hacer del suyo un país mejor, tales como abolir una compañía ferroviaria por haber tenido la desfachatez de no invitarle a comer gratis en uno de sus vagones... Por suerte la compañía rectificó, proporcionándole un pase vitalicio y disculpándose públicamente.

En 1863 falleció Lazaro en un accidente, atropellado por un vehículo perteneciente al Departamento de Bomberos de San Francisco, conllevando a un periodo de luto público. Cuando Bummer murió en 1865 Mark Twain escribió un epitafio para el perro, diciendo que había muerto "con muchísimos años y muchísimo honor, enfermedades y pulgas".

Billete de $10.
Billete de $10.

Aparte de los favores, recibía ciertos reconocimientos como emperador. En 1870 se hizo un censo citadino, y en las formas referidas a un Joshua Norton (residente del número 642 de Commercial Street) el censor puso como ocupación “emperador”; hizo billetes de su propia denominación, y la municipalidad los valía y los cambiaba por dólares reales al mismo monto, llegando a pagar con ellos varios productos. Estos billetes hoy en día son una rareza evaluada en miles de dólares en casas de subastas.

Al estallar la guerra civil en 1861 siguió el curso de la contienda con "profunda preocupación". Convocó a San Francisco al Presidente Lincoln y a Jefferson Davis, Presidente de la Confederación, para mediar entre ellos. Viendo que no comparecía ninguno y que ni siquiera le contestaban, ordenó un alto el fuego hasta que él "tomara su imperial decisión".

Implantó un sistema de impuestos: 25 a 50 centavos semanales los tenderos y tres dólares semanales los bancos. San Francisco se rió... pero la mayoría pagó.

Como fue un gobernante justo y honrado, no se enrriqueció gracias a su posición. De hecho, en 1867, el oficial Armand Barbier de la policía, arrestó a Norton por vagabundo. La gente se indignó. Mucho. Y no se tranquilizó hasta que el director de la policía le liberó y una delegación de concejales le visitó y le pidió disculpas varias veces. Era magnánimo, y olvidó el incidente.

Era tal la influencia del emperador que, en una ocasión llegó a detener a una turba. Iban los manifestantes indignadísimos hacia el las viviendas de los trabajadores chinos, dispuestos a apalear a varios de ellos, cuando Norton I se colocó frente a la manifestación, se subió a una caja para que todo el mundo le viera, y se puso a cantar. Y a continuación soltó un largo discurso sobre las ventajas de llevarse bien con todo el mundo y la necesidad de amar al prójimo. Debió ser grandioso, pues la enfurecida masa se transformó en un montón de gente sonriente de camino a su casa: Disolvió la turba.

Cuando su uniforme estuvo deslucido y harapiento, Norton dictó una proclama:

«Sabed que yo, Norton I, tengo varias quejas contra mis vasallos, considerando que mi imperial guardarropa constituye una desgracia nacional».

Al día siguiente el ayuntamiento aprobó una subvención para equiparlo de nuevo.

Muerte

El emperador de los Estados Unidos (y protector de México) reinó duante 21 años. Siempre vivió en San Francisco, donde se convirtió en una atracción turística más.

El 8 de enero de 1880, Norton I, Emperador de los Estados Unidos y Protector de México, murió de un ataque de apoplejía mientras se dirigía a una plática en la Academia de Ciencias Naturales. En 1980 San Francisco conmemoró el centenario luctuoso de su monarca con ceremonias a medio día. A su entierro asistieron más de treinta mil (30.000) personas, el cortejo se extendía por más de tres kilómetros. Como decía su necrológica: «El Emperador Norton no mató a nadie, no robó a nadie, no se apoderó de la patria de nadie. De la mayoría de sus colegas no se puede decir lo mismo.»

Fue enterrado en el cementerio Masónico, pero en 1934 fue situado, a expensas de la ciudadanía al cementerio Woodlawn, bajo una lápida con el epitafio: “Emperador de los Estados Unidos y Protector de México”

Reconocimiento póstumo y repercusión en la cultura popular

Joshua A. Norton, el primer y, hasta ahora, único emperador que han tenido los Estados Unidos, todo un personaje. El Rey en Las Aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain está basado en él. Y, por cierto, uno de los santos de la religión Discordiana, y es mencionado repetidamente en la obra muy influyente de la religión, el Principia Discordia, donde se lo llama "Hijo unigénito de la Diosa".

En 1980 se dieron una multitud de ceremonias en San Francisco conmemorando en centenario de la muerte del Emperador.

Actualmente un grupo de simpatizantes promueve una iniciativa que busca cambiar el nombre del puente de la bahía por el de Emperor Norton Bridge.

Artículos anteriores en Historia o parahistoria