Cine mudo, clásico y cine que nos marcó.


The Day the Earth Stood Still

Publicado en Cine mudo, clásico y cine que nos marcó. el 28 de Junio, 2007, 13:33 por themackintoshman

Recuerdo con agrado cuando ví ésta peli, debía tener unos siete u ocho años, y fué una de las primeras pelis de ciencia ficción que ví, y aunque las hay mejores,con más calidad en los efectos especiales,ésta tiene un lugar especial en mis recuerdos.  

ULTIMATUM A LA TIERRA
(The Day the Earth Stood Still, 1951. Robert Wise)

Por Alejandro Díaz





















Klaatu Barada Nikto... (1)

Si todas las películas son hijas de las circunstancias de su época de realización, el caso del cine fantástico de Hollywood en los años cincuenta es uno de los ejemplos más claros de ello. El fin de la Segunda Guerra Mundial y el asentamiento de los (por aquel entonces) dos bloques mayoritarios a nivel mundial, el comunista y el capitalista, influyeron decisivamente en los géneros cinematográficos, e implicaron, en el caso del fantástico, la aparición de un imaginario de amenazas procedentes de otros mundos que, de un modo u otro, pretendían desestabilizar el orden establecido en la nación estadounidense. Películas como La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1956. Don Siegel), La guerra de los mundos (War of the Worlds, 1953. Byron Haskin) o Invasores de Marte (Invaders From Mars, 1953. William Cameron Menzies), todas ellas realizadas durante aquella década, dan fe de los temores que compartía gran parte de la sociedad norteamericana (2).

Desde un punto de vista estrictamente argumental, Ultimátum a la Tierra no parece evidenciar en ningún caso una posible asociación directa entre el "enemigo comunista" y Klaatu, la antropomorfa criatura extraterrestre que interpreta Michael Rennie (3). Klaatu es demasiado afable y comprensivo, y resulta razonable en todo momento, al menos en apariencia. De hecho, el alien muestra a su llegada a la Tierra (EEUU, claro) su intención de reunirse con los gobiernos mundiales con la intención de hacerles un importante comunicado. Desafortunadamente, Klaatu no es escuchado por nadie, a pesar de sus impecables maneras, e incluso termina siendo tiroteado por las autoridades de la zona, lo que le obligará a hacer una demostración de fuerza, para la cual se sirve de Gort, un robot humanoide dotado de poder suficiente para destruir el planeta.

De este modo, el filme posee un planteamiento cercano al del reciente trabajo de Tim Burton Mars Attacks! (Ídem, 1996), comedia que homenajea y parodia a la película de Wise de manera evidente (en el aterrizaje del platillo volante en Washington D.C. está calcado). Pero mientras los humanos de Burton se mostrarán estúpidos y ridículamente engreídos, los de Wise son desconfiados y harto antipáticos, e inmediatamente recurren a la violencia contra aquello que desconocen. Por tanto, todos los países hacen gala de notable mezquindad, y el filme se entiende como una parábola antinuclear y antibelicista (4), aunque las sorprendentes revelaciones del discurso final de Klaatu, en mi opinión, abren incertidumbres y matizaciones que a continuación analizaremos.

Si nos detenemos exclusivamente en el comportamiento de Klaatu, podemos comprobar como, tras verse ignorado por los terrícolas, decide hacer la ya citada demostración de fuerza, para lo cual detiene durante una hora todas las máquinas del planeta cuya desconexión no cause daño a ningún ser humano. Como esto no consigue convencer a nadie, y tras sufrir de nuevo la violencia del ejército, Klaatu deja a un lado sus modales -como Jesucristo en el Templo- y señala, en un discurso final, la decisión de la federación de planetas que le envía de imponer una vigilancia en la Tierra, la cual será destruida, amenaza, en caso de no dejar a un lado su armamento y sus guerras.

Aquí es donde el filme es más ambiguo, pues esta "policía sideral" podría considerarse un reflejo de la OTAN, organización creada dos años antes de la realización del filme, y que vigilaba sin cesar al enemigo soviético (que a su vez contra-vigilaba, obviamente). Es evidente que Klaatu desea la paz, pero ¿hasta qué punto es legítimo que pretenda imponer a los terrícolas su deseo? ¿Es justo que disponga de la vida en la Tierra sólo por poseer una tecnología e inteligencia más "avanzadas"? Incluso, yendo más allá, puede plantearse la cuestión de la violencia como parte indisociable de la naturaleza humana, e incluso de su cultura. ¿Es mejor vivir sometido a un sistema ajeno, o continuar destruyéndose a uno mismo, pero manteniendo la propia identidad? Son preguntas que el film llega a plantear sin ningún tipo de retórica a medida que transcurren sus potentes imágenes.

La película traza un panorama lleno de inseguridad, a lo que ayuda la realización de su responsable, el modesto artesano de Hollywood Robert Wise, un todo-terreno (ha firmado títulos como Quiero vivir/I Want To Live!, 1958 o Sonrisas y lágrimas/The Sound of Music, 1965, entre otros muchos, amén de un puñado de conocidas obras del género de terror y fantástico, como The Haunting/Ídem., 1963 -rehecha hace poco por el temible Jan De Bont-; La amenaza de Andrómeda/The Andromeda Strain, 1971; o Star Trek, la película/Star Trek, The Motion Picture, 1979. -5-) que debutó como director de la mano del estupendo productor de series B Val Lewton, quien le permitió hacerse cargo de La maldición de la mujer pantera (The Curse of the Cat People, 1944), secuela de la obra maestra de Jacques Tourneur. El hecho de haber tenido que enfrentarse a presupuestos exiguos desde el principio es quizá la causa de la gran economía de medios de la que Wise hace uso en Ultimátum a la Tierra. Como ejemplo de ello está el hábil montaje de planos con el que se resuelven las reacciones mundiales ante los acontecimientos, o la utilización de los tanques y figurantes vestidos de militares, no muy numerosos, pero bien emplazados en los encuadres para crear una impresión de bullicio.

Por su atmósfera y su labor fotográfica, la película está cerca del cine negro. Si prescindimos, por ejemplo, de las escenas puramente fantásticas (las que transcurren en el interior del platillo, o las apariciones del temible Gort -cuyo diseño, un poco simplón, todo hay que decirlo, parece situarse como inspiración del dibujo de Bender, el caradura robot de la teleserie de Matt Groening Futurama), tendríamos un film noir casi en estado puro, sin que su temática "nuclear" sea un impedimento para ello, pues se da en obras cumbre del género como El beso mortal (Kiss Me Deadly, 1955. Robert Aldrich), además de en multitud de filmes de serie B o serie Z.

La negrura de Ultimátum a la Tierra queda patente en muchos de sus tramos. Ahí está, por ejemplo, esa especie de desfile de fantasmas que constituye la salida de Klaatu con el niño (visita al cementerio incluida), o el ambiente de crispación y amenaza que se respira en todo momento (y que contrasta con la parsimonia del extraterrestre). Una atmósfera opresiva a la que contribuye de modo decisivo la increíble partitura compuesta por Bernard Herrmann (homenajeada también por Danny Elfman en Mars Attacks!).

Ultimátum a la Tierra es, al fin, una película demasiado indefinida para resultar panfletaria, pero que a su vez presenta demasiadas implicaciones político-sociales de su época de realización como para ser ignoradas. Un espectáculo inquietante, profético incluso, y que mantiene todavía un punto de oscuridad, de terror, que lo convierte en un verdadero clásico.

(1) Palabras con un significado clave en la película (el cual no desvelaremos), recuperadas en su día por Sam Raimi para un guiño en la delirante, y divertidísima, El ejército de las tinieblas (Army of Darkness, 1993).
(2) Temores que, lamentablemente, han terminado, de alguna manera, haciéndose realidad el 11 de Septiembre de 2001, en los atentados contra el World Trade Center de NYC y el Pentágono. Curiosamente, la situación que este acto terrorista ha generado también puede ser asociable a algunos de los planteamientos de Ultimátum a la Tierra.
(3) ) En un principio la Fox pensó en Claude Rains para el papel de Klaatu, pero el teatro neoyorkino tenía ocupado al excelente actor inglés. Entonces Darryl Zanuck propuso al también británico Rennie, a quien acababa de descubrir en la escena londinense, proposición que tanto el director como el estudio aceptaron de buen grado.
(4) El propio Wise declara, en conversación con Harry Kreisler acerca de Ultimátum a la Tierra, "[Tras leer el guión] Pensé que era un filme de ciencia ficción absolutamente maravilloso. Me gustó mucho lo que tenía que decir: La advertencia al mundo para que empiece a cohesionarse, para empezar a convivir; tengamos paz. [...] Me parece que bajo casi todas las cosas subyace un deseo universal de paz, no importa en qué país." (Conversations With History, Universidad de California, 28.2.1998.)
(5) La carrera de Wise (n. 1914) se prolonga desde sus inicios como montador (editó los dos primeros filmes de Orson Welles, nada menos) hasta el año 2000, en el que dirigió el telefilm, de reciente emisión en España, Tormenta de verano.

El link: http://www.miradas.net/0204/clasicos/2003/0308_ultimatum.html

"El club de los cinco"

Publicado en Cine mudo, clásico y cine que nos marcó. el 28 de Junio, 2007, 12:27 por themackintoshman

He encontrado ésta página, a la que, me parece que me referiré, y fusilaré vilmente, en múltiples ocasiones;Susana Farré, es la autora de la reseña de la película de la que os quiero hablar hoy, es "The breakfast club" - "El club de los cinco", de John Hugues, año 1985, y me he acordado de ella, por culpa del anuncio nuevo de Coca - Cola, ya que, la música, es de la banda sonora del film, y creada para la película, el link al artículo, es éste, no dejéis de visitarla, aunque yo os reproduzca el artículo.

Os pongo los links al final, para que sean acceso directo.

El corazón muere lentamente... 

Pasan ya nada menos que veinte años desde que se estrenó en nuestro país El club de los cinco, quizás el filme más destacado de todo ese grupo de películas que a mediados de los ochenta proliferaban como setas en los estantes de los locales de moda —los video-clubs— y en las que un grupillo de rostros de guaperas aniñados venían a llenar los sueños y las carpetas de una generación, la mía, que suspiraba por vivir las mismas experiencias que ellos. Eran las famosas películas de la "brat pack" (1), cuyo impacto sobre los adolescentes fue quizás el más acusado de todos los que han provocado en la juventud de las décadas recientes las diversas oleadas de "generaciones" juveniles (2). Dejo de lado otro tipo de películas, también de universitarios, del mismo período que nunca me parecieron interesantes, comedias pretendidamente hilarantes en las que los jóvenes resultaban estúpidos y despreocupados cuerpos sin cerebro y en las que lo mejor estaba en crear las situaciones más alocadas, sin más pretensión que la de provocar la risa fácil y poco más (Porky's , Bob Clark, 1982; Los albóndigas en remojo, Up the Creek, Robert Butler, 1984).

El motivo de la mitomanía por la Brat pack fue, además de la búsqueda de referentes de los propios problemas en aquellos vividos por los héroes de la pantalla —hecho común a cualquier generación juvenil—, la irrupción en nuestras casas de ese maravilloso aparato llamado magnetoscopio. Aquello fue, al menos para mí, una experiencia sólo comparable en las décadas recientes a la arrasadora globalización mediática que ha generado Internet. Durante los primeros años ochenta, el "vídeo" —por entonces el concepto de "vhs" pugnaba con el de "betamax" y, algo más rezagado, con aquel fantástico "video 2000"— se encargó de hacer realidad los sueños de aquellos que, como yo, no podían ir regularmente al cine y debían conformarse —de muy buena gana, todo hay que decirlo— con los westerns y grandes clásicos hollywoodienses que disfrutábamos semanalmente en la "Sesión de tarde" y en "Sábado cine" —que el señor Ibáñez Serrador me disculpe, pero a la hora que emitían sus "terrores" yo debía estar ya durmiendo, aunque muchos ellos los pude disfrutar por la rendija de la puerta de mi habitación...—.

Pues sí, yo también quedé hipnotizada con todas esas películas, y aunque con el tiempo los gustos y las preferencias cambian, aún me queda en el recuerdo la maravillosa sensación que experimentaba cuando veía en esas historias el cumplimiento de unos sueños que en nuestras realidades no eran nada frecuentes, aunque sí muy deseados. Para una adolescente de aquellos años, ver cómo una chica del montón (Lori Loughlin en Admiradora Secreta, Secret Admirer, David Greewalt, 1985) conseguía que el chico de sus sueños, para más inri su mejor amigo y confesor de sus secretos, (Thomas C. Howell), se enamorase finalmente de ella y se olvidase de la "guapísima" y "tontísima" de la clase, era algo que sólo podía ocurrir en el cine, pero al menos nos permitía soñar despiertas durante un rato. Molly Ringwald (La chica de Rosa, Pretty in Pink, Howard Deutch, 1986) fue otra de nuestros alter egos soñados, o Mary Stuart Masterson —una actriz que siempre me ha parecido espléndida y cuyo talento me parece haber sido desperdiciado, como muchos actores y actrices de esta generación— (Una maravilla con clase, Some Kind of Wonderful, Howard Hughes y Howard Deutch, 1987), o Ally Sheedy, Demi Moore, Lea Thompson... Pero estas películas no sólo provocaban suspiros amorosos, no. En casi todas ellas se plasmaban situaciones que podían extrapolarse a las vividas por nosotros, ya sea por afinidad como por contraste. Cuando se trataba de esto último, solíamos ver cómo se cumplían nuestros sueños: el chico o chica que queríamos era conquistado, la universidad futura se presentaba como un paraíso de libertad, profesores enrollados, noches locas, coches lujosos..., los amigos eran siempre los mejores, los padres más comprensivos, etc. Era la América de Reagan, ese sueño dorado en el que se le inculcaba a los jóvenes que cualquiera podía triunfar, siempre que fuera, claro está, inteligente, buena persona y por supuesto blanco. Pero estas películas no siempre acompañaban este sueño americano del "querer es poder", algunas veces ocurrían situaciones que no nos hacían soñar, sino que nos obligaban a pensar en nuestras propias vidas, y veíamos entonces cómo alguien, aunque este alguien fuese al fin y al cabo algo inerte, una pantalla que habla pero no escucha, nos hacía sentirnos comprendidos en nuestras miserias, en las dificultades que teníamos para hablar con los adultos, para desprendernos del cliché que los demás veían en nosotros o para lograr mostrarnos como realmente queríamos ser. Era entonces cuando entre la trivialidad habitual vivida por unos jóvenes americanos que eran falsamente inventados e inocentemente adulados por nosotros, aparecía de vez en cuando alguna obra extrañamente incómoda, películas del mismo género que trataban de decir algo más profundo, de jugar con esa realidad arquetípica y falsa de instituto o universidad de cartón piedra para volverla del revés y analizar su lado oculto. Fueron filmes que lograron quedar en el recuerdo más que como pertenecientes a un género concreto, como piezas aisladas que sobresalían de los clichés utilizados en las películas de la época. Así, por ejemplo me resultaron especialmente memorables filmes como St Elmo, punto de encuentro (St. Elmo's Fire, Joel Schumacher, 1985), Class (Lewis John Carlino, 1983), la que ahora comentamos El club de los cinco o las más alejadas del género universitario, aunque igualmente valiosas como testimonio de una juventud mucho menos idílica de lo que otras obras pretendían: Rebeldes (The Outsiders, Francis Ford Coppola, 1983); La ley de la calle (Rumble Fish, Francis Ford Coppola, 1983) o la adaptación de Brett Easton Ellis Golpe al sueño americano (Less than Zero, Marek Kanievska, 1987). Todas ellas (quizás Class la discutiesen muchos, aunque yo la recuerdo mucho más amarga de lo que se dice), dejaron en mí una huella imborrable, apartándose de las demás películas de adolescentes/jóvenes que se basaban en repetidas situaciones y personajes sin fondo.

El club de los cinco se mantiene en el recuerdo de muchos como la mejor película de adolescentes que se realizó a mediados de los ochenta y para algunos, entre los que me cuento, una de las obras más notables de toda la década. Su mejor baza son sin duda los personajes, pero esto no tiene ningún valor por sí mismo, sino que lo cobra enmarcado en una situación y en un contexto determinados. Así, lo más interesante de El club de los cinco fue precisamente que John Hughes, —director y guionista, autor por lo demás de algunas de las mejores obras del género entre las que ya se ha citado algún título—, decidió sacar a cada uno de estos arquetipos de su función habitual, reunirlos en un mismo espacio y equipararlos los unos a los otros como a iguales, aislados del grupo que normalmente les da cobijo y soporte. Esta reunión se convertía así en una especie de terapia de grupo en la que cada uno de ellos mostraba su esencia y el rol que normalmente le tocaba desarrollar, tanto en estas películas en las que sus perfiles quedaban reducidos al mínimo trazo, como en la misma sociedad a la constantemente aludían sus personajes. Pero algo más se iba gestando a lo largo del filme y el retrato superficial del arquetipo dejaba paso a otro análisis mucho más profundo, el de una juventud desencantada, cargada de problemas y necesitada de atención, unos adolescentes que, al fin y al cabo compartían las mismas inquietudes, carencias afectivas y desilusiones ante una misma sociedad adulta que les desatendía y les culpabilizaba de sus propios errores, fallos todos que no eran más que el reflejo de sus miserias y la causa de la injusta exigencia de hacer de ellos lo que estos padres nunca fueron.

El argumento del filme es sumamente sencillo: cinco adolescentes deben reunirse un sábado en la biblioteca de su instituto para cumplir con el castigo de pasar allí el día encerrados como pago a las diversas gamberradas o faltas cometidas por cada uno de ellos. Estos cinco chicos constituyen el reflejo perfecto de cinco perfiles impuestos socialmente, roles a los que ellos se han acogido sin casi quererlo, llevados por las circunstancias de una situación económica, social y familiar que les ha colocado indefectiblemente la etiqueta que les va a propiciar su valor, reconocimiento o la falta de ambos por parte de la sociedad que ellos mismos construirán en el futuro. Reunidos en la biblioteca, un profesor —casi un instructor militar— les dicta su "condena": los chicos deben reflexionar sobre sí mismos y plasmar las conclusiones de este autoanálisis sobre un papel. Ninguno de ellos está dispuesto a hacerlo, por supuesto, puesto que todos saben que la verdadera naturaleza de sí mismos no le importa a nadie y que lo que en realidad les están pidiendo es que reconozcan y asuman ese papel ficticio que les ha tocado interpretar en la vida. Los cinco perfiles son los siguientes: Brian Jonson (Anthony Michael Hall) es el "cerebro", el chico inteligente y empollón al que las chicas ignoran y cuyo círculo de amigos se reduce a los que son como él, puesto que los demás les consideran como un género a parte, un grupillo de gente rara sólo interesada por los números y la física; Claire Standish (Molly Ringwald) es la "princesa", la chica más popular del instituto, la típica reina del baile de final de curso, afortunada en conquistas, rebelde en actitud y líder de un grupo de chicas que siguen sus pasos a pies juntillas, una adolescente aparentemente frívola que esconde tras esa superficie de adinerada hija de papá una persona en realidad vulnerable e insegura; Andrew Clark (Emilio Estevez) es el "atleta", el deportista estrella de su instituto, en este caso no el capitán del equipo de fútbol, sino el campeón indiscutible de lucha libre, un joven que debe el respeto que los demás le profesan al temor que impone con su fuerza y a la admiración secreta de los que desearían estar en su lugar, en el que la exigente demostración de su valía le hace renunciar a sus verdaderos sueños; John Bender (Judd Nelson) es el llamado "criminal", el rebelde, el que pasa más tiempo fuera del instituto que dentro, aquél a quienes todos temen por sus actos de violencia y a quien desearían ver hundido en la miseria y el fracaso que aparentemente merece, aunque tras él se esconda una persona mucho más valiosa que la mayoría; y por fin Allison Reynolds (Ally Sheedy) es la "inconformista", esa chica en la que nadie fija nunca los ojos, de apariencia sucia y descuidada e instintos suicidas, considerada por todos como la rara del grupo, aquella a la que nadie presta la más mínima atención o, si lo hacen, como probablemente haría el grupo de Claire, sería para reírse de ella o gastarle bromas pesadas.

Estos cinco son los perfiles en los que se ha encasillado a estos jóvenes, los roles sociales que les ha tocado desarrollar y a los que se deben acoger si no quieren tener problemas con los de su misma categoría. Cada uno de estos perfiles es esbozado en todo lo que rodea a sus personajes: los gestos, los comentarios, la manera de hablar o reaccionar, la manera de vestir, los elementos que cada uno lleva en la cartera o en el bolso... Todo este dibujo arquetípico compone la primera parte de la película y todas las situaciones mostradas, desde los diálogos iniciales hasta el momento del desayuno, por citar sólo dos ejemplos, gira alrededor de este objetivo. No obstante, el prólogo de la película, el momento en que cada uno de los chicos es dejado por sus padres en la puerta de la biblioteca, funciona de anticipo perfecto a lo que realmente constituirá la esencia del filme: cada uno de los papeles que los chicos deben cumplir en sus vidas se explica por la relación que mantienen con sus padres. Así, Claire es lo que es por ser hija de un matrimonio rico y mal avenido, de unos padres que se odian entre sí y que utilizan a su hija como arma para dañarse mutuamente, haciendo cada uno con su educación lo contrario que hace el otro, sin pararse a pensar en lo que realmente ella necesita. Claire es una consentida que se avergüenza de serlo, que dice rotundamente que jamás será como sus padres, pero que se sabe inevitablemente condenada a ejercer ese papel de superior condición y superficial conducta en la sociedad. En realidad no está dispuesta a luchar contra el sistema, y por ello es la más cobarde e hipócrita, aunque pretenda ser la más realista, cuando les afirma a sus compañeros que la amistad nacida entre ellos será vencida por las circunstancias, y que el cariño de ese día se truncará en la indiferencia obligada que sus respectivas posiciones en la pirámide social les ha hecho desempeñar. Pese a que nunca olvide a esos cuatro jóvenes que fueron realmente sus verdaderos amigos (3), Claire acabará siendo esa mujer que, como su madre, se conformará con un marido conveniente al que nunca amará realmente, una mujer que jamás renunciará a lo que debe ser pese a que con ello sacrifique su propia felicidad. Andrew, por su parte, vive frustrado por la necesidad de ser lo que su padre quiere que sea, el fuerte del grupo. Su padre vuelca en él todos sus fracasos, pretende convertirle en lo que jamás llegó él mismo a ser, disfrazando esto con el falso orgullo de haber sido el más temido y admirado por todos. El padre de Andrew odia a los débiles, seguramente porque él fue uno de ellos, y por eso pretende que su hijo vengue las ofensas recibidas convirtiéndole en un salvaje que es capaz de humillar a sus compañeros más indefensos con vejaciones que le avergüenzan y le hacen sentirse como un monstruo. El caso de John es el del típico hijo de familia desestructurada, el que crece entre chillidos y malos tratos y convierte él mismo la violencia en su propia coraza contra el mundo. John es aquél chico al que nadie quiere a su lado y al que todos temen, la escoria del instituto, el futuro fracasado que todos ven ya pasando sus días en la cárcel. Pero él es algo más, una persona tierna e inteligente, un valor en sí mismo injustamente condenado al fracaso y al olvido por parte de todos, el ejemplo perfecto de que el concepto de reinserción social es uno de los problemas más evidentes de una sociedad que no piensa tender la mano a los de abajo. Por último, Brian y Allison son los que más se parecen entre sí. Ambos quieren ser parte del grupo, pero son rechazados por su condición de diferentes y débiles. Brian vive obligado por su familia a ser el mejor estudiante, el más brillante en resultados de toda la clase. Es por ello que el fracaso es algo demasiado duro para él, una vergüenza insoportable que le lleva a pensar hasta en el suicidio —Brian será, pese a algunas diferencias de perfil, el símil de esos grupos de adolescentes criminales, raros marginados que van a la suya con sus aficiones y sus fobias, que han protagonizado tantas historias reales de terroríficas matanzas en los institutos americanos en los últimos años—.

Allison también muestra instintos suicidas, aunque al contrario que Brian, cuyo secreto dolor no ve nadie, ella se esfuerza por mostrarle a todo el mundo que es capaz de llegar a lesionarse, intentando solamente con ello llamar la atención de un entorno, familiar y social, que la ignora completamente. Allison es el personaje más tierno, el más frágil y el que más sufre la realidad que la rodea. Es ella la que realmente, pese a mostrarse arisca y distante en un principio, entrega rápidamente su corazón a los que le muestran una mínima señal de afecto. Por todo ello, este personaje será el que realmente se redima, el que al final se quitará el disfraz para convertirse en la chica dulce y cariñosa que en realidad es (4), y la que consiga —quizás también Andrew, quien acaba por ser su pareja— vencer la imposición de una vida que ellos mismos no desean. Es lo contrario que les sucederá a Claire y John, ambos enamorados entre sí pero conocedores de que sus destinos deben seguir sus propios cursos, quizás por ser su amor demasiado imposible para sobrevivir en un mundo que acabaría por destruirlo. Brian seguirá también su camino, pero al menos habrá aprendido a aceptar sus cualidades, aquellas que nadie veía pero que él ha logrado conocer al verse comparado con los demás: "...eso me hace pensar que Allison y yo somos mejores que vosotros", dice Brian cuando los cinco discuten qué será de ellos al día siguiente y los otros tres ven con escepticismo la conservación de su amistad. Ellos serán los más valientes, los únicos que conseguirán seguro vencer su destino y erigirse en dueños de sus propias vidas, al aceptarse realmente como son y luchar contra todo aquél que pretenda cambiarlos o ignorarlos.

El club de los cinco reflexionaba pues sobre los perfiles sociales de la adolescencia americana, sobre esos personajes hartamente representados en el mismo género de películas que la juventud veneraba por aquel entonces. Pera la película dirigía esta reflexión no hacia los jóvenes en sí mismos, quienes sabían de sobra que la sociedad los encasilla injustamente en un grupo con el que a menudo no se sienten identificados, sino hacia esos adultos que veían en ellos sus propios errores, que deseaban corregir mediante sus imposiciones aquellos fallos que les hicieron escoger en determinados momentos de sus vidas caminos equivocados. Es así el personaje del profesor (interpretado a la perfección por Paul Gleason), —quitando las breves incursiones de los padres al inicio del filme— el encargado de representar a esa sociedad adulta que pretende modelar a su gusto a sus jóvenes sucesores. Los mayores ven sólo en sus hijos el reflejo de ellos mismos a su edad, y por ello desean y exigen a toda costa que se conviertan en algo que realmente no son, propiciando con su imposición que cometan las mismas equivocaciones y fracasos que ellos mismos cometieron. Pero El club de los cinco no dirigía sólo su mensaje hacia una sociedad ni a un contexto determinado. Si aquellas comedias románticas de adolescentes de instituto que nos hacían forrar las carpetas con rostros perfectos, resultaban para nosotros como un sueño lejano que hubiéramos querido vivir, El club de los cinco se convertía en este caso en una bofetada que nos devolvía a nuestra propia realidad, quitándole ese disfraz mítico a cada uno de los personajes que adorábamos para convertirlos en miembros de nuestro propio entorno, personas casi reales que podíamos identificar entre nuestros propios compañeros de clase.

Con los años, la edad adulta me ha hecho ver este filme desde otro punto de vista, esta vez desde el del profesor que vuelca su propia frustración en el poder impuesto hacia unos alumnos a los que casi parece odiar. El destino ha querido que mi papel en la vida sea precisamente el de "educadora" de una juventud en la que seguimos identificando y etiquetando injustamente a sus miembros. Y no es que la frustración nos haya ganado —espero no convertirme jamás en un ser tan espantoso como el profesor Vernon, quien es capaz hasta de amenazar con una paliza al supuestamente violento John, descubriéndose así él mismo como el verdadero peligro—, aunque es uno de los riesgos a los que nuestro futuro docente nos enfrenta y a los que nos da más miedo llegar a caer algún día. Entre los que, como yo, nos dedicamos a tarea de intentar educar a los jóvenes, son comunes las frases: "¡Los alumnos ya no son lo que eran! Ahora son más exigentes, ahora son más egoístas, ahora no se interesan por nada..." Eso mismo repite el profesor Vernon al bedel Carl (John Kapelos) cuando se queja del esfuerzo cada vez mayor que debe hacer para educar a sus alumnos. La respuesta de Carl no puede ser más acertada, y pesa como una losa por la verdad que en ella encierra: "...vamos, los chicos no han cambiado, ¡has cambiado tú!" le dice Carl. Nada más acertado, no hay duda. Y digo yo: ¿no se nos morirá realmente el corazón cuando crecemos, como dice Allison? ¿Qué es realmente lo que nos hace considerarnos mejores que cualquiera de estos niños adultos? Yo creo que en realidad se trata de una cuestión de miedo, de la obsesión que a veces mostramos por ver amenazado nuestro mundo futuro en manos de quienes no merecen nuestra confianza. Nada más injusto y erróneo. La experiencia me ha hecho ver que hay mucha belleza en el interior de cada uno de nuestros jóvenes, hasta en el del más aparentemente problemático. Pese a que haya costumbres diferentes, pese a que los hábitos culturales no sean ya los mismos, pese a que las diferencias superficiales sean cada vez más evidentes entre nuestra (mi) generación y la de los adolescentes y jóvenes que pasan por el duro trance de aprender a ser adultos, estas diferencias no nos convierten en mejores que ellos. Bien pensado, las etiquetas iniciales que todos ponemos a los alumnos el primer día de clase se van disolviendo a medida que los vamos conociendo —si es que estamos dispuestos a ello— y al final siempre nos sorprende descubrir en cada uno a un ser único e irrepetible, personas que, pese a ser jóvenes, quizás inmaduros, quizás también algo irresponsables o egoístas, pese a aparentar ser Claire, John, Brian, Allison o Andrew, no han perdido aún la ilusión y la inocencia que a todos alguna vez se nos escapa en la edad adulta. Al fin y al cabo, todos somos en el fondo tan iguales como diferentes, sólo extraños sin nada en común, excepto los demás. (5)

(1) La designación "The Brat pack", que se podría traducir como "hatajo de mocosos" fue propuesta por el periodista David Blum del New York Magazine en 1985, en un artículo de portada. El término es una derivación de "The Rat Pack", denominación que se le había otorgado a otro grupo de actores jóvenes (Frank Sinatra, Shirley McLaine, Sammy Davis Jr, Dean Martin...) que a su vez asaltaron las pantallas del cine americano durante finales de los cincuenta y la década de los sesenta.

(2) Otras "generaciones" de jóvenes promesas han sido etiquetadas en la historia del cine, como la "Generación X" de los noventa (cuyo nombre deriva de la novela homónima de Douglas Coupland) o la reciente y actual "Frat Pack" (frat deriva de fraternity refiriéndose a estos actores como "buenos chicos"), conocida también como "Generación Y" cuyos miembros van desde las caras de Scream (Wes Craven, 1996) hasta los actores de la serie Friends (1994-2004, creada por David Creane y Marta Kauffman) entre otros.

(3) La canción estrella de la banda sonora era el Dont you forget about me de Simple Minds, uno de los temas más exitosos de la década de los ochenta y todo un himno generacional para los jóvenes y adolescentes de aquellos años.

(4) A lgunos vieron en la transformación de Allison final una especie de moralina a lo que realmente debía ser "una buena chica", por la apariencia cursi del vestido y peinados que adopta su personaje; para mí es sólo el manifiesto de que ella consigue valorarse a sí misma como lo que es, dejando así de esconder su rostro con su pelo sucio y mudando su disfraz de ropa andrajosa por el que realmente quisiera para sí misma, pese a que hasta ese momento pensaba no merecerlo.

(5) Esta cita aparecía en el cartel de la película, y me parece muy acertada y significativa como resumen perfecto del mensaje de esta.

Autora: Susana Farré.

http://www.miradas.net/   Home de la página.

http://www.miradas.net/2005/n42/cultmovie.html  Link del artículo.

Los Goonies

Publicado en Cine mudo, clásico y cine que nos marcó. el 29 de Mayo, 2007, 9:14 por themackintoshman

Lo sabeis, sé que lo sabéis, que soy algo rarito; y he encontrado éste artículo en : http://www.lacoctelera.com/quefuede/post/2007/05/24/los-actores-los-goonies  , y no me he podido resistir a copiarlo, el artículo se llama ¿Qué fué de los actores de los Goonies?, por que somos de la generación que sobrevivió a los vaqueros láser, y a las hombreras....


La película "Los Goonies" fue dirigida en 1985 por Richard Donner, que también produjo el film junto a Steven Spielberg, Kathleen Kennedy, Frank Marshall y Harvey Bernhard. El guión se basaba en una idea del propio Spielberg que luego fue desarrollada por Chris Columbus. Su argumento recordaba en cierta forma a las novelas juveniles de "Los cinco" creadas por la británica Edith Blyton, aderezadas con algunos elementos de comedia juvenil y cierto aire al cine aventuras tan de moda en los 80 gracias al éxito de la saga de "Indiana Jones".


La historia giraba en torno a "Los Goonies", una pandilla de niños formada por Mikey Walsh (Sean Astin), Lawrence "Gordy" Cohen, Richard "Data" Wang y Clark "Bocazas" Devereaux (Corey Feldman), los cuales deciden introducirse en una aventura con el objetivo de encontrar el tesoro perdido de un legendario pirata llamado Willie "El Tuerto". De manera un tanto casual, el hermano adolescente de Mikey, llamado Brand (Josh Brolin), así como la chica de la que éste está enamorado, de nombre Andy Carmichael y una amiga de esta última, llamada Stef Steinbrenner (Martha Plimpton), también acabarán inmuscuidos en esta singular búsqueda que los introducirá en una gruta secreta.


Por otra parte, una familia de maleantes apellidada Los Fratelli y compuesta por Mamá Fratelli (Anne Ramsey, fallecida el 11 de agosto de 1988 a consecuencia de un cáncer de garganta), Jake (Robert Davi) y Francis (Joe Pantoliano) tratarán de arrebatar el ansiado tesoro que buscan los protagonistas, aunque tendrán un imprevisto con el que no contaban y es que la pandilla no se lo pondrán nada fácil y además Lotney "Sloth" Fratelli (John Matuszak, actor fallecido el 17 de junio de 1989 a consecuencia de un ataque al corazón), el tercer hijo de la familia que es un gigantón deficiente y de rostro deforme (pero de buen corazón) también se aliará a Los Goonies.

El film contó con un excelente diseño de producción, un buen trabajo de efectos visuales y una banda sonora a cargo de Dave Grusin. También podemos señalar que su tema central titulado "Goonies R' Enough" fue interpretado por la cantante Cindy Lauper. La película obtuvo una buena acogida comercial y con el paso del tiempo se ha convertido en uno de esos films que marcaron a toda una generación de espectadores infantiles y juveniles en los 80. Como dato curioso podemos señalar que en 1987 se realizó un vídeojuego que fue una continuación del film en toda regla, titulada "The Goonies 2".

En lo relativo a sus actores protagonistas, a Josh Brolin y Sean Astin los hemos podido ver con más frecuencia en cine y televisión hasta la actualidad, razón por lo que sólo repasaremos sus trayectorias brevemente a modo de información complementaria:


Josh Brolin nació el 12 de febrero de 1968 en Los Ángeles, California (USA). Es hijo del actor James Brolin (famoso por su papel de Peter McDermott en la serie "Hotel" y actual marido de Barbra Streisand). Tras su debut con el papel de Brand en "Los Goonies", protagonizó la película sobre monopatines "Trashin': Patinar o morir" e interpretó a Wild Bill Hickock en la serie de tres temporadas "Jóvenes jinetes" (1989-1992). Ha trabajado como actor secundario en películas como "Flirteando con el desastre" (1996), "Mimic" (1997) de Guillermo del Toro, "Escuadrón oculto" (1999), "El hombre sin sombra" de Paul Verhoeven, "Melinda y Melinda" (2004) de Woody Allen o "Inmersión letal" (2005). En 2007 ha estrenado "No Country for Old Men" de Los Hermanos Coen y "Planet Terror" de Robert Rodríguez, este último es uno de los dos films que integran el programa doble de "Grindhouse" (el otro es "Death Proof" de Quentin Tarantino") y que lamentablemente ha sido distribuido en dos partes para su exhibición europea, sin respetar así su formato original norteamericano. Entre sus films pendientes de estreno para 2007 figuran "American Gangster" de Ridley Scott e "In the Valley of Elah". En lo personal estuvo casado con la intérprete Alice Adair (junto a la que tuvo 2 hijos) y desde 2004 está unido en segundas nupcias a otra actriz, en este caso la bellísima Diane Lane.


Sean Astin nació el 5 de febrero de 1971 en California (USA). Aunque debutó como actor en el telefilm "Please Don't Hit Me, Mom" (1981), su papel de Mikey en "Los Goonies" fue su presentación cinematográfica. A finales de los 80 fue secundario en films como "La guerra de los Rose" (1988) de Danny De Vito. Tras intervenir en películas como "Menphis Belle" (1990), "Operación soldados de juguete" (1991), "El hombre de California" (1992) o "Rudy, reto a la gloria" (1993). A mediados de los 90 se le perdió la pista con películas y telefilms poco relevantes. Pero a principios del siglo XXI Peter Jackson le dio el papel de su vida como Sam Gangee en la trilogía de "El señor de los anillos". Tras este gran éxito, últimamente ha combinado papeles secundarios en comedias como "50 primeras citas" (2004) o "Click" (2006) (ambas protagonizadas por Adam Sandler) , con apariciones como invitado en las series "Las Vegas", "Jeremiah" o "24" y también ha colaborado en miniseries como "Hércules" (2005). En 2007 ha intervenido en las películas "The Final Season", "My Wife Is Retarded", "Borderland y "What Love Is" y aún tiene pendiente de estreno el drama "Forever Strong". Desde 1992 está casado con la productora Christine Astin y ambos son padres de dos hijos llamados Alexandra y Mackenzie.

En lo referente al resto de actores:


COREY FELDMAN (CLARK "BOCAZAS" DEVEREAUX):

Nació el 16 de julio de 1971 en Chatsworth, California (USA).
Es hijo de Bob y Sheila Feldman y tiene tres hermanos llamados Mindy (también actriz), Eden y Devin. Comenzó en el mundo de la interpretación a la edad de 3 años apareciendo en spots publicitarios para marcas como McDonalds. A finales de los 70 y principios de los 80 colaboró en episodios de las series "Con ocho basta", "Mork y Mindy" y "Vacaciones en el mar". En 1979 actuó en la serie "The Bad News Bears" y debutó en el cine con la película de aventuras "Los pasajeros del tiempo". Tras intervenir en telefilms como "How to Eat Like a Child" (1980) y "Love, Natalie" (1980), en 1981 prestó su voz al largometraje animado de Disney "Tod y Toby". En 1982 participó en la serie de corta vida "Madam's Place" y dos años después fue actor invitado en un episodio de "Cheers".


A mediados de los 80 realizó papeles secundarios en las películas "Viernes 13: capítulo final" (1984) y "Gremlins" (1984) de Joe Dante. Poco a poco fue ganando cierto protagonismo gracias a su papel del liante Bocazas" en "Los Goonies" (1985) y a sus trabajos en el drama "Cuenta conmigo" (1986) de Rob Reiner y en la película de terror juvenil "Jóvenes ocultos" (1987) de Joel Schumacher, donde coincidió con su amigo Corey Feldman. Junto a este último volvería a colaborar en la comedias juveniles "Papá Cadillac" (1988) y "Dream My Little Dream" (1989). En esta última mantuvo un romance con una de las protagonistas del film, la actriz Meredith Sallenger. En 1989 tuvo un papel secundario en la comedia "No matarás al vecino" de Joe Dante.

Tras esta buena racha, tuvo una etapa conflictiva en la que fue detenido por posesión de drogas. Cuando regresó a la actuación, sus siguientes trabajos fueron subproductos de vídeoclub como "Los Albóndigas 4" (1992), "Agente secreto juvenil" (1992), "Stepmonster" (1993), "Last Resort" (1994), "Dream My Little Dream 2" (1995), "Evil Obsession" (1995) o "Desmadre en la comisaría" (1996) (una inenarrable comedia pseudoerótica que para su doblaje español se utilizaron muletillas del humorista "Chiquito de la Calzada"). En 1993 debutó como cantante de hip hop con el álbum "Honesty".

Al margen de estos films, también se dedicó a prestar su voz al personaje de Donatello en las dos primeras entregas de "Las Tortugas Ninja" e hizo breves colaboraciones en la comedia "Con el arma a punto" (1993) y en el western "Maverick" (1994) de Richard Donner. En 1995 intervino en la serie de una temporada "Dweebs" y acudió a una audición para el papel de Dick Grayson/Robin en "Batman Forever", que finalmente fue a parar a manos de Chris O'Donnell. A lo largo de los 90 también fue actor invitado en las series "Matrimonio con hijos", "Salto al infinito" y "El Cuervo".


En 1996 actuó en la comedia terrorífica "El club de los vampiros" y sus siguientes films de bajo presupuesto fueron "South Beach Academy" (1996), "The Thief & the Stripper" (1998), "Born Bad" (1999), "The Million Dollar Kid (2000), "Ciudadano Toxie: El vengador tóxico 4" (2000), "My Life as a Troll" (2001), "Bikini Bandits" (2002) y "No Witness" (2004). En 2004 actuó en la película de terror española "The Birthday" de Eugenio Mira. Como actor de doblaje ha colaborado en las series animadas "Sonic" y "Super Robot Monkey Team Hyperforce Go!". Recientemente también se le pudo ver en la primera temporada del reality show de la VH1 "The Surreal Life" (2003). En 2005 fue el protagonista de un montaje teatral basado en la película "Atracción fatal". En 2007 ha actuado en la película "The Cluster" y prepara un reality show junto a su amigo Corey Haim llamado "The Coreys: Return of the Lost Boys". En lo personal, entre 1989 y 1991 estuvo casado con la actriz Vanessa Marcil. Desde 2002 ha rehecho su vida casándose en segundas nupcias con la también intérprete Susie Sprague y ambos son padres de un hijo llamado Zen Scott.


KE HUY KUAN (RICHARD "DATA" WANG):


Nació el 20 de agosto de 1971 en Saigón (Vietnam).

Durante la guerra de Vietnam, su familia pidió asilo político y emigró a Estados Unidos. Es trilingüe (habla inglés, cantonés y mandarín).

Siempre sintió interés por la actuación, aunque entró en el mundo del espectáculo casi de casualidad. Su hermano se presentó a las pruebas de "Indiana Jones y el templo maldito" (1984), sin embargo Steven Spielberg se fijó en él y le dio el papel de Tapón, el pequeño compañero oriental de Indiana Jones (Harrison Ford) en su trepidante aventura. Para este rol, se inició en el mundo de las artes marciales con el maestro Philip Tan, prolongando su interés por el tae kwon do hasta hoy en día.


En 1985 Spielberg volvió a acordarse de él, en este caso para su producción "Los Goonies". En ella interpretaba a "Data", un genio de la mecánica que se encargaba de poner trampas (o tuanpas, como él decía) a los hermanos Fratelli.

Un año más tarde intervino en la sitcom "Together we Stand", junto a Dee Wallace Stone. En ella encarnaba a un niño oriental, adoptado por una familia norteamericana. Esta producción pasó desapercibida y se mantuvo una sola temporada en antena. Un año después actuó en la película "Passenger: Sugisarishi hibi".

Tras años de inactividad, en los 90 participó en la sexta y última temporada (1990-91) de la sitcom "Los primeros de la clase", sobre las andanzas de un curso de alumnos superdotados tutelados por el permisivo profesor Charles Moore (Howard Hesseman). Luego intervino en el largometraje de artes marciales "Breathing Fire" (1991) y realizó un papel secundario en la comedia "El hombre de California" (1992), junto a Brendan Fraser, Sean Astin y Pauly Shore.


Por esa misma época abandonó su carrera como actor para graduarse en cine por la "University of Southern California School of Cinema". En los últimos años ha desempeñado labores técnicas en varios films, siendo productor, director de fotografía y editor del cortometraje "Voodoo" (1999). También ha desempañado labores como asistente de las escenas de acción de "X Men" (2000) de Bryan Singer o como director de segunda unidad de "El único" (2001), acreditado con su verdadero nombre, Jonathan Ke Quan. En 2002 regresó brevemente a la interpretación con un papel secundario en la película "Miu haan fook wood" (2002). En 2006 trabajó en el departamento de sonido y edición de la película "The Other Side".



JEFF COHEN (LAWRENCE "GORDY" COHEN):

Nació el 25 de junio de 1974 en Los Ángeles, California (USA).

Debutó como actor a los 9 años apareciendo en un episodio de la serie "Tales from the Darkside". A principios de los 80 hizo otras colaboraciones en capítulos de series como "Webster" o "The Facts of Life".

En 1985 fue Chuck "Gordy" Cohen el niño obeso de "Los Goonies". Entre 1985 y 1986 siguió vinculado a la factoría de Spielberg colaborando en dos episodios de la serie producida por éste "Cuentos asombrosos". A finales de los 80 actuó en el telefilm "Ask Max" (1986), colaboró en dos episodios de "Los problemas crecen" y prestó su voz al especial animado "Scooby-Doo and the Ghoul" School (1988).


Tras participar en el telefilm "Perfect Harmony" (1991), decidió retirarse de la interpretación. Posteriormente se graduó en Derecho por la Universidad de Berkley y se ha dedicado a ejercer como abogado en asuntos referentes al mundo del entretenimiento. También ha ejercido como productor de los programas televisivos "Motown Live" (1998) y "The Living Century" ( 2001-2003). En 2006 realizó funciones como abogado para la película "Surveillance".


KERRI GREEN (ANDY CARMICHAEL):

Nació el 14 de enero de 1967 en New Jersey (USA).

Durante su estancia en un campamento de verano, acudió a una audición donde llamó la atención de Steven Spielberg, que la eligió para el papel de la guapa Andy Carmichael en "Los Goonies".

Tras esta primera experiencia, ese mismo año interpretó a la hija de John Candy en la comedia "Malditas vacaciones". Un año más tarde coincidió con Corey Haim, Charlie Sheen y Winona Ryder en la comedia dramática juvenil "Lucas". En 1987 participó en el telefilm "Young Harry Houdini" y volvió a coincidir con Charlie Sheen en la comedia "Tres en la carretera". Tras esta película abandonó por un tiempo la interpretación para estudiar Bellas Artes en la Universidad Bassard.

A finales de los 80 y principios de los 90 intervino como actriz invitada en las series "ABC Afterschool Specials", "En el calor de la noche", "Loco por tí" y "Se ha escrito un crimen". También participó en los telefilms "The Burden of Proof" (1992) y "Painted Blood" (1993), además de en la película de bajo presupuesto "Blue Flame" (1993). En 1996 fundó la asociación "Independent Women Artists" y tras varios años de inactividad en el mundo del espectáculo, en 1999 dirigió y escribió el cortometraje "Bellyfruit", que fue bien recibido por parte de la crítica. A principios del siglo XXI hizo sus últimos trabajos como actriz realizando colaboraciones especiales en las series "Urgencias" y "Ley y orden: Unidad de víctimas especiales". En lo personal está casada desde los años 90 y desde 2004 reside en Los Ángeles junto a su esposo e hijo, permanenciendo alejada del mundo del espectáculo.


MARTHA PLIMPTON (STEPH STEINBRENNER):

Descendiente de una larga dinastía de actores compuesta por sus padres: Keith Carradine y Shelley Plimpton, su abuelo John Carradine y sus tíos Robert y David Carradine. Su madre la introdujo en el mundo interpretativo y a principios de los 80 apareció en spots publicitarios para marcas como Calvin Kelin. En 1981 debutó en el cine con un pequeño papel en la película "Rollover". En 1984 secundó a Tommy Lee Jones en "River Rat, el barco del infierno" y un año más tarde fue Stef Steinbrenner en "Los Goonies".

En 1986 intervino en la infravalorada "La costa de los mosquitos" de Peter Weir, secundando a Harrison Ford, Helen Mirren y River Phoenix. Poco tiempo más tarde acabaría viviendo un romance con River Phoenix y volvería a coincidir con él en el drama "Un lugar en ninguna parte" (1988) de Sidney Lummet (la pareja acabó rompiendo su relación algunos años antes del fallecimiento de River en 1993). Otros de sus papeles secundarios de finales de los 80 fueron "Gente salvaje" (estrenada en 1987 y por la que obtuvo una nominación como Mejor actriz secundaria en los premios "Independent Spirit"), el drama "Otra mujer" (1988) de Woody Allen y la comedia familiar "Dulce hogar... a veces" (1989) de Ron Howard.

En 1990 fue actriz de reparto en la comedia romántica "Cartas a Iris", protagonizada por Jane Fonda y Robert De Niro. A principios de los 90 actuó en películas poco relevantes como "Inside Monkey Zetterland" (1992), "Samantha" (1992), "The Pefect Woman" (1993) o "Josh y S.A.M." (1993). También participó en los telefilms "A Woman at War" (1991) y "Daybreak" (1993).


A mediados y finales de los 90 comenzó a buscar su camino en el cine independiente con roles de reparto en los films "La señora Parker y el círculo vicioso" (1994) de Alan Rudlph, "Yo disparé a Andy Warhol" (1996), "Beautiful Girls" de Ted Demme, "Pecker" de John Watters y "200 cigarrettes" (1999). En 1998 participó en dos telefilms basados en la serie "Los defensores" titulados "The Defenders: Choice of Evils" y "The Defenders: Taking the First" (1998). Un año después colaboró en 4 episodios de la serie "Urgencias".


En 2001 intervino en la película "The Sleepy Time Gal". En 2002 participó en el documental "En busca de Debra Winger" y en 2004 prestó su voz y produjo la película animada "Hair High". Desde principios del siglo XXI hasta la actualidad, ha colaborado como actriz invitada en las series "Ley y orden: Unidad de víctimas especiales" (por cuya interpretación fue nominada al Emmy como Mejor actriz invitada en serie dramática en 2002), "Karen Sisco", "7 en el paraíso" (donde también ejerció como guionista de un episodio), "Surface" y "Law & Order: Criminal Intent". Sus últimas películas de bajo presupuesto han sido "Marvelous" (2006) y "Dante's Inferno" (2007). En lo personal podemos señalar que en 1995 fue pareja sentimental del actor Jon Patrick Walker. Desde hace años colabora en la organización benéfica "52nd Street Project", destinada a la organización de obras teatrales infantiles y donde ella ha ejercido como directora, guionista y profesora de interpretación. También podemos señalar que forma parte de la compañía teatral "The Steppenwolf Theatre Company Ensembl" y que en los escenarios teatrales ha participado en montajes de las obras "Hurlyburly" (2005) y "The Coast of Utopia" (2007), por cuya interpretación recibió una nominación a los premios "Drama Desk".

En 2001 Sean Astin, Josh Brolin, Corey Feldman, Ke Huy Kuan, Jeff Cohen, Kerri Green y Martha Plimpton se reunieron junto al director Richard Donner para posar en una fotografía y ser entrevistados para los extras de la edición especial en DVD de "Los Goonies". Desde hace años se ha establecido el rumor de la realización de una posible segunda parte, aunque este proyecto carece de fundamento.

En la última foto (de izquierda a derecha): Ke Huy Kuan, Sean Astin, Martha Plimpton, Corey Feldman, Kerri Green, el director Richard Donner, Jeff Cohen y Josh Brolin.

Aquí os dejo el link para que visitéis el resto del blog:

http://www.lacoctelera.com/quefuede/post/2007/05/24/los-actores-los-goonies-

Freaks

Publicado en Cine mudo, clásico y cine que nos marcó. el 7 de Mayo, 2007, 16:51 por themackintoshman

One of us, one of us
Gooble gobble, Gooble gobble
We accept her, we accept her
One of us, one of us

Freaks
Título La parada de los monstruos (España)
Fenómenos (Latinoamérica)

Ficha técnica
Dirección Tod Browning

Producción Tod Browning

Fotografía Merritt Gerstad

Montaje Basil Wrangell
Escenografía Cedric Gibbons

Reparto Wallace Ford
Leila Hyams
Olga Baclanova
Roscoe Ates
Henry Victor
Harry Earles
Daisy Earles
Rose Dione
Daisy Hilton
Violet Hilton
Olga Roderick
Johnny Eck
Randian
Edward Brophy
Matt McHugh
Pete Robinson
Koo Coo
Martha Morris
Frances O'Connor
Angelo Rossitto
Daisy Hilton
Violet Hilton
Schlitze

Datos y cifras
País(es) Estados Unidos
Año 1932
Duración 64 minutos

Ficha en IMDb

La película Freaks es una cinta dirigida por Tod Browning en 1932. En 1931 había alcanzado un gran éxito con Drácula. Decidió volver a la Metro, en donde su amigo Harry Earles, un enano alemán, le sugirió la idea de adaptar el cuento de Tod Robbins, Espuelas ("Spurs"), en dónde se trata la venganza que un enano, artista de circo, se toma sobre la trapecista que le intentó burlar, casándose con él para robarle y burlarse de él.

La película que en su tiempo causó sensación y que en la actualidad, apenas puede verse en alguna filmoteca, aunque tuvo mucha oposición por parte de los directivos de la Metro. Según ellos, nunca se había filmado algo tan horrible, pero al fin pudo llevarse a cabo. Su amigo interpetró el papel de Hans, el enano, y Tod Browning amplió el número de intérpretes que desfilarían en la pantalla hasta que se convierten en los verdaderos protagonistas, simplemente mostrando en escenas cotidianas su forma de vivir. Durante muchos años esta película estuvo prohibida en el Reino Unido, y las reposiciones desde que al poco de estrenarse se pudieron ver fueron muy escasas incluso en Estados Unidos.

Hoy es un clásico de culto, pero en su tiempo, Freaks fue considerada demasiado horripilante y el público conservador obligó a que fuera retirada de las pantallas. La película fue interpretada por personas con deformidades reales. No se utilizaron efectos especiales de maquillaje, excepto en una breve escena al final de la película. Esta versión cinematográfica de Espuelas, toma de su argumento original tan solo la relación entre Hans y la trapecista, centrándose más en el ambiente que rodea a los personajes principales. La historia de la caída y venganza del enano burlado está mezclada por la vida de sus compañeros de circo hasta convertirse en el verdadero argumento de la película mostrando su vida interior y sus relaciones con los demás.

Es destacable la figura de grupo que intenta reflejar el director en las relaciones internas de los "fenómenos de circo", que forma el verdadero trasfondo de la película: al principio explican que tienen un código que consiste en que el dañar a uno se dañará a todos los demás. En la escena de la boda los "Freaks" aceptan a la trapecista en su círculo interno: se convierte en "uno de los nuestros".

Cuando se dan cuenta del engaño hacia su compañero Hans, su venganza hará literal ese título. Y esta parte es la única justificación de la calificación de esta película como perteneciente al género de terror.

El término Freak

Una de las consecuencias de esta película fue la aparición en inglés del término Freaks para designar algo o alguien anómalo, anormal, extraño, marginal.

El término posteriormente fue adoptado por el idioma español para nombrar, de forma genérica, primeramente a personas o comportamientos que se salen de la normalidad, las cuales presentaban un sentido más transgresor de las normas o comportamientos sociales; lo cual cn el paso del tiempo se alejó cada vés más de su significado original en inglés, hasta adquirir otro significado. Así la palabra castellanizada como "Friqui se refirere a la persona interesada u obsesionada con un tema, afición, o hobby en concreto sobre cualquier interés o gusto específico o desmesurado; los cuales pueden presentar distintos niveles de "frikismo", siendo el más extremo el llevar su afición o interés, hasta el punto de convertirlo en una forma de vida. Abarcando actualmente el término a una variedad de personalidades y grupos.

Referencias externas

El texto del guión, traducido al español, puede encontrarse en Freaks

Cabiria

Publicado en Cine mudo, clásico y cine que nos marcó. el 2 de Abril, 2007, 17:30 por themackintoshman

Cabiria
Título Cabiria

Cartel de Cabiria (1914)
obra de Luigi Caldanzano
Ficha técnica
Dirección Giovanni Pastrone
Ayudante de dirección Segundo de Chomón

Producción Giovanni Pastrone para la Itala Films

Guión Giovanni Pastrone y Gabriele D'Annunzio

Fotografía Segundo de Chomón, Giovanni Tomatis, Augusto Battagliotti, Natale Chiusano, Carlo Franzeri

Montaje Giocondo Fino, Ildebrando Pizzeti di Parma, Manlio Mazza
Escenografía Camillo Innocenti, Luigi Borgnono, Segundo de Chomón (maquetas)

Efectos especiales Segundo de Chomón

Reparto Letizia Quaranta (Cabiria)
Italia Manzini (Sofonisba)
Luigi Chellini (Escipión)
Umberto Mozzato (Fulvio)
Bartolomeo Pagano (Maciste)
Emilio Vardannes (Aníbal)
Edoardo Davesnes (Asdrúbal)
Dante Testa (Karthalo)
Enrico Gemelli (Arquímedes)
Datos y cifras
País(es) Italia
Año 1914
Género Peplum
Duración 247 minutos
Compañías
Productora Itala Films

Ficha en IMDb

Cabiria es una película de género colosal o peplum de Giovanni Pastrone (que firmaba con el seudónimo de Piero Fosco), estrenada el 18 de abril de 1914 y ambientada en la Roma de la Segunda Guerra Púnica.

Cuenta la historia de Cabiria, niña de la nobleza romana, que, junto a su aya, sufre esclavitud por parte de los cartagineses y que, tras muchas peripecias, es liberada al tiempo que Cartago es derrotada por Roma. Su guión está inspirado muy libremente en la novela de Gustave Flaubert, Salambó.

Argumento

La película, de más de cuatro horas de duración, está dividida en cuatro partes:

Primera parte

Cabiria, niña de una familia romana patricia, vive en Sicilia con su hermano Batto. cuando el Etna entra en erupción , la joven es salvada junto con su nodriza Croessa huyendo por mar.

Segunda parte

Cabiria y su aya son raptadas por piratas fenicios y vendidas como esclavas al sumo sacerdote Karthalo en el mercado de Cartago. Por defender a la niña Croessa es azotada brutalmente y dada por muerta. Cabiria espera para ser sacrificada al dios Moloch cuando es rescatada por Fulvio Axila, un noble romano, y su esclavo, el gigante Maciste, tras ser avisados por Croessa, que ha sobrevivido a la agresión.

Tercera parte

Aníbal cruza los Alpes al mando del ejército cartaginés. Mientras tanto, nuestros protagonistas son traicionados por los cartagineses, que logran capturar a Maciste y Cabiria. Esta pasa a servir a la hija de Asdrúbal, Sofonisba, enamorada del rey de Nubia Massinissa, mientras que Maciste es encadenado a una gigantesca piedra.

Cuarta parte

La flota romana es destruida en Siracusa mediante un ingenio de Arquímedes. Pasan los años y Massinissa ha sido destronado por Silax, rey de Cirta, lo que le ha llevado a aliarse con Roma. En Cartago, Sofonisba es entregada en matrimonio contra su voluntad a Silax. Fulvio, que había escapado, entra como espía en Cartago y consigue liberar a Maciste. Massinissa, al frente de tropas romanas, consigue entrar victorioso en Cartago y libera a Cabiria. Sofonisba es reclamada como sierva por Escipión, pero Massinissa le permite suicidarse ingiriendo un veneno. Por fin, Fulvio y Cabiria logran reunirse, al tiempo que Roma vence definitivamente a los cartagineses.

 Comentario

A la altura de 1914, Italia domina la industria cinematográfica mundial apoyándose en el prestigio del colosal, un tipo de cine de largo metraje y puesta en escena espectacular. El éxito del Quo vadis? (1913), de Enrico Guazzoni, con más de dos horas de largometraje, anima a la productora Itala Film de Giovanni Pastrone (que ya había dirigido La caída de Troya en 1910) a embarcarse en la mayor superproducción cinematográfica rodada hasta la fecha. No se escatiman medios para lograrlo, contrantando incluso al escritor más célebre de Italia, Gabriele D'Annunzio, para redactar los intertítulos. El rodaje se llevó acabo en exteriores de Túnez, Sicilia y los Alpes. En estudio, se fabricaron inmensos decorados y participaron miles de extras.

Pastrone, que firmó la película como Piero Fosco, utilizó con maestría todos los medios que el lenguaje del cine había desarrollado hasta la fecha, y contó, como operador y director de trucajes, con la participación del turolense, Segundo de Chomón. Este montó complicados travellings (llamado en este momento carello), que ponen de manifiesto la majestuosidad de la puesta en escena.

Escenas inolvidables del filme serían la batalla de Siracusa, el paso de los Alpes por parte del ejército de Aníbal y, particularmente, la imagen del Templo de Moloch, con la colosal efigie de bronce donde Cabiria espera ser sacrificadCabiriaa.

El personaje más recordado de esta película es el interpretado por el estibador portuario Bartolomeo Pagano, el forzudo Maciste, que a partir de esta película desarrollará una importante carrera como actor.

A las puertas de la Primera Guerra Mundial, el filme reflejaba el afán de expansionismo italiano del periodo del Imperialismo y Colonialismo. Remitiendo a la victoria de Roma sobre Cartago, se establecía un paralelo con la reciente conquista de posiciones del Imperio Otomano en Libia en la Guerra italo-turca (1911-1912).

La película Cabiria influyó decisivamente en la concepción de las obras de largo metraje de David W. Griffith, por su tema histórico, puesta en escena grandilocuente y grandes movimientos de masas. El «colosal» italiano Cabiria constituyó un éxito mundial, y este hecho llevó al cine de Griffith a emprender proyectos como El nacimiento de una nación (1915) o Intolerancia (1916).

El 27 de mayo de 2006 se presentó una copia restaurada de la película Cabiria en el Festival Internacional de Cine de Cannes, tras su reestreno en marzo de 2006 con orquesta en directo en Turín [1].

El nacimiento de una nación

Publicado en Cine mudo, clásico y cine que nos marcó. el 2 de Abril, 2007, 17:26 por themackintoshman

The Birth of a Nation
Título El nacimiento de una nación

Ficha técnica
Dirección D.W. Griffith

Producción D.W. Griffith

Guión Thomas F. Dixon Jr.

Música Joseph Carl Breil
D.W. Griffith

Fotografía G.W. Bitzer

Reparto Lillian Gish
Mae Marsh
Henry B. Walthall
Miriam Cooper
Mary Alden
Ralph Lewis
George Siegmann
Walter Long
Robert Harron
Wallace Reid
Joseph Henabery.
Datos y cifras
País(es) Estados Unidos
Año 1915
Género Drama
Duración 124-207 minutos (versiones diferentes)

Ficha en IMDb
Encapuchados del Ku Klux Klan agarran a Gus, un negro que el cineasta, de manera estereotipada, describe como "un renegado, un producto  de las doctrinas inmorales respaldadas por los republicanos."
Encapuchados del Ku Klux Klan agarran a Gus, un negro que el cineasta, de manera estereotipada, describe como "un renegado, un producto de las doctrinas inmorales respaldadas por los republicanos."

El nacimiento de una nación es uno de los grandes hitos de la historia del cine, y lo es porque David W. Griffith reúne y sistematiza todos los recursos narrativos que había ido desarrollando el cine hasta ese momento (1915). Lo hace de una forma en que queda establecido un modelo de cine que se perpetuaría hasta la actualidad.

La forma en que se establece el raccord, el uso de los primeros planos, la alternancia entre planos generales que permiten que el espectador comprenda y organice mentalmente el espacio donde transcurre la acción y planos cortos donde se aprecia el detalle constituyen la base del modelo. Es cierto que aún se puden rastrear ocasionalmente huellas del cine primitivo que desaparecen en films posteriores.

Es famosa la escena del asesinato de Lincoln, estudiada en numerosos manuales de cine del que el más famoso es análisis del director Karel Reisz (La mujer del teniente francés -The French Lieutenant's Woman,1981- ). Como curiosidad el actor que encarna al asesino de Lincoln es Raoul Walsh (1887-1980) uno de los grandes directores de cine de toda la historia.

La película fue acusada de racismo, pues en el desenlace unas mujeres, secuestradas por un hombre de raza negra, eran salvadas in extremis por el Ku Klux Klan.

El Acorazado Potemkin

Publicado en Cine mudo, clásico y cine que nos marcó. el 2 de Abril, 2007, 17:19 por themackintoshman

Броненосец Потемкин
Bronenosets Potyomkin
Título El acorazado Potemkin

Ficha técnica
Dirección Sergei M. Eisenstein

Producción Jacob Bliokh

Guión Nina Agadzhanova
Sergei M. Eisenstein

Música Edmund Meisel
Nikolai Krinkov

Fotografía Eduard Tisse

Montaje Sergei M. Eisenstein

Reparto Aleksandr Antonov
Vladimir Barskij
Grigori Aleksandrov
Ivan Bobrov
Mikhail Gomorov
Aleksandr Levshin
Beatrice Vitoldi
Julia Eisenstein
Datos y cifras
País(es) URSS
Año 1925
Género Drama social
Duración 77 minutos

Ficha en IMDb

El acorazado Potemkin (Броненосец Потемкин, o Bronenosets Potyomkin, en ruso), es una película dirigida por el cineasta ruso Serguéi Eisenstein. Es una de las grandes películas de la historia del cine.

Comentarios

El genio de hacer esta obra de arte fue el director Eisenstein a quién se le encargó en 1925 para elevar el espíritu de la revolución social creada en 1917 por la revolución bolchevique.

El acorazado Potemkin es una obra que significa un nuevo aporte a la narración cinematográfica en términos de lenguaje visual. Tras la genialidad de Griffith en el trabajo de escala de planos, Einsenstein observa otra función que puede realizar la cámara, introduciendo inclinaciones de cámara que dan como resultado un énfasis o una sensación distinta en lo que se relata.

Por otro lado, se trata de una película que refleja el espíritu de la época en que es realizada, donde todo elemento es utilizado como propaganda para la legitimación ideológica de una revolución naciente. En este sentido es valorable la exaltación del hombre común, sobre todo del oprimido que decide romper sus cadenas.

Una de las escenas más famosas en la historia del cine pertenece a esta película, cuando los cosacos disparan contra el pueblo inocente para acabar con el apoyo a los rebeldes. En ese momento una madre es alcanzada por una bala mientras corría con un cochecito de bebé que rodará escaleras abajo al morir la madre. Esta escena ha sido homenajeada por directores famosos, como Francis Ford Coppola en El Padrino, Brian De Palma en Los intocables de Elliot Ness, e incluso George Lucas en su última entrega de Star Wars, aunque los soldados de asalto marchen subiendo las escaleras. También se ha parodiado por Woody Allen en Bananas, Terry Gilliam en Brazil, y Peter Segal en la tercera entrega de Agárralo como puedas.

Argumento

El acorazado Potemkin es una película basada en hechos reales, que acontecieron en el puerto de Odessa (Rusia) durante la semana de 26 de junio de 1905.

Los marineros del acorazado Potemkin ya están hartos de malos tratos, y cuando se les intenta obligar a comer carne agusanada, deciden sublevarse. Llena de imágenes expresivas, casi como un álbum fotográfico, El acorazado Potemkin representa la magnificación por la figura de las masas y las causas colectivas. Estrenada en la primera década de la Revolución Rusa (1925) constituye un rescate de la importancia del Potemkin en el proceso de la revolución fallida de 1905 que desembocó en la rebelión de octubre de 1917.

Este film esta compuesto de cinco episodios: Hombres y gusanos (Люди и черви), Drama en el Golfo Tendra (Драма на тендре), El muerto clama (Мёртвый взывает), La escalera de Odesa (Одесская лестница), y Encuentro con la escuadra {Встреча с эскадрой).

Como el propio Eisenstein explica en el texto sobre la "Unidad orgánica y pathos en El acorazado Potemkin" incluido en el libro de Georges Sadoul sobre este film, la película está trabajada como un todo orgánico en el que cada uno de sus elementos funciona en pos de una composición que nuclea lo particular en función del todo. Cada una de las partes en las que puede ser dividida son funcionales en un nivel superior de lectura, es decir, en la generalidad. Por otra parte el trabajo patético (pathos) en tanto que la sucesión y cambio constante en las cualidades de la acción, generan en el espectador una emoción (shock) que lo llevan a realizar mediante un proceso psicológico, un reflexión intelectual de acuerdo al tema propuesto.

Nosferatu

Publicado en Cine mudo, clásico y cine que nos marcó. el 2 de Abril, 2007, 17:08 por themackintoshman

Nosferatu, eine Symphonie des Grauens
Título Nosferatu

Max Schreck (43 años) en el papel del Conde Orlok
Ficha técnica
Dirección F.W. Murnau

Producción Enrico Dieckmann
Albin Grau

Guión Henrik Galeen

Fotografía Fritz Arno Wagner
Escenografía Albin Grau

Vestuario Albin Grau

Reparto Max Schreck
Gustav von Wangenheim
Greta Schröder
Alexander Granach
Georg H. Schnell
Ruth Landshoff
John Gottowt
Gustav Botz
Max Nemetz
Wolfgang Heinz
Albert Venohr
Datos y cifras
País(es) Alemania
Año 1922
Género Terror
Duración 94 minutos

Ficha en IMDb

Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, (Nosferatu, una sinfonía del horror), película muda de 1922 dirigida por F.W. Murnau.


Murnau quiso realizar una adaptación cinematográfica de la novela Drácula, de Bram Stoker, pero su estudio no logró hacerse con los derechos de la historia. De modo que decidió filmar su propia versión de la novela y el resultado es una película que tiene un gran parecido con la historia original de Stoker. El nombre de "Drácula" se cambió por el de "Nosferatu" (antigua palabra del rumano para vampiro o no muerto) y también se cambiaron los nombres de los personajes: el Conde Drácula es aquí el Conde Orlok, por ejemplo. Su papel fue interpretado por Max Schreck. Sin embargo, la viuda de Stoker demandó la película por infracción de derechos de autor y ganó el juicio.

El significado original de la palabra nosferatu es difícil de determinar. No hay duda de que alcanzó difusión popular a través de la novela de Bram Stoker; Stoker halló el término en cierta obra del escritor y orador británico del siglo XIX Emily Gerard, quien la introdujo en un capítulo de su obra Supersticiones de Transilvania (1885) y en su crónica de viajes La tierra más allá del bosque (1888) (la "tierra más allá del bosque" es literalmente lo que significa Transilvania en latín). Se alude a ella simplemente como el vocablo rumano para designar al vampiro; Stoker empleó el término como un calco del inglés undead o no-muerto. Esta atribución es patentemente falsa, puesto que la palabra nosferatu carece de significado conocido (aparte del introducido por la novela y las películas) en ninguna fase histórica del rumano.

Una etimología alternativa sugiere que el término proviene originalmente de los nosóforos griegos (*νοσοφορος), es decir, de los agentes transmisores de enfermedades. Esta derivación podría tener sentido cuando se observa que en varias naciones de Europa Central los vampiros eran considerados difusores de epidemias. La película de Murnau incide particularmente en el tema de la enfermedad, y su creatividad como director pudo haber sido influenciada por esta etimología. Otra teoría sugiere que la palabra significa "respiración," un derivado del spirare latino. Una posibilidad final es que la forma que Gerard ofrece sea un término rumano bien conocido pero mal transcrito, o posiblemente un mala interpretación de los sonidos de la palabra debido a la familiaridad limitada de Gerard con la lengua. Dos candidatas a servir de origen a nosferatu son necurat ("sucio", asociado generalmente con lo oculto) y nesuferit ("insufrible"). La forma determinada masculina nominativa de un sustantivo rumano en la declinación a la cual ambas palabras pertenecen se corresponde con la terminación " - UL ", así que habría que hablar con propiedad del necuratul y el nesuferitul (traducibles como "el diablo" y "el insufrible", respectivamente).


El tribunal ordenó que se destruyeran todas las cintas de Nosferatu, pero un reducido número de copias de la película ya había sido distribuido por todo el mundo y permanecieron escondidas por particulares hasta la muerte de la viuda de Bram Stoker.

Con el paso de los años se hicieron más copias de esas cintas (algunas de muy baja calidad y con cortes importantes). Nosferatu se labró la reputación de ser una de las mejores películas sobre el mito del vampiro y uno de los máximos exponentes del Expresionismo alemán.

Ahora, la obra Nosferatu de Murnau pertenece al dominio público y existe un gran número de copias en vídeo, generalmente de muy baja calidad ya que provienen de copias hechas a partir de otras copias de las primeras cintas distribuidas para la exhibición internacional. Muchas de ellas presentan diferencias notables de metraje, puesto que en cada país se exhibió una versión diferente de la película. Así pues, la copia francesa no es la misma que la alemana, por dar un ejemplo. No obstante, recientemente se han publicado ediciones restauradas de la película en las que se ha recuperado casi todo el metraje completo de la película original.

En 1979, Werner Herzog dirigió un revisión de Nosferatu, Nosferatu: Phantom der Nacht. Filmado con un presupuesto escaso, como era habitual en Alemania durante los años 1970, el Nosferatu de Herzog fue un éxito de crítica y es considerado un sentido homenaje a la película original de Murnau.

En el año 2000 se rodó La sombra del vampiro, que es una historia ficticia sobre el rodaje de la versión muda de Nosferatu. Protagonizada por John Malkovich y Willem Dafoe, se trata de una historia fantástica de horror en la que un director (Murnau, interpretado por Malkovich) crea una película de vampiros completamente realista gracias a que contrata a un auténtico vampiro (interpretado por Dafoe) para que interprete el papel del vampiro.

El expresionismo en el cine.

Publicado en Cine mudo, clásico y cine que nos marcó. el 30 de Marzo, 2007, 13:33 por themackintoshman

El expresionismo en el cine

Con la aparición de la película El gabinete del doctor Caligari, en 1919, Robert Wiene se convirtió en uno de los primeros directores que introducía elementos claramente expresionistas en el cine. En este medio se llega al simbolismo a través de los decorados, las luces, el vestuario y la interpretación de los personajes, elementos que aspiraban a mostrar a través de la gran pantalla una óptica deformada de la realidad. En un principio, el cine mudo alemán estuvo plenamente vinculado al expresionismo con directores como Fritz Lang, Friedrich Murnau, Paul Leni y Paul Wegener, entre otros. Algunas de las obras más representativas de este período fueron: Nosferatu, Metrópolis, Las tres luces, El último ("Der Letzte Mann", también conocido como La última carcajada), y El testamento del Dr. Mabuse. La desmesura iba asociada a un tipo de cine de terror y fantástico, lo que condicionó su desarrollo. Algunas obras posteriores se realizaron en la etapa del cine sonoro, por ejemplo, M el Vampiro (también conocida simplemente como M), otra película de Fritz Lang. No obstante, en la cinematografía más moderna, sus representantes más significativos como Orson Welles y Andrzej Wajda incorporaron una estética mucho más madura y alejada del exceso de teatralismo.

En España, pueden encontrarse algunas películas influenciadas por varios de estos directores, aunque muy pocas de ellas alcanzaron el éxito. Especialmente singular es la aportación del madrileño Edgar Neville con su película La Torre de los 7 Jorobados, donde se contó con un equipo de decoradores alemanes que trabajaron en algunas películas expresionistas.

Metrópolis

Publicado en Cine mudo, clásico y cine que nos marcó. el 30 de Marzo, 2007, 13:25 por themackintoshman

Tengo una fijación, por el cine mudo, y concretamente, por el expresionismo alemán; aunque me encanta  todo el cine mudo, la fijación, viene de la primera vez que vi una película de éstas, la repusieron en un cine ya desaparecido en León, tenía yo , unos 14 años, y el motivo de la reposición, fué la restauración y nueva banda sonora, a cargo de Freddie Mercury, y Queen.

Me llevó mi hermano, con un par de amigos , el tiene la culpa de ésta fijación, y encima, va el cabrón y dice que soy un friki del cine,pero si la culpa la tiene el!!!!

Metropolis
Título Metrópolis
Ficha técnica
Dirección Fritz Lang

Producción Erich Pommer

Guión Fritz Lang
Thea von Harbou

Música Gottfried Huppertz

Fotografía Karl Freund
Gunther Rittau

Reparto Brigette Helm
Gustave Fröhlich
Alfred Abel
Rudolf Klein-Rögge
Datos y cifras
País(es) Alemania
Año 1927
Género Ciencia ficción
Duración 210 minutos
(premiere alemana)
123 minutos
(restauración año 2002)
92 minutos
(versión EEUU año 1927)
Compañías
Productora [[UFA]]
Distribución UFA
Presupuesto 7.000.000 marcos

Ficha en IMDb

Metrópolis es un filme alemán realizado por la productora UFA, se trata de una película de ciencia ficción dirigida por Fritz Lang, cuya trama se desarrolla en una distopía urbana futurista. Este filme fue lanzado originalmente en el año de 1927, antes de la cinematografía sonorizada. Se lo considera uno de los máximos exponentes del expresionismo alemán en las artes cinematográficas.

El guión fue escrito por Fritz Lang y su esposa Thea von Harbou, inspirándose en una novela de 1926 de la misma von Harbou.

Trama

El filme se desarrolla en el año 2026, en una ciudad-estado de enormes proporciones llamada Metrópolis. La sociedad se ha dividido en dos grupos antagónicos y complementarios: una élite de propietarios y planeadores, que viven en la superficie, viendo el mundo desde los grandes rascacielos y paisajes urbanos, y una casta de trabajadores, que viven bajo la ciudad y que trabajan sin cesar para mantener el modo de vida de los de la superficie. El presidente-director de la ciudad es Johhan 'Joh' Fredersen (interpretado por el actor Alfred Abel).

Una figura carismática y pacificadora llamada María defiende la causa de los trabajadores. Pero en lugar de incitar a una revuelta, insta a los trabajadores a buscar una salida pacífica y tener paciencia, esperando la llegada del "Mediador", que unirá ambas mitades de la sociedad. El hijo de Fredersen, Freder (Gustav Fröhlich) conoce a María y queda prendado de ella. Al seguirla sin que ésta se dé cuenta, penetra en el mundo subterráneo de los trabajadores y mira con sus propios ojos las pésimas condiciones en que éstos viven y trabajan, así como el desdén absoluto de los propietarios, que prefieren traer más trabajadores para que las máquinas no se detengan, que auxiliar a los que sufren accidentes en ellas. Asqueado por lo que ve, Freder decide unirse a la causa de María.

Sin embargo Fredersen se ha dado cuenta ya de las actividades de María, y temiendo una revuelta de los obreros, decide solicitar la ayuda del científico Rotwang (Rudolf Klein-Rogge), quien a su vez le muestra un robot antropomorfo de su invención. El robot creado por Rotwang puede tomar tanto la conducta como la apariencia de una persona, así que deciden suplantar a María. El robot tiene como órdenes promover los disturbios y el descontento, para así permitir a Fredersen lanzar una represión violenta contra los trabajadores. Lo que desconoce Fredersen es que el robot contiene el espíritu de Hel - la ex mujer de Rotwang, que tuvo un amorío con el dueño de la ciudad, y falleció al dar a luz a su hijo Freder -, y que Rotwang utilizará al ser máquina como instrumento de venganza contra el presidente de Metrópolis, su hijo, y toda la ciudad.

La verdadera María es hecha prisionera en la mansión de Rotwang, en Metrópolis, mientras el robot la suplanta y lanza discursos incendiarios. Además, el robot comienza a seguir las iniciativas de Rotwang en su plan de venganza, y se transforma en bailarina exótica en el prestigioso cabaret Yoshiwara, excitando y nublando la razón de los asistentes, promoviendo la discordia y la decadencia entre los jóvenes adinerados. Siguiendo los malos consejos del Robot-María, los trabajadores inician una revuelta y destruyen la "Máquina Corazón", que proporciona la energía que hace funcionar toda la demás maquinaria de Metrópolis. La destrucción de dicha máquina también provoca que los tanques de agua de la ciudad se aneguen, e inunden el submundo de los trabajadores, quienes enceguecidos por el discurso del robot, han descuidado la seguridad de sus hijos, quienes terminan siendo rescatados por Freder y la verdadera María. Al darse cuenta de su grave error, los trabajadores desesperados salen a la superficie en busca de su "enemiga en la ciudadela", la presunta María. La muchedumbre invade el distrito de diversiones de la ciudad y captura a la falsa María, a la cual atan a una estaca y prenden fuego, mientras Freder observa todo y desespera. Pero pronto se dan cuenta que esa María es una impostora, al arder sus carnes falsas y quedar al descubiero el robot, y al ver a María ser perseguida por el enloquecido Rowang en los tejados de la catedral de la ciudad. Freder persigue a Rowang, y lo enfrenta hasta que éste último se precipita del tejado hacia su muerte. María y Freder retornan a la calle y van al encuentro de Joh y Grot (líderes de la ciudad y de los trabajadores) y dejan entrever el comienzo de una nueva sociedad.

Enlaces externos